El fuego que se refina: las estufas de doble combustión que ganan terreno en los hogares argentinos
Con mayor eficiencia y menos consumo de leña, las estufas de doble combustión se afianzan como una opción intermedia entre la salamandra clásica y los sistemas más sofisticados. Tipos, materiales y usos, en esta guía con agenda
En las regiones más frías del país, donde la calefacción no es un lujo sino una necesidad cotidiana, las estufas de doble combustión vienen ganando terreno frente a las salamandras convencionales. El principio es simple pero potente: en lugar de liberar directamente los gases y el humo generados por la quema de leña se redirige a una segunda cámara, donde vuelven a inflamarse y se aprovecha como nueva fuente de calor. El resultado es una quema más completa, una menor emisión de partículas, y una mayor duración del calor.
Lo que muchos no saben es que dentro de esta categoría hay diferencias importantes. No todas las estufas de doble combustión son iguales, y no todas responden a las mismas necesidades. A continuación, una guía con los cuatro modelos más utilizados, sus materiales, recomendaciones de instalación y los espacios donde mejor funcionan.
1. Estufa freestanding: eficiencia práctica para casas ya construidasEs la más común y la más versátil. Se trata de una estufa libre, apoyada sobre el piso, con cuerpo de acero pintado o esmaltado y puerta con vidrio vitrocerámico. Su diseño compacto permite instalarla en viviendas ya construidas, siempre que se respete la salida de humos y se proteja el piso con una base antitérmica.
Materiales más usados: chapa de acero, ladrillos refractarios, vidrio templado.Recomendaciones de instalación: se puede incorporar en cualquier momento, pero conviene colocarla cerca del centro térmico de la vivienda. Es importante calcular bien el tiraje y usar leña seca para evitar condensación y creosota.
Zonas donde se usa: hogares de montaña, casas de fin de semana, viviendas suburbanas con buen acceso a leña.Precio estimado (julio 2025): entre $700.000 y $1.200.000
2. Estufa de hierro fundido: más calor y más peso para zonas de frío intensoCon cuerpo de hierro macizo, estas estufas se destacan por su capacidad de acumular e irradiar calor durante muchas horas. Son más pesadas, más costosas, pero también más efectivas en entornos donde se busca calefaccionar por largos períodos sin recarga constante.
Materiales más usados: hierro fundido, vidrio vitrocerámico, piezas de acero reforzado.Recomendaciones de instalación: requieren una base sólida, preferentemente de ladrillo o cemento. No es recomendable colocarlas sobre pisos de madera o estructuras livianas sin refuerzo previo.
Zonas donde se usa: Patagonia, zonas cordilleranas, viviendas rurales de alta exposición al frío.Precio estimado (julio 2025): entre $1.200.000 y $2.000.000
3. Estufa insertable: transformar un hogar a leña en un sistema eficienteDiseñadas para empotrarse en hogares existentes, las estufas insertables ofrecen una solución para quienes ya tienen una chimenea pero quieren mejorar el rendimiento térmico. El modelo se encastra en la boca del hogar y aprovecha su estructura, pero suma cerramiento hermético, doble cámara y a veces ventilación forzada.
Materiales más usados: acero, ladrillos refractarios, vidrio templado.Recomendaciones de instalación: requiere obra. Es necesario verificar que el hogar tenga dimensiones suficientes y adaptar la salida de humos a las nuevas exigencias.
Zonas donde se usa: viviendas de estilo tradicional, cabañas con chimenea, casas recicladas o en proceso de refuncionalización.Precio estimado (julio 2025): entre $900.000 y $1.500.000
4. Estufa con horno: una doble función para casas que cocinan con leñaAlgunos fabricantes locales diseñaron estufas de doble combustión que incluyen un horno en su parte superior. Este modelo híbrido permite calefaccionar el ambiente y, al mismo tiempo, cocinar pan, calentar comida o secar ropa en pleno invierno.
Materiales más usados: acero, hierro fundido, vidrio térmico, componentes refractarios.Recomendaciones de instalación: se integra bien en cocinas rurales o ambientes centrales. La altura debe permitir una operación segura del horno. Se recomienda instalar junto a una campana extractora si se cocina con frecuencia.
Zonas donde se usa: casas sin horno eléctrico, viviendas rurales, espacios comunitarios con cocinas de uso diario.Precio estimado (julio 2025): entre $1.000.000 y $1.700.000
Errores comunes al elegir o instalar estufas de doble combustiónAunque las estufas de doble combustión ofrecen múltiples ventajas —ahorro de leña, menor emisión de humo, más horas de calor—, su instalación y uso no están exentos de errores frecuentes. Algunos surgen por desconocimiento, otros por exceso de confianza o decisiones apresuradas. En todos los casos, conviene evitarlos desde el inicio.
Uno de los errores más comunes es instalar el caño de salida sin la pendiente ni la altura adecuadas. A diferencia de una salamandra básica, este tipo de estufa necesita un tiraje preciso para lograr la temperatura que activa la segunda combustión. Si el caño es muy corto, tiene codos mal colocados o sale por una pared lateral en lugar del techo, el rendimiento cae y el humo puede regresar al ambiente.
Otro fallo habitual es usar leña verde, húmeda o mal curada. Aunque la estufa funcione bien, si el combustible no está seco, no alcanza la temperatura suficiente para activar el sistema. El resultado es una cámara llena de hollín, un vidrio ennegrecido y un tiraje flojo que termina por bloquear el equipo.
También se repite el caso de quienes eligen un modelo demasiado grande para un ambiente chico. Al no tener dónde disipar el calor, la estufa recalienta la habitación, obliga a abrir ventanas y pierde eficiencia. En algunos casos, eso genera fisuras en las paredes cercanas o deterioro de muebles expuestos a temperaturas elevadas.
En viviendas con poco aislamiento, otro error es suponer que una estufa de doble combustión puede reemplazar un sistema de calefacción central. Sin cerramientos adecuados, el calor se fuga rápidamente y obliga a sobrecargar el equipo.
Finalmente, muchos usuarios olvidan que estas estufas requieren mantenimiento preventivo. Limpiar el vidrio, revisar las juntas, deshollinar el caño al menos una vez por temporada y evitar acumulación de ceniza en la cámara secundaria son prácticas básicas para que el sistema funcione como fue diseñado.