A pesar del crecimiento, dos de cada tres tienen expectativas negativas sobre la economía

Aunque el PBI subió un 10% en 2021, la mayoría cree estar peor que hace un año y la mitad considera que seguirá estando mal en el futuro próximo. El acuerdo con el FMI genera grandes consensos pero también matices divergentes. Ser pobre con empleo formal, el nuevo problema que afecta a cada vez más gente

jslucki

A pesar de la suba del PBI de un 10% en 2021 y de la previsión de que el crecimiento económico continuará este año, dos de cada tres argentinos tienen una evaluación negativa de su situación financiera actual, y como mucho un tercio cree que su bolsillo y su empleo mejorarán durante este año, con el programa del FMI y la inflación como principales obstáculos.

A este resultado llegó un amplio relevamiento sobre expectativas económicas hecho por las consultoras Trespuntozero y Grupo de Opinión Pública entre enero y febrero, que abarcó tanto a focus groups como a un total de 3.700 personas consultadas de manera online de todo el país.

Ante la pregunta de cuánto mejoró su economía personal en el último año, un 61% de los encuestados afirmó estar "mal o muy mal", y solo un 31% consideró estar "bien o muy bien", cifras que abarcan especialmente a la clase media.

Además, un 47% cree que su situación seguirá siendo mala dentro de un año, número que sube al 53% si se tiene en cuenta solamente a la gente de los sectores medios

Consultadas por el futuro de la macroeconomía del país, las previsiones de las personas son todavía peores. Un 71% cree que la economía crecerá "poco o nada" en 2022, cifra que entre los individuos de medianos ingresos crece a un 75%.

Un panorama similar se percibe en el empleo. Un 71% considera que durante 2022 se va a generar "poco o nada" de trabajo y solo un 24% estima que la creación laboral será "mucha o bastante".

Según sintentiza el propio estudio, para la gente "el 2021 se sintió como un año en retroceso desde el punto de vista económico. La falta de un plan económico que perfile el desarrollo económico hace que el 2022 se perciba en línea con el 2021".

¿Por qué el pesimismo?

A pesar de la percepción de la ciudadanía, Argentina tuvo un crecimiento rebote del 10% en 2021 y se espera para este año una nueva suba del PBI no inferior al 4%, mientras que la industria ya superó los niveles prepandemia y el empleo volvió a crecer. ¿Por qué, entonces, estas malas expectativas? 

"En 2021 el Gobierno tuvo muchas buenas noticias para dar, pero no lo logró capitalizar porque son noticias sueltas. Aparecen como parches y no como efecto de una política económica consistente", explican Shila Vilker (Trespuntozero) y Raúl Timerman (Grupo de Opinión Pública), autores del estudio. 

 

En ese sentido, los consultores remarcan que "no hay una voz cotidiana que explique la escena económica" a la ciudadanía en el oficialismo, en parte porque Martín Guzmán actúa más bien como un "ministro de la deuda" y no cumple la función de comunicador. De cualquier forma, agregan, la falta de referentes en materia económica también abarca a la oposición.

El otro problema, afirman Vilker y Timerman, es "la inflación, que se come los ingresos y es un ajuste indirecto. El impacto de la inflación en la vida cotidiana impide cualquier capitalización" de la situación económica. En otras palabras, una cosa es que crezca la macroeconomía, pero otra es que eso se sienta realmente en el bolsillo.

"La aspiración personal no pasa por mejorar su situación económica y de sus familias sino por sostenerse en el mismo lugar", remarca el estudio en ese sentido, para el cual la gente tiene un sentimiento de "empobrecimiento asegurado".

Lo más grave es que este clima negativo va de la mano de un "fenómeno nuevo y escandaloso: que podés tener laburo formal y ser pobre", como sucede sobre todo en los sectores medio-bajos. Se trata de una situación que, aunque para muchos viene ya de hace varios años, ahora está cada vez más extendida, resaltan los analistas.

La tendencia es mínimamente favorable al Gobierno. En diciembre, un 33% creía estar mejor que un año antes, cifra que subió al 35% en la medición de febrero. En la clase media, la situación parece ser algo mejor, ya que se pasó de un 25% a un 31%. Sin embargo, se trata de una variación que no es significativa. "El número grueso es que solo uno de cada tres tiene expectativas positivas", subrayan los consultores, y añaden que hay incluso cierta estacionalidad en los resultados, ya que durante el verano la gente suele ser más benévola con el oficialismo por el cobro del aguinaldo y las vacaciones.

Las expectativas económicas y la grieta

Más allá de que el pesimismo es generalizado, no deja de estar atravesado por la grieta. Entre quienes votaron a Alberto Fernández en 2019, un 55% cree que su situación económica será mejor dentro de un año, aunque un 20 cree que será igual o peor. Al contrario, entre quienes votaron a Mauricio Macri, solo un 15% evalúa que su economía estará mejor a comienzos de 2023, mientras que y un 74% considera que estará peor.

"La grieta es una parte central de las expectativas. Los votantes opositores tienen menos esperanzas y los oficialistas, cuando no tienen optimismo, se refugian en la incertidumbre, guardando una carta de esperanza de todos modos", explicaron Vilker y Timerman. 

Esto muestra que "las expectativas que generó Juntos por el Cambio por haber ganado la elección de noviembre pasado se esfumaron. Hay menos satisfacción con el desempeño opositor. Se percibe que sirve para castigar al oficialismo, pero no para generar expectativas", agregaron.

Lo único que evade la grieta es la percepción sobre las tarifas: todo el mundo da por sentado que van a subir (el 97% de los votantes de JxC y el 85% de los del FdT), un plan que el Gobierno ya puso en marcha con la realización de las audiencias por el precio de la luz y el gas. 

Qué piensa la gente sobre el acuerdo con el FMI

El otro punto clave para las expectativas económicas es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que genera en la ciudadanía, al mismo tiempo, consensos generalizados pero también lecturas divergentes a un lado y otro de la grieta.

Por un lado, ocho de cada diez argentinos están a favor de acordar con el organismo de crédito y no caer en default. Aun así, la mayoría está de acuerdo también en que nada bueno saldrá de ello en lo inmediato, sino que se trata, en definitiva, de un mal necesario. "Hay ambigüedad en ese sentido", explican los consultores.

Sin embargo, a un nivel más particular aparecen los matices. Mientras que los votantes de JxC creen que el problema es que con el Fondo encima subirán los impuestos y crecerá la emisión monetaria, los partidarios del FdT entienden que el punto negativo es el ajuste en el gasto social y en la creación de empleo.

Dentro de estos últimos también se percibe una división, ya que la renuncia de Máximo Kirchner como jefe de Diputados del oficialismo le trajo a muchos de ellos una duda sobre la calidad real del acuerdo. 

La otra diferencia, como no podía ser de otra forma, está en el origen de la deuda y en su culpable. Los oficialistas, por supuesto, consideran que la responsabilidad es de Macri. Los opositores, en cambio, "tienen una mirada de deuda histórica y sistemática, o con origen en el gobierno de Cristina", afirman Vilker y Timerman. "El Gobierno no logró que al narrar el problema con el Fondo" se distinga eso, cerraron.

El estudio completo de Trespuntozero y Grupo de Opinión Pública
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