La CGT intenta poner límites al Consejo de Mayo y reclama el rol del Congreso
El representante de Azopardo Gerardo Martínez destacó la relevancia de los Convenios Colectivos de Trabajo y que cualquier modificación a normativas, tanto laborales como otras, deben pasar por Diputados y Senadores
Desde el prisma de la CGT, el Consejo de Mayo no transita las sendas ni concreta los logros vislumbrados por el Gobierno desde el pomposo lanzamiento de dicho foro en San Miguel de Tucumán, en 2024. La central obrera considera que ese espacio va por su senda pero a la par de los conflictos y debates cotidianos que detona la gestión libertaria, con una agenda marcada por medidas semanales que acumulan tensiones sociales.
El representante de Azopardo en esa mesa, Gerardo Martínez (Uocra), a cargo de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la central, planteó este lunes ante el foro que deben respetarse los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) por sector. “Debe ser cada sector el que discuta con la parte empresaria los eventuales cambios”, señalaron a BAE Negocios fuentes del gremio de la construcción.
En esa línea, y en función del compromiso asumido por la Argentina en distintos foros internacionales para reducir la informalidad laboral, Martínez ya había advertido ante la OIT que cualquier avance en ese sentido exige pasos previos, entre ellos, la reactivación de la obra pública. “Se trata de discutir con sensatez. Por ejemplo, para discutir sobre la informalidad frenamos la obra pública: ¿Dónde va esa gente, dónde van a trabajar esas familias, esos compañeros y compañeras?”, expresó el dirigente sindical en abril, durante una actividad en Buenos Aires.En paralelo, la CGT viene de reforzar en la última Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra su pedido de apoyo técnico a la OIT para institucionalizar un diálogo social sustentable en Argentina.
“Esta canción que es necesario cantar de nuevo”Desde el entorno del sindicalista advirtieron que las reformas planteadas por la Casa Rosada —como ocurrió este lunes, con un nuevo intento de activar el capítulo laboral— deben indefectiblemente pasar por el Congreso Nacional. “Sin chance de eludir a Diputados y Senadores”, remarcaron. Y añadieron que los eventuales acuerdos alcanzados en ese foro “no son vinculantes”, lo que acota su relevancia efectiva. Esta posición no sólo abarca a la reforma laboral, sino también a los cambios previsionales y tributarios que impulsa el equipo económico de Javier Milei.Cabe recordar que el Consejo de Mayo fue creado luego de la firma del Pacto de Mayo, el 9 de julio de 2024, en Tucumán. Su objetivo, demorado respecto del calendario original, es transformar en proyectos de ley los diez puntos acordados entre el Presidente y 19 gobernadores, con especial énfasis en la reforma laboral y el rediseño del esquema de coparticipación federal.
En medio de las clásicas fricciones internas de Azopardo, la participación de Martínez integra esa dinámica, aunque su figura conserva un respeto extendido entre sus pares. Esa valoración se revalidó cuando la conducción de la CGT analizó su inclusión en el Consejo de Mayo. Referente innegable del sector dialoguista y dominante, el titular de la Uocra expresó que para integrar ese espacio institucional debía contar con el aval explícito de la central, una condición “no negociable”, según destacaron desde su sindicato.
Martínez viene subrayando la necesidad de consolidar “un pacto entre la producción y el trabajo” que priorice el empleo genuino y el desarrollo económico, al tiempo que cuestiona las políticas de ajuste fiscal del Gobierno. Para la CGT, el diálogo social tripartito —entre trabajadores, empresarios y el Estado— debe sostenerse, pero toda reforma laboral debe contar con su respaldo y no afectar los derechos adquiridos.En esa línea, la central obrera declama su rechazo a cualquier intento de restringir el derecho a huelga, blanco recurrente de las reformas impulsadas por el oficialismo bajo la etiqueta de “modernización laboral”.