Juegos de mesa: pasión que reúne a los argentinos
La pandemia dio un impulso extra a este clásico entretenimiento. A nivel local, surgen nuevas creación, torneos y ludotecas. Historias detrás de los más famosos del mundo.
¿Quién no pasó alguna tarde de lluvia en la playa concentrado en partidas interminables de TEG? China ataca Kamchatka, las negras vencen a las blancas, es "día de pago", avanza tres casilleros: instrucciones que nos resultan familiares, tableros que alguna vez recorrimos. Aún en tiempos de digitalización, los juegos de mesa siguen sumando aficionados (y algunos expertos) entre los argentinos.
Este domingo 28 de mayo es el Día internacional del Juego, una ocasión para celebrar estos pasatiempos y repasar algunos emprendimientos e historias detrás de los más populares del mundo.
Durante la pandemia, los juegos de mesa tuvieron un empujón como actividad elegida para entretenerse en familia. Se ubicaron, por ejemplo, en el puesto 14 de los 50 productos más vendidos en Latinoamérica durante la cuarentena en el principal market place de la región.
Emmanuel Poletto, Presidente Cámara Argentina de la Industria del Juguete, comentó esta tendencia a BAE Negocios: "La venta de juegos de mesa, y de juegos de sociedad en general, repuntó muchísimo desde la pandemia. Las familias pasaron más tiempo reunidas y por eso se volvió a revalorizar la importancia del juego. Esto se sostiene. Además, ese impulso ayudó a que se empiecen a producir nuevos juegos. En Argentina se están fabricando juegos con licencias internacionales. Hay una tendencia también a los juegos en formato pocket o de bolsillo, de cartas. Por ejemplo el UNO, el Pictionary, el Scrabble se fabrican en Argentina con licencia de Mattel. Pero tambien hay juegos de mesa clásicos como el Carrera de Mente, que es el más vendido, y tiene distintas versiones, incluso en formato de cartas. En general, se están lanzando muchos nuevos productos".
De ayer, hoy y siempreMucho antes de los dibujos del Pictonary o de las preguntas sobre Geografía del Carrera de Mente, ya existían antecesores de este tipo de entretenimiento. Hay varias versiones acerca de cuál fue el primer juego de mesa de la historia de la humanidad. Se menciona El Juego Real de Ur, un juego de tablero con varios marcadores y dados de 4 caras. La referencia histórica que se tiene de este juego es del 2600 a.C., por lo que hay debate sobre si el juego egipcio llamado Senet es anterior. De este último se encontraron indicios del 2650 a.C. (incluso algunas pinturas de la reina Nefertari jugando al senet). Sin embargo, han sido encontradas 49 piezas aún más antiguas al sureste de Turquía (en las tumbas de Baur Höyük) de un juego con más de 5.000 años de antigüedad. Se trata de piezas de colores (verde, rojo, azul, negro y blanco) que representan animales, pirámides y formas redondas.
Varios juegos tienen precursores antiguos. El ajedrez, por ejemplo. Si bien su origen exacto es motivo de debate, la teoría más difundida es que fue creado en la India durante el Imperio Gupta alrededor del siglo VI, originalmente conocido como Chaturanga, o juego del ejército.
La mayoría de los juegos que conocemos hoy provienen del período posterior a la Revolución Industrial, cuando encontraron posibilidad de producción a escala y mayor circulación.
Tres historias detrás de algunos de los más famosos:
Monopoly. Aunque la invención del juego se suele acreditar a Charles Darrow en los años 30, el instituto Smithsonian le da el crédito a una artista llamada Lizzie Maggie que patentó The Landlord's Game (El Juego del Casero) en 1904. Si bien parece una especie de oda al capitalismo donde el objetivo es acumular dinero y propiedades, la idea original del juego era enseñar a las clases trabajadoras cómo los ricos abusaban de ellos, dejándolos en la pobreza. Tras la Gran Depresión Darrow se lo vendió a los Parker Brothers, irónicamente coronándose como símbolo de codicia capitalista. Jenga. Leslie Scott pasó su juventud viajando por varios países africanos y de pequeña ella y sus hermanos se entretenían con un juego que consistía en apilar diferentes bloques de madera. Cuando se mudó a Inglaterra en su temprana juventud, trajo los bloques con ella. El juego fue una sensación entre sus amigos. Entonces decidió arriesgarse y encargar la construcción de cien sets de piezas. En 1983 las empezó a presentar en ferias de juguetes con el nombre de Jenga, una palabra swahili que significa "construir". Una vez que Irwin Toys y más tarde Hasbro decidieron comercializarlo, el juego se perfilaba un éxito pero los fabricantes le pedían cambiar el nombre porque "nadie lo iba a entender". Pero ella se mantuvo firme y no se equivocó. Scrabble. Todo empezó cuando el arquitecto estadounidense Alfred Mosher Butts perdió su trabajo. Eran tiempos de la Gran Depresión de 1930, antes de la Segunda Guerra Mundial. Inspirado por el éxito de Charles Darrow y su Monopoly, empezó a analizar el mercado de los juegos de mesa . Se dio cuenta de que había tres tipos de juegos: los de movimiento, como el ajedrez; los de números, como el bingo, y los de palabras. Pero de la última categoría solo le vino a la mente uno: Anagrams. Eso encendió la chispa. También se dice que se inspiró en un cuento que le leyeron de niño, "El escarabajo de oro", de Edgar Allan Poe, en el que los protagonistas tenían que descifrar un criptograma para encontrar un tesoro. Estudió además los periódicos para determinar la frecuencia de uso de cada letra del alfabeto y usó esa información para diseñar las fichas del juego. Juntos en torno al tableroEn distintos puntos del país se realizan competencias que tienen a los juegos de tablero como protagonistas. De partidas amateurs a torneos profesionales. El año pasado, Argentina fue sede del Mundial de Scrabble en español.
Surgen también comunidades de fanáticos y entusiastas que encuentran formas de expandirse. Una de las iniciativas recientes es la Board Game House, una ludoteca destinada exclusivamente a los juegos de mesa que funciona con local de café en el barrio de Villa Crespo. Se trata de un proyecto de dos referentes de esta actividad, Gabriel Fuchs y Juan Esteban Bonora. Es un imán de encuentro para decenas de jugadores que están invitados también este fin de semana extra large a entablar partidas y entrenar. Según explican en las redes, si vas solo te suman a una mesa y si no sabés jugar, el staff especializado te explica.
Otra importante comunidad de encuentro y difusión de juegos de mesa es GeekOut!. Ezequiel Wittner, su cofundador junto a Laura Muollo, quienes además lanzaron la editorial Dragón Azul, señala: "El consumo de juegos de mesa desde 2012 fue creciendo bastante. Creo que hay más interés. Existen creaciones locales muy buenas. Uno de ellos es Juanito Lokits, un contratetris, antitetris o algo por el estilo. También, en su momento, el Valle Secreto". Según comenta, como todavía la industria local es joven, aún se dan prioridad a juegos livianos, de fiesta, de poco pensamiento. Para tomar nota, menciona algunos de los juegos más destacados del último tiempo: "Virus" , "Quien fue", "Sushi Go", "Catan" y "Carcassonne".
Opciones no faltan para lanzarse a la aventura y testear la suerte, la estrategia y el ingenio.