El exvicepresidente de Trump cuestionó la política de aranceles: "Es un paso en falso"
El exvicepresidente de EE.UU., Mike Pence, criticó los aranceles impulsados por Trump y advirtió que pueden afectar a los republicanos en las elecciones de medio término.
El exvicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, lanzó críticas a la política de aranceles que aplicó la Casa Blanca durante el gobierno de Donald Trump, calificándola como "un paso en falso" que podría costarle caro al Partido Republicano.
En una entrevista con The Hill, Pence —quien secundó a Trump en su primer mandato— puso en duda la efectividad de una estrategia comercial que se apoyó en barreras a las importaciones y castigos tarifarios, incluso para países aliados. A su juicio, el uso excesivo de aranceles representa "un riesgo potencial" para el desempeño electoral del oficialismo en las próximas legislativas.
La frase de Pence no cayó en el vacío. Se sumó al coro de voces republicanas que desde hace tiempo ven con recelo el enfoque proteccionista del expresidente, cada vez más enfrentado con sectores de su propio partido.
Entre ellos, el senador por Texas, Ted Cruz, aseguró en una entrevista con Fox News que "los aranceles son un impuesto a los consumidores", y se declaró abiertamente en contra de que el gobierno incremente la carga impositiva sobre los bolsillos de los estadounidenses.
"Si sirven para negociar rápidamente con otros países y bajar sus aranceles, bien. Pero si se sostienen en el tiempo, pueden generar inflación, frenar el empleo y empujar una recesión", advirtió en su podcast.
Más frontal fue el senador por Kentucky, Rand Paul, quien directamente pidió al Congreso que recupere su rol constitucional en materia comercial. En un discurso en el Senado, Paul apuntó contra el uso de la figura de "emergencia nacional" para justificar restricciones bajo la excusa de un déficit comercial. "Eso es estirar la legalidad hasta el absurdo", lanzó.
Las críticas internas reflejan una creciente incomodidad dentro del Partido Republicano, donde parte de la dirigencia intenta diferenciarse del tono confrontativo y las políticas de línea dura de Trump, sin romper del todo con su base electoral.
En ese equilibrio incómodo, Pence eligió marcar distancia. Y aunque lo hizo con tono diplomático, el mensaje fue claro: no todos en el partido están dispuestos a pagar el costo político de una guerra comercial prolongada.