Espert: "Alberto Fernández es conservador, los liberales somos los auténticos revolucionarios"
El precandidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires le contestó directamente a Alberto Fernández luego de sus críticas a los libertarios de esta semana. También propone una reforma laboral, pide bajar la edad de imputabilidad a los 14 años y admite que el Estado tuvo un rol clave en aminorar los efectos de la pandemia. ¿Cómo está hoy su relación con Javier Milei?
"Yo le diría a Alberto Fernández que él es conservador". José Luis Espert, precandidato a diputado de Avanza Libertad en la provincia de Buenos Aires, responde a las críticas del Presidente y dice que los liberales son los verdaderos revolucionarios.
En una entrevista con BAE Negocios, el economista admite que el Estado tuvo un rol clave en apaciguar los efectos de la pandemia, propone una reforma laboral para limitar el poder de los sindicatos y pide bajar la edad de imputabilidad a los 14 años.
También revela que Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta querían una gran interna de toda la oposición en la Provincia y explica a qué se debe su crecimiento en las encuestas.
—¿Por qué decidió volver a ser candidato luego de quedar último en las elecciones generales de 2019? —Como experiencia de vida nada fue fácil para mí. Toda primera experiencia sirve para aprender muchísimo y estaba convencido de que primero había que sembrar la semilla, que tarda un tiempo en crecer. Nosotros a 2019 siempre lo vimos con un balance positivo. Era muy importante después de tantas décadas sin candidatos liberales explícitos plantar esa idea y ese sentido común nosotros. Este fervor que hay hoy con las ideas liberales tiene mucho que ver con lo que hicimos en 2019.
—¿Qué enseñanza le dejó esa primera experiencia o qué cambiaría en su estrategia respecto a dos años atrás? —Muchas cosas. En 2019 yo estaba pasando por una situación peculiar porque estaba terminando mi doctorado en Economía, por lo que pude dedicarme parcialmente a la campaña, básicamente para recorrer ciudades y preparar bien los debates presidenciales, donde hicimos una diferencia a favor. Ahora me dedico a armar equipos, al desarrollo territorial, a seleccionar cuidadosamente a las personas que nos acompañan. Eso hace una diferencia sustancial. Además en la Provincia logramos el hito de unir a los tres grandes partidos nacionales liberales: el Partido Demócrata (PD), el Partido Autonomista (PAN) y la Ucedé, además de agrupaciones como los Libertarios Republicanos, Republicanos Unidos y asociaciones vecinales. El segundo hito es que logramos listas completas de diputados, legisladores provinciales, concejales deliberantes y consejeros escolares en el 97% del padrón electoral bonaerense.
—Más allá de que es bonaerense de nacimiento, ¿por qué decidió competir en la provincia de Buenos Aires y no en la Ciudad? —Desde el punto de vista legal, yo nací en Pergamino y vivo en Provincia, por lo que lo natural era que yo compitiera acá. Pero más allá de eso, porque me gustan los desafíos y el desafío de desarrollar esto en la Provincia, que es casi un país desde el punto de vista del territorio y la población. También porque en la Provincia se libra la gran batalla política pensando en estas elecciones y las de 2023. Es un elemento que me motiva, ser el centro de atención en esta elección.
—¿Piensa volver a candidatearse para presidente en 2023? —Estoy muy concentrado en 2021, no lo pensé. Pero lo que hagamos en esta elección es importante para 2023 también.
