Cómo ser feliz: los filmes de Jerry Lewis con Frank Tashlin en Qubit.TV
Una de las mayores colaboraciones entre un realizador y un actor que dio la historia del cine es la que protagonizaron Jerry Lewis y Frank Tashlin. O cómo el humor surreal y cartoonesco invadió el mundo de la acción en vivo. Para ver en Qubit.TV.
La historia del cine está llena de grandes colaboraciones entre un director y una estrella. Desde John Ford con John Wayne (que dio muchas de las mejores películas de ambos) hasta la prolongada y mitológica relación entre Robert De Niro y Martin Scorsese, hay momentos en el que un actor o actriz se vuelve alter ego y herramienta principal del realizador para mostrar su visión del mundo. Pero hay una que pocos recuerdan y es absolutamente central: la colaboración entre Frank Tashlin y Jerry Lewis. En Qubit.TV están los títulos principales de tal relación, pero antes, unas palabras sobre estos dos señores.
Pocos saben (hoy) de dónde viene Frank Tashlin. Antes de ser realizador, fue dibujante (como Fellini, Tim Burton o David Lynch) y antes de dedicarse a dirigir personas, dirigió a patos, conejos, cazadores y un gran etcétera como uno de los grandes nombres de Looney Tunes-Merrie Melodies. De hecho, Tashlin fue el que transformó a Porky en el primer gran personaje animado de la Warner y el que creó su dúo cómico con el Pato Lucas. El estilo de Tashlin en el dibujo era exuberante y desaforado, pero no solía deformar a los personajes (algo que sí hacía su contemporáneo Robert Clampett). Tashlin mostraba un mundo parecido al nuestro en el que, de repente, cualquier cosa era posible. A fines de los 40 pensó que su trabajo como "cartoonist" estaba agotado y llevó su arte cómico al cine "con actores".
Dirigió a Bob Hope hasta que se encontró con el dúo maravilla, Martin (Dean) y Lewis (Jerry), que podían operar como Porky y Lucas. Martin quería ser actor cómico, pero su voz y su aspecto lo relegaron al lugar de un galán irónico sostenido por quien creaba las rutinas, Jerry, hijo de actores itinerantes y veterano, ya a los 20 años, del vaudeville. Con ellos hizo una primera película llamada Artistas y modelos, obra maestra que, además, denunciaba el puritanismo alrededor de los cómics en la década del 50 (necesitamos otra nota, pero busque en Google "Comic Code Authority"). Jerry tenía allí una contraparte femenina, la joven y muy cómica Shirley McLaine.
Con la dupla, Tashlin hizo una película más, la extraordinaria Entre la espada y la pared, en la que Jerry es un incauto y Martin un tránsfuga, ambos -por raras razones- en viaje a Hollywood. Tashlin se las arregla para que la combinación de un auto, un perro enorme, la imagen de una estrella de entonces (Anita Ekberg) y una cantidad enorme de gags (algunos más surrealistas que otros) hacen que se vuelva una perfecta sátira del culto a la Meca del Cine en aquellos años. Fue la última vez que la dupla estuvo junta (no se hablaban salvo en escena) pero nada se nota.
Tashlin y Lewis establecieron una relación casi simbiótica en la que el director actuaba, a veces, como un papá que controlaba a un chico a veces amable, a veces caprichoso. Inventó para Jerry ese doble carácter del tímido que oculta a un arrogante (que sería la marca distintiva del Jerry director) y le eseñó al actor los secretos del oficio. La primera película con Jerry fue Tú, mi conejo y yo, donde el actor es un mago mediocre que debe entretener tropas en los años de la Guerra de Corea y viaja a Japón. Tashlin logra crear momentos de puro cartoon (la piscina que inunda una calle cuando cae en ella un luchador de sumo) y, al mismo tiempo, crear una de las relaciones adulto-niño más conmovedoras y menos "sacarina" del cine (porque Jerry es, también y a su modo, un niño). El final homenajea el origen "looneytunesco" de Tashlin.
Probablemente la mejor de las películas de la dupla sea, de todos modos, Había una vez un ceniciento. Absurda por donde se la mire, es la historia de otro tímido que resulta heredero de una vasta fortuna, aunque engañado y despreciado por sus hermanastros. Tashlin hace cosas geniales: la principal, darle participación a Jerry en el uso de su propio cuerpo (un cuerpo de cartoon, todo sea dicho). Se ve cuando interpreta con mímica a toda la orquesta de Count Basie, o en la secuencia del baile, o en la cena con una mesa larguísima. Todo eso es efectivamente cómico y, al mismo tiempo, el ambiente es puro color. Jerry tuvo su primer infarto filmando esta película, pero no se nota y fue un enorme éxito.
La última, antes de que Jerry siguiera una carrera como director y actor (donde hay obras maestras como El Botones, El profesor chiflado y la genial El terror de las chicas, todas en Qubit, también) fue El Matasanos, donde Jerry es un estudiante de medicina trabajando en una clínica. Hay mucho de El Botones aquí, y es la película más libre y reidera de la dupla, más concentrada en el gag que en la historia. Es, finalmente, el paso de la antorcha de Tashlin (admirado por Jean-Luc Godard desde la crítica, y con motivos sobrados) a Jerry, y la definición misma de cómo filmar el absurdo de modo plástico y a través del imaginario cómico. Sea feliz, vea estas películas que sobran motivos para llorar y faltan para reír.