¿Cambia el plazo fijo? Después del crawling peg, se viene una baja en la tasa de interés
En línea con la inflación esperada para los primeros meses de 2025 y para no fomentar operaciones de carry trade tras la reducción del ritmo de devaluación, el BCRA podría modificar la tasa de interés
El Gobierno podría aplicar en el curso de esta semana una medida monetaria de impacto inmediato en el mercado financiero y para los pequeños y medianos inversores, con una nueva baja de la Tasa de Política Monetaria (TPM) que impactaría en los rendimientos de los plazos fijos ofrecidos por los bancos locales.
La medida está siendo evaluada por el Directorio de Banco Central, aunque resta tomar la decisión acerca de cuál será la nueva tasa, que desde el 10 de diciembre es del 32% nominal anual, equivalente a un rendimiento efectivo del 37,69%.
La autoridad monetaria trata de fijar una TPM en línea con la evolución de la inflación y la cotización del dólar, de manera tal que los rendimientos no sean exageradamente positivos y alienten maniobras especulativas conocidas en la jerga financiera como “carry trade”, por la que se aprovechan eventuales apreciaciones cambiarias para volcarse a los depósitos en pesos a corto plazo y, una vez obtenidos los intereses, utilizarlos para la compra de dólares.
Complemento del crawling peg
En ese marco, la probable baja será un complemento de la reciente decisión del Banco Central de reducir del 2% al 1% mensual el ritmo mensual de devaluación, en lo que se conoce en la jerga financiera como crawling peg, medida que a su vez fue tomada luego de conocerse la inflación del 2,7% de enero.
De todos modos, la TPM dejó de ser un valor estricto para las entidades financieras y desde principios de 2024 sólo es una referencia para la fijación de las tasas de interés, que son pactadas libremente y varían entre los distintos bancos.
Cómo fue bajando
Al asumir el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, la TPM estaba en un valor del 133% anual, que por entonces era un nivel notoriamente negativo en comparación con la inflación prevista.
A medida que se puso en marcha la política de desinflación, también fue recortándose la TPM, que el 18 de diciembre, ocho días después de esas asunciones, ya estaba en un 100%.
Si bien por entonces seguía siendo una tasa negativa, desde el Gobierno se explicó que no se optaba por rendimientos positivos ante el voluminoso stock de pasivos remunerados compuesto por Letras de Liquidez (Leliqs) y pases pasivos, ya que la TPM retroalimentaba esos montos a niveles que implicaban duplicar la base monetaria en cuestión de semanas.
Al trasladarse esos pasivos al Tesoro, se pudo continuar con la reducción de la TPM, que pasó a ser del 80% a partir del 12 de marzo de 2024, del 70% desde el 12 de abril y del 60% el 25 del mismo mes.
La TPM tuvo dos recortes en mayo, quedando en un 50% a partir del jueves 2 y del 40% desde el martes 14.
Desde entonces, hubo un período de casi seis meses sin variaciones en la tasa, hasta que el 1° de noviembre se la redujo al 35% y el 10 de diciembre se resolvió el hasta ahora último ajuste, con la vigente TPM del 32%.