ENFOQUE

Cómo fueron las últimas regularizaciones de activos y qué diferencia a la propuesta de Milei

Redacción BAE

 

En la política argentina, parece ser que un blanqueo no se le niega a nadie. Desde la vuelta de la democracia casi todos los presidentes tuvieron el suyo: Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Cristina Kirchner (en 2 ocasiones), Mauricio Macri y Alberto Fernández y ahora,Javier Milei. Pero lo cierto es que todos los blanqueos tuvieron, y tienen, el mismo fin: aumentar la recaudación e incrementar las reservas del BCRA.  

Todos diseñaron herramientas financieras para seducir la repatriación y exteriorizacion de capitales:

Alfonsin en 1987 con el Régimen de normalizacion de impuestos Menem en 1992, con alícuotas crecientes del 1% al 2,5% al cuarto año Cristina Kirchner en 2013 y 2015, con una alícuota del 8% primero y la invención de los  CEDIN para la inversión inmobiliaria después Mauricio Macri en 2016, con alícuotas que iban de 0% al 5% hasta los 23.000 dólares y de ahí para arriba se pagaba el 10% el flamante de Javier Milei, que se propone como el más barato, a tasa 0% si se participa en la primera etapa con un monto inferior a 100.000 dólares. 

Lo cierto es que a pesar que todas las administraciones afirman que los blanqueos tuvieron éxito, en los hechos solo la de Carlos Menem y Mauricio Macri destacan por el ingreso de dólares al sistema. Las razones para que algunos de los dólares no declarados volvieran al país en 1992  no se debió a la confianza de los ahorristas en la mejora de la macroeconomía argentina ni en la convertibilidad, sino al cambio en las normas internacionales contables, ya que a partir de 1990, EE. UU, le impuso al mundo occidental las reglas del Consenso de Washington, por el cual la Argentina se subordinó a que  que ganancias y patrimonios debería ser tributado por los residentes argentinos con carácter universal, es decir, no importa dónde fueran obtenidas esas rentas y dónde fueron acrecentadas esas propiedades.

Similar situación vivió Mauricio Macri en 2016, cuando en el marco del intento de ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que impulsaba el ex presidente, se le pedía a la Argentina realizar intercambios automáticos de información financiera y tributaria con más de 100 países, lo que desató el temor de muchos.

 

Las diferencias del blanqueo que impulsa el Gobierno de Milei

Maquiavelo solía decir la obediencia que proviene del miedo es más confiable que la surge del amor. Los 110.000 millones de dólares que entraron a las arcas del Central después del pedido de la OCDE en 2016, parecen confirmar la tesis del pensador italiano. 

Pero como todo contrato, el blanqueo de Milei también tiene letra chica, el cual, dicen muchos expertos, se expresa en las fases temporales de la operación. 

El blanqueo actual cuenta con tres etapas: la primera,  hasta el 30 de septiembre de 2024, donde se abona una alícuota del 5% sobre el excedente de US$ 100.000. La segunda,  hasta el 31 de diciembre de 2024, donde la alícuota es del 10% y la tercera, hasta el 31 de marzo de 2025, la alícuota asciende al 15%.

En qué se puede invertir 

Pero para que el blanqueo sea más rentable para los contribuyentes, lo ideal sería aprovechar la normativa que permite invertir en acciones, bonos soberanos, obligaciones negociables, dólar MEP o incluso fondos comunes de inversión, afirman desde el gobierno.

Dicen incluso que los inversores que blanqueen más de 100.000 dólares pueden generar incluso una rentabilidad del 8% anual en dólares si apuestan a los bonos argentinos.

 

 

 

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