—¿Qué cree que habría que hacer para salir definitivamente de la crisis económica y social que dejó la pandemia? —Tengo una lectura de árbol y de bosque. Creo que la crisis que deja la cuarentena cavernícola del Gobierno es un punto en la sucesión de crisis que Argentina vino teniendo en el último medio siglo, que abarcan un modelo que el país abrazó hace casi un siglo y que le ha provocado una decadencia que es caso de estudio en las principales universidades del mundo. En ese medio siglo Argentina tuvo seis planes económicos: el de inflación cero de Gelbard, el de Martínez de Hoz, el Plan Austral, el de Convertibilidad, el de los Kirchner y el de Macri. Creo que, como escribí a la semanita de la primera cuarentena, no era salud versus economía sino salud y economía y eso quedó demostrado para mí. Debería haberse testeado masivamente al inicio de la cuarentena para mantener el aparato productivo en funcionamiento, y este año debería haberse vacunado masivamente mucho antes. ¿Cómo salir no solo de la crisis de la cuarentena del Gobierno sino de la crisis permanente en la que vive Argentina? Porque si en 50 años tuvimos seis crisis estamos hablando de una crisis promedio cada ocho o nueve años. Creo que el país debería cambiar un sistema básicamente económico que resulta muy pernicioso para la gente que emprende, para el trabajador, el asalariado, el monotributista, el autónomo o el comerciante. Es un sistema basado en una suerte de maldita trinidad: la sustitución de importaciones, un Estado elefantiásico y leyes laborales muy antiguas, de hace 80 años. Debería irse a una suerte de Santísima Trinidad de apertura al comercio, Estado más chico para cobrar menos impuestos y leyes laborales mucho más modernas, para disminuir el trabajo en negro.
—En cuanto a la reforma laboral, ¿qué propondría concretamente? —Muchas cosas. Una es que si el Presidente de la Nación es elegido por cuatro años con derecho a una reelección, que sea lo mismo para los secretarios generales (de los sindicatos), cuando hoy algunos están hace 40 años. En segundo lugar creo que tiene que haber democracia sindical. Hay que eliminar el unicato sindical, según el cual el más representativo es el único que tiene personería gremial. Creo también que la afiliación de los trabajadores debería ser voluntaria, cuando hoy en los hechos es casi coercitiva.
—¿Y en cuanto al contrato laboral en sí mismo? —Descentralizaría la negociación. Que sea a nivel de empresa.
—El Presidente criticó a los liberales. Pidió picarles el boleto y dijo que en verdad son conservadores. ¿Qué le respondería? —Los que somos entrados en años sabemos que cuando te pican el boleto no lo podés usar más, porque el guarda del tren o del colectivo te lo marcó. No sé qué está queriendo decir. ¿Que nos tiene que picar la boleta? ¿Nos quieren anular el voto? ¿Nos quieren proscribir a los liberales? Me parece muy grave lo que sugieren las palabras del Presidente. Sobre la segunda cuestión, todo lo contrario. Los liberales estamos para cambiar todo en Argentina. Yo diría que Fernández es conservador, como casi todos sus antecesores. Mantienen un sistema que destruye al país, genera pobres, marginales, gente fuera del sistema que necesita vivir de planes, inseguridad, miseria. Nosotros somos los auténticos revolucionarios. Hoy la revolución es liberal. Nos lo marcan los chicos, que nos siguen de manera significativa.
—¿Qué propone en materia de seguridad para el electorado bonaerense? —Un cambio sustantivo. Empezando por que la política le dé un espaldarazo a la Policía, para aquel policía que usa su arma reglamentaria contra un delincuente en defensa del inocente. Esto más allá de que haya policías buenos y malos, pero como está la fuerza hay que conservarla. Otro cambio es "delito de adulto, pena de adulto": bajar la edad de imputabilidad a los 14 años. Que las penas sean de cumplimiento efectivo. Además hoy tenemos las comisarías atestadas de presos, motivo por el cual los policías no pueden salir a patrullar. Y hay que remunerarlos de manera adecuada. Estuve en la manifestación en Puerta 12 en La Matanza contra Berni y vi recubos de sueldo de 40.000 pesos. He visto comisarías que son verdaderas letrinas. Hay que darles una comodidad razonable para que puedan desarrollar su rol.
—En el debate de 2019 dijo que los ex militares enjuiciados por lesa humanidad debían ser condenados o liberados, pero que no debían estar en prisión preventiva. ¿Qué opina sobre la prisión preventiva para los delitos comunes, hoy muy extendida en el país? —La preventiva tiene que ser una prisión para que se sustancie rápidamente el proceso y el juicio. La prisión preventiva no se puede convertir en un castigo, es justamente preventiva. Por lo tanto (sostengo) el mismo criterio.
—¿Qué propone en materia de innovación electoral? —Tiene que ver con las reformas que queremos hacer. Por eso estamos a años luz de ser conservadores como dice el Presidente, sino que queremos cambiar todo los liberales. Creo que hay que terminar con la lista sábana, por la que el votante conoce a los números uno y dos de la lista y después se mete atrás el tren fantasma. Creo que hay que ir a un sistema de circunscripciones uninominales o plurinominales, en el sentido de que haya poca gente que elija a cada diputado. Y lo otro es que hay que terminar con la boleta sábana e ir a la boleta única de papel. Son dos caminos muy importantes que Argentina necesita para cortar la decadencia. El único motivo por el que me metí en política cercano a los 60 años con mi vida resuelta es que Argentina tiene un destino trágico en cuanto a pobreza, indigencia y marginalidad si no hace un cambio profundo, y eso incluye lo electoral.
—Usted evaluó ir a una interna con Juntos por el Cambio en la Provincia. ¿Por qué finalmente no se pudo concretar? —No era un interna de Juntos por el Cambio. La propuesta que yo hice es que uno de los grandes enemigos a derrotar políticamente es Axel Kicillof, como epicentro de la crisis epidemiológica y económica que vive el país dada su enorme influencia sobre Cristina. Yo propuse el armado de un mega frente opositor con Juntos, Avanza Libertad, el peronismo no kirchnerista, Randazzo, Stolbizer, etc., y que ese mega frente hiciera unas PASO. No es lo mismo que una interna en Juntos por el Cambio como en CABA. Eso no fue posible, en parte para tener una mirada un poco más generosa por los problemas que estamos viendo dentro de JxC. Ahí hay mucha tensión. Debo decirte que Bullrich, Macri y Larreta, con quienes me reuní, estaban de acuerdo con el armado de ese frente opositor, pero no así la Coalición Cívica y la UCR, que creían que es el momento para solidificar JxC.
—¿Se ve más cercano a la llamada ala dura de Juntos por el Cambio que del sector de Larreta? —No, me gustaría ver las propuestas ahora que comienza la campaña. No quiero opinar sobre otro espacio sin antes conocer las propuestas. Nosotros tenemos una propuesta clara. Le decimos a los bonaerenses que esta es una elección legislativa. Muchos votan a JxC por miedo a Cristina. Pero si algún diputado pierde la banca a manos de algún miembro de mi espacio, el votante como ciudadano gana, porque nosotros somos tan defensores de la república como el votante cambienita, pero económicamente somos mejores. Tenemos ideas de sentido común basadas en países donde la gente vive bien, que Cambiemos nunca se propuso aplicar en su gobierno de 2015 a 2019.
—¿Cuál es la relación política y personal que lo une hoy con Javier Milei? Él se mostró cercano a Juan José Gómez Centurión entre los candidatos bonaerenses. —Una excelente relación. Son dos elecciones en dos distritos diferentes y por eso no se nos ve tan juntos como el año pasado. Estuve muy poco en Capital Federal, pero está todo perfecto con Milei.
—¿Y entonces por qué no se logró formar un frente o partido único en el que compitan Milei en CABA y usted en la Provincia? —Porque somos liberales. A mí me gustaba Avanza Libertad y a él La Libertad Avanza (NdR: los nombres de sus respectivos partidos). Eso es todo. Nada de fondo.
—¿Cuál es su pronóstico para el dólar y la inflación en lo que queda del año? —Sin decir un número, creo que algo puede fortalecerse el dólar libre. No lo veo al dólar oficial disparándose. Creo que el Gobierno lo va a poder mantener a raya, que es el objetivo como política antiinflacionaria. Se está barriendo mucha basura bajo la alfombra, hay que ver qué pasa después de la elección. En cuanto a la inflacíón, creo que va a andar entre el 40 y 45% este año. Y el crecimiento (de la economía) va a ser estadístico, porque el final de 2020 fue mucho mejor al promedio de 2020, entonces hay un arrastre estadístico favorable sobre 2021, que hace que la economía muestre un crecimiento de entre el 5 y 6% respecto al año pasado. Pero no creo que la gente lo sienta. En la recorrida que estoy haciendo por la Provincia la gente no lo ve. Otro tema es la deuda, con el FMI en particular porque vencen 20.000 millones de dólares en 2022 y otros 20.000 millones de dólares en 2023. Se va a necesitar un acuerdo con el Fondo para poder repagar esos vencimientos. Un asiento contable donde te prestan para que pagues.
—¿Cuál sería su objetivo de mínima para estas elecciones? Las encuestas lo dan cerca del 10% —Obviamente con el diario del lunes es fácil decir que todo cobra sentido, pero yo el balance positivo lo había hecho en 2019. Un viejo político que es parte del problema y no de la solución me dijo que las elecciones se ganan contando votos, así que no voy a arriesgar pronósticos. Pero nos tenemos mucha fe.
—¿Por qué creen que están creciendo en las encuestas? —Porque es la contracara de la desilusión. Nosotros siempre fuimos muy fuertes en el espacio joven. Si las elecciones fueran solo en menores de 35 años, las ideas liberales ganan la elección. La pregunta es por qué están siendo un poco más transverales. Creo yo que porque la gente está muy desilusionada con la clase política tradicional, con toda razón. La cantidad de crisis que Argentina tuvo de la mano de los Duhalde, los Alberto Fernández, los Cristina Kirchner, los María Eugenia Vidal, los Mauricio Macri, es tan importante que es lógico que se empiece a mirar un poco a ver qué hay afuera de esta calesita donde nunca cambian los animalistos.
—Con la pandemia se mostró que el Estado fue fundamental para hacer políticas contracíclicas, por ejemplo con el ATP, el IFE o la inversión en salud. ¿Cómo cree que deja esto a la idea del liberalismo puro de un Estado más ausente? —El Estado fue clave. Yo creo que no hay ninguna contradicción. ¿Creo en el Estado? Sí, hay un rol para el Estado en la economía. Hay bienes que se llaman bienes públicos que tienen que ser prestados por el Estado, como la seguridad, las Fuerzas Armadas, la diplomacia, la justicia, la educación básica y la salud básica. Y cuando en el país ocurren sucesos exógenos inesperados como una pandemia, yo creo que justamente uno de los roles del Estado es ser una suerte de gran asegurador de la salud y la vida económica del sector privado. Un liberal le va a dar un rol muy importante al Estado en ese sentido. Y en buena hora que llegó (la ayuda estatal). Yo creo que debería haber llegado más rápido y de manera más profusa todavía.
—¿Entonces en cierto contexto las ideas contracíclicas de estímulo a la demanda pueden funcionar? —Bueno, sí. No sé. No es lo que yo en mis estudios de economía entiendo como política contracíclica, sino que es una pandemia, es un suceso exógeno que pasa una vez cada siglo. Ahí hay que salvar al sector privado. A ver, mi liberalismo se ve demostrado en el sentido de que la preocupación es siempre que el sector privado sea preservado, que es la savia de toda economía. Un sector privado que tiene que competir con el mundo, pero para competir de igual a igual tiene que tener un Estado de un tamaño razonable para que los impuestos sean razonables, porque los impuestos no se exportan, son un costo. Y tiene que haber leyes laborales compatibles con la defensa de los derechos del trabajador pero que al mismo tiempo no asusten al empresario para contratar gente. Así que yo no veo ninguna contradicción entre mi espírito liberal con la necesidad de que aparezca el Estado salvando al sector privado en una pandemia.
—¿Qué le suma la incorporación de Carolina Píparo? ¿Cómo evalúa el episodio que tuvo en enero en el que se vio involucrada junto a su marido? ¿Puede jugarle en contra a usted o a su espacio? —No. Creo que Píparo lo único que hace es sumar al espacio, sumar mucho. Es una persona muy preparada y estudiosa y tiene propuestas que yo valoro mucho, en materia educativa y de seguridad. La considero un puntal. Nos conocimos el año pasado en el programa de Mirtha Legrand y resultó muy fluida la relación. Y este año empezamos a conversar más. Resultó una gran incorporación.