La llegada del hombre a la Luna, las teorías conspirativas y sus respuestas
Muchos creen que la llegada del hombre a la luna fue una farsa ¿Qué pasó el 20 de julio de 1969? ¿Por qué flameaba la bandera de Estados Unidos?
Hace 54 años, tres astronautas se embarcaron en una ambiciosa misión que marcó un antes y un después en la ciencia, y en la historia de la humanidad. El hombre se aventuraba en los confines del espacio exterior para aterrizar en la Luna abriendo paso a la ilusión, pero también a la duda y la conspiración. Para muchos, los datos y la evidencia no son suficientes para creer que no se trató de un fraude.
La misión del Apolo 11 está llena de mitos y de verdades que la vuelven más legendaria de lo que ya es por significar un “gran salto para la humanidad”. Se cuestionan mucho las posibilidades que había en la década de 1960 de desarrollar una tecnología que pudiera llevar al hombre a la Luna, y las dudas aumentan teniendo en cuenta el contexto.
Pisar nuestro satélite significó más que obtener avances científicos: el objetivo de llevar al hombre al espacio exterior fue impulsado por una carrera entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética (URSS), en medio de una Guerra Fría que ya tenía 13 años. Cuando John F. Kennedy anunció en 1962 la misión de llevar astronautas a la Luna, los soviéticos ya habían tomado la delantera al ser los primeros en poner un satélite en órbita, el Sputnik, lanzado en 1957; en llevar en ese mismo año a un ser vivo al espacio, la perra Laika; y en enviar al espacio exterior a un humano, Yuri Gagarin, en 1961.
Por tratarse también de un conflicto político entre países, la motivación de los norteamericanos para apurarse e intentar dar el siguiente gran paso dio qué pensar. En siete años, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) logró tener todo listo para que Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins se subieran el 16 de julio de 1969 al cohete que los llevaría a llegar a la Luna y ganar la carrera espacial.
¿Fue un montaje?Si bien hay mucha evidencia sobre el primer alunizaje, para muchas personas los registros de que la misión ocurrió son, en realidad, pruebas de que se trató de una farsa. Algunos creen que se trató de un montaje, una pieza cinematográfica en la que se logró imitar los efectos de la gravedad en la Luna, como los saltos de los astronautas, o la mala calidad de la transmisión por