Guardaespaldas: Londres en alerta máxima
La serie que batió récord de audiencia en el Reino Unido llega a la pantalla de Netflix. Intriga política, conspiraciones y acción sin pausa
Quienes no hayan quedado atrapados aún con Guardaspaldas (Bodyguard), estreno que llegó hace dos días a la plataforma Netflix, ya saben qué hacer si el fin de semana se vuelve lluvioso. Con una propuesta que algunos comparan con Homeland, este thriller de Jed Mercurio, creador de "Line of duty", resulta difícil de soltar.
Desembarca en nuestro país con una carta de presentación en la que se destaca el rol protagónico de uno de los galanes de Game of Thrones, Richard Madden (Rob Stark en la serie de reyes y reinas) y el fenómeno de audiencias que generó en la cadena pública británica.
Tan cautivante resultó para los ingleses que las números se dispararon. Debutó a fines de agosto en la BBC y reunió a 6,7 millones de espectadores ante el televisor (35% de cuota de pantalla), siendo el mejor estreno de una serie británica este año. El último de sus seis episodios se convirtió en lo más visto de la cadena desde 2008 (solo superado por el Mundial de Rusia y la boda entre Enrique de Inglaterra y Meghan Markle), con 10,4 millones de televidentes. Es el mayor éxito desde Downton Abbey.
Ambientada en las altas esferas de poder en épocas de atentados terroríficos y paranoia urbana, la historia tiene como marco una Londres en alerta. Se centra en David Budd (Madden), veterano de guerra heroico pero emocionalmente inestable, a quien se le encarga custodiar a la poderosa ministra del interior Julia Montague (Keeley Hawes). Ese trabajo como guardaspaldas lo enfrentará con dilemas personales que lo acorralan entre el deber y las convicciones.
¿Pero qué tiene la serie para generar tanto revuelo? El ritmo de la acción, la tensión constante (la escena inicial con el protagonista y sus hijos en un tren es un comienzo vertiginoso) y unos cuantos giros narrativos audaces, esas sorpresas que tanto gustan a los espectadores, son varios de los puntos fuertes de esta propuesta que está dando que hablar. Eso sí, mucha charla pero poco spoiler. Por sus características, es especialmente susceptible al spoiler y en las redes sociales británicas hubo un llamado general a evitar comentarios de estas características. Es que, realmente en todos los capítulos "pasa algo".
La marca de su creador es también parte de su prestigio: Line of Duty es considerada una de las mejores series de la BBC. A eso se suma el trabajo de Madden que, con pocas palabras y miradas de acero logra construir un héroe sólido, ambivalente e inescrutable. Este protagonista fascinante logra además una buena dupla con el personaje de Keeley Hawes en términos de juegos de poder.
Pese al título, la serie está lejos de propuestas edulcoradas como la película de Kevin Costner y Whitney Houston. Se encarrila más bien en el terreno áspero de ambición y traiciones de la política.