El melodrama social de la mano del maestro japonés Yasujiro Ozu
Una mujer de Tokyo
Desde hace algunos meses, una de las figuritas más difíciles de la cinefilia puede conocerse porque Qubit.TV subió a su plataforma buena parte de la producción del maestro japonés Yasujiro Ozu. Sus películas son básicamente melodramas filmados con un cuidado y una minucia notables, con planos en apariencia simples pero de una elaboración y precisión -todo lo que se ve es necesario- absolutas. Una mujer de Tokyo narra la historia de una joven que trabaja en una oficina y, al mismo tiempo, se prostituye para pagar la educación de su hermano. Ozu narra todo sin desbordes, no elude el contexto social ni político, no subraya nada y deja que la ficción tome posesión absoluta de la puesta en escena. Un director que no juzgaba y que encontraba en todas las historias algo que iba más allá de la fábula, algo -si permiten el término- espiritual. Buena obra para comenzar a apreciar a un cineasta esencial.