El fuego y la tarifa: qué estufa conviene según tu casa, tu zona y tu bolsillo
Del gas a la leña, de lo eléctrico a lo artesanal, la agenda del invierno se define por la calefacción. En esta guía comparativa, los cinco sistemas más usados en la Argentina
Con la llegada del frío y el aumento sostenido de tarifas de gas y electricidad, la elección del sistema de calefacción ya no es solo una cuestión de confort: se convirtió en una decisión económica, ambiental y hasta cultural. ¿Qué estufa conviene según el tipo de vivienda, la zona del país y la disponibilidad de energía?
Esta nota reúne los cinco grandes grupos de estufas que se usan en la Argentina: a gas, eléctricas, a leña, con combustibles alternativos y artesanales. Cada uno tiene ventajas, costos, y condiciones de instalación que vale la pena revisar antes de tomar una decisión.
Estufas a gas: tradicionales y potentes
Las estufas a gas natural o gas envasado siguen siendo las más usadas en buena parte del país, especialmente en zonas urbanas. Su rendimiento térmico es alto, pero el consumo y el costo varían según el modelo y el tipo de ventilación.
Tiro balanceado: son seguras porque no consumen oxígeno del ambiente. Ideales para dormitorios y ambientes cerrados. Requieren salida al exterior. Tiro natural: más económicas, pero menos seguras. Necesitan buena ventilación. Infrarrojas o catalíticas: portátiles, funcionan con garrafa. Muy comunes en zonas sin acceso a red. Estufas eléctricas: prácticas, silenciosas y de bajo mantenimientoEn hogares sin red de gas o en departamentos chicos, las estufas eléctricas ofrecen una solución rápida, aunque con mayor impacto en la factura. Se instalan fácil y no requieren salida al exterior.
Radiadores eléctricos: con aceite interno. Conservan bien el calor, sin ruidos ni llamas. Convectoras: generan calor por convección. Algunas incluyen termostato. Halógenas o de cuarzo: calientan por radiación. Eficaces en espacios pequeños, pero de corto alcance. Paneles calefactores: consumen poca energía y tienen diseño discreto. Aptos para uso prolongado en ambientes cerrados. Estufas a leña: calor seco y potente para zonas fríasElegidas en Patagonia, la cordillera y áreas rurales, las estufas a leña tienen un alto poder calorífico y un costo operativo bajo si hay acceso a leña. Requieren instalación específica y mantenimiento regular.
Tipo salamandra: de hierro fundido, con buena capacidad térmica. Muy duraderas. Hogares a leña: chimeneas abiertas o cerradas. Estéticas, aunque menos eficientes. Doble combustión: modelos modernos que aprovechan mejor la leña y reducen emisiones. Requieren materiales refractarios y buen tiraje. Estufas con combustibles alternativos: alcohol, pellets y diseño modernoAunque menos difundidas, las estufas que utilizan bioetanol o pellets ofrecen opciones ecológicas, limpias y con estética cuidada. Algunas funcionan sin salida al exterior, lo que facilita su instalación.
Bioetanol: queman alcohol sin humo ni residuos. El costo del combustible es alto, pero su instalación es sencilla. Pellets: usan residuos de madera prensada. Las estufas son automáticas, programables y eficientes, pero caras y poco accesibles fuera de grandes ciudades. Estufas artesanales: calor con barro, ladrillos y saberes ancestralesConstruidas en la vivienda, estas estufas combinan bajo consumo, eficiencia térmica y técnicas tradicionales. Son comunes en casas de adobe, cabañas o viviendas rurales.
Estufa rusa: estructura de ladrillos refractarios con laberinto interno. Ideal para zonas frías. Requiere planificación desde el inicio de la obra. Estufa rocket: de autoconstrucción, usa una cámara de combustión vertical y banco térmico. Puede sumarse luego. Estufa de barro (chilena): sencilla, con doble cámara. Se adapta bien a casas de adobe. Cama caliente: banco calefaccionado por debajo. Inspirada en modelos asiáticos. Debe construirse junto a la vivienda. Estufa híbrida: combina horno de barro y calefacción. Apta para cocinas rurales y anexos.Desde el gas a la leña, del panel calefactor al horno de barro, cada estufa cuenta una historia de adaptación al frío y a los cambios. En la Argentina de los tarifazos y las soluciones creativas, elegir cómo calentar la casa también es una forma de pensar el futuro.