En plena crisis, el Gobierno mantiene su plan A de sancionar sindicatos y crispar aún más a combativos
Los efectos del 30A serán colaterales para varios gremios
La medida de fuerza del 30A no termina hoy. Incluso sus efectos directos y colaterales abren otras heridas que recién empiezan. A futuro inmediato se escriben las sanciones que desde Trabajo aplicarán a sindicatos que desoyeron las conciliaciones obligatorias remitidas desde Callao 114. El blanco de Cambiemos con sesgo disciplinador como en la era de Jorge Triaca fueron los sindicatos aeronáuticos, que saldrán, de todas maneras a las calles para manifestarse “contra la política económica” del Gobierno. Abogado y conocedor del paño gremial Hugo Moyano (h) le enumeró ante BAE Negocios los avales del paro.
Bajo la órbita de Dante Sica (Producción y Trabajo) los funcionarios corrieron a contrarreloj. El objetivo fue bajarle el tono al quinto paro que enfrenta la gestión de Mauricio Macri. O más aún, pintarlo de “ilegitimidad”. Para ello, las conciliaciones obligatorias golpearon las puertas de los sindicatos opositores nucleados en el Frente Sindical (FS). Empero las notificaciones, sin porción de casualidad mínima, no llegaron a los destinatarios y cuando arriben habrá pasado el 30ª.
En el último tiempo, los gremios aeronáuticos se convirtieron en el blanco predilecto del Ejecutivo como esas mismas organizaciones sindicales lo pronosticaron en diciembre de 2015. Al rigor de los tiempos esos sindicatos rechazaron los intentos del gobierno de “impedir el derecho constitucional de los trabajadores a manifestar y ejercer nuestros genuinos derechos”, según reza un comunicado firmado por los pilotos de APLA y otros gremios.
La medida de fuerza, para ellos, “resulta de las distintas políticas implementadas por Cambiemos, que han generado y exacerbado un escenario de crisis social, económico y político que obliga a los trabajadores a expresar su preocupación y reacción frente a esta terrible situación”.
En comunicación con BAE Negocios, desde Aerolíneas Argentinas apelaron a la normativa para definir que en criterio oficial “el paro es ilegal”. La empresa, mucho antes de este martes, canceló nos 350 vuelos (22.000 pasajeros) lo que representa, según la firma, “una pérdida de 20.000.000 de dólares”. Para mañana, feriado en el cual la CATT llamó a “no prestar servicio”, la aerolínea de bandera dijo “no estar notificada sobre la afectación de vuelos”. Hasta cualquier poco informado sobre dimes y diretes de estos tiempos de agite laboral la cuestión sabe a “mucho”.
Hugo Moyano (h) le resaltó a este diario que la huelga de la fecha “es un paro general resuelto entre 77 regionales de la CGT”. Abogado y conocedor del paño sindical, enumeró el apoyo internacional (CSI e ITF), el llamado de las tres CTA, y la convocatoria de sindicatos con personería gremial, intentando justificar así la legalidad de la huelga. “Existe la libertad sindical”, sentenció.
Moyano señaló, con tono irónico, que en caso de aplicar multas –mecánica que ya experimentó Camioneros en tiempos paritarios- los resultados “estarán recién con otro gobierno” y recordó las dos sanciones que aplicó la cartera laboral contra el sindicato que lidera su padre: “la primera terminó en la nada y la segunda ni siquiera empezaron los trámites”. La carta que Cambiemos tiene baja la manga es la famosa, y no tan querida, conciliación obligatoria, misiva que llegó a más de un sindicato. Moyano considera que la jugada del Ejecutivo también tiene solución, ya que: “se les complicaría constatar la participación de los trabajadores”. El equipo de Sica y asociados además de asesores legales recuerdan que las conciliaciones “se aplican más fácil en caso de ser requeridas por las cámaras empresarias”. Sin embargo dicha estrategia está lejos de consolidar un club de fans en el segmento de las patronales que más allá de “brindar gestos” de frágil confianza al Gobierno están lejos de sumar una pelea más a su complicado escenario cotidiano.