Elon Musk quiere ser el Gran Hermano de su propia ciudad
Elon Musk compró miles de hectáreas en las afueras de Austin y sueña con llevar a sus empleados a vivir y trabajar allí. El detalle de los planes y cómo será la ciudad del magnate, quien podría establecer sus propias reglas
Elon Musk siempre fue un hombre de sueños locos. Soñó un futuro de autos eléctricos y fundó Tesla. Soñó conquistar el espacio y lanzó SpaceX. Él afirma que soñó con un futuro de libertad de expresión plena y compró Twitter. Ahora, un nuevo sueño asoma en el horizonte, y ya existen planes concretos para cumplirlo. El excéntrico millonario ahora piensa en tener su propia ciudad en Texas, donde vivan sus empleados y él, en cierto punto, mire todo desde arriba, como una suerte de Gran Hermano.
La utopía de Elon Musk comienza en las afueras de Austin, en el condado de Bastrop, en donde el empresario ya tuvo reuniones con terratenientes y agentes inmobiliarios para instalar la ciudad allí. Al incorporarla a un condado, Musk podría establecer algunas regulaciones en su propio municipio y acelerar sus planes de construcción.
¿Qué pasaría allí? En el sueño de Musk, los empleados de SpaceX y The Boring Company viven en la ciudad, que se llama Snailbrook, y también trabajan allí. Alquilan sus casas por valores que están debajo del precio de mercado y todos los días se dirigen a las oficinas de las empresas, emplazadas a escasos metros de sus viviendas. Ya tiene hasta los nombres de algunas calles: "Boring Boulevard", "Waterjet Way" y "Cutterhead Crossing".
Cómo Musk construye su sueño
En los últimos tres años, empresas relacionadas a Musk compraron más de 1.400 hectáreas en terrenos linderos a Austin. Allí, en esas tierras, se espera que desembarque la ciudad de Musk junto a los empleados de SpaceX y The Boring Company, que trabajarán y vivirán en el mismo lugar. Sin embargo, nadie puede decir nada todavía: las compras incluían acuerdos de confidencialidad, confirmaron fuentes al Wall Street Journal (WSJ).
Por ahora, la presencia oficial de Musk en Bastrop está en un edificio de SpaceX, "el más grande del condado" y en almacenes y túneles de prueba de Boring. Extraoficialmente, el fantasma de Musk está en toda la zona: los locales admiten que la llegada es inminente, que los constructores van "tan rápido como pueden" y que el personal estatal es "perseguido" por allegados al empresario para acelerar los trámites.
El sitio ya incluye un grupo de casas modulares, una pileta, un área de deportes al aire libre y un gimnasio, según fotos de Facebook y personas familiarizadas con la ciudad. Los letreros que cuelgan de los postes dicen "bienvenido, snailbrook, tx, est. 2021". Un programador local que envió drones y estudió los sitios de construcción dijo al WSJ que todo indica que la ciudad será allí, aunque cree que “quieren que sea un secreto. Quieren hacer las cosas antes de que nadie sepa realmente lo que está pasando”.
Obviamente, Musk no quedará fuera de su propia ciudad. Según el medio citado, los planes incluyen un proyecto para construir un complejo residencial privado para el magnate, que estaría a cierta distancia de la ciudad planificada. Después de todo, Musk vivió cerca de la zona durante varios años, en la casa de un amigo ubicada en Austin.
¿Y los empleados? Quienes trabajan en Boring ya pueden solicitar una casa con alquileres desde alrededor de USD 800 al mes —el alquiler en la zona está a 2.200 dólares— por una de dos o tres habitaciones. Hasta se discute la posibilidad de que cualquier empleado de Musk pueda hacer la solicitud. Eso sí: si renuncian o son despedidos, deberán desalojar la casa en 30 días, algo así como un "destierro".
Lejos de la burocracia, cerca del trabajo¿Por qué Bastrop? Lo que más detesta Musk es la burocracia estatal, y por eso eligió Austin. En 2020, Musk pidió garantías al entonces alcalde Steve Adler y a un funcionario del condado de Travis, donde se encuentra Austin, de que la burocracia no se interpondría en el camino de sus muchos proyectos. “Lo que quería de la ciudad era velocidad”, recordó.
En ese sentido, Texas es ideal: tiene menos leyes de zonificación y requisitos ambientales y laborales, además de grandes extensiones de tierra poco reguladas. A diferencia de California —tierra de la "regulación excesiva, litigio excesivo, impuestos excesivos" para Musk—, no tiene impuesto sobre la renta de las sociedades ni impuestos sobre la renta o las ganancias de capital de las personas.
En Bastrop "la capacidad de trabajar con la gente en un nivel directo y no tener toneladas de trámites burocráticos" es muy atractivo para el empresario, consideró Adena Lewis, directora de turismo y desarrollo económico del condado.
Sin embargo, tanto apuro trae problemas. David Barrow, dueño de una granja y dos restaurantes de la zona, denunció que "no hay transparencia" sobre lo que sucede en la construcción y planteó que los nuevos proyectos puedan amenazar la calidad del agua del río Colorado y los acuíferos que abastecen los pozos de la región.
Aunque quiera ocultarlo bajo siete llaves, la ciudad de Elon Musk ya comenzó. Todavía falta definir quién será el alcalde —el director de Boring ya habló de realizar una elección—, quiénes podrán vivir allí y cómo será la convivencia. Pero, si todo se concreta según lo planeado, Musk pasará a la historia como una de las pocas personas en ser el dueño de una ciudad entera.
Ya fabrica autos, viaja al espacio y maneja su propia red social. ¿Se convertirá en una suerte de Gran Hermano con su nueva ciudad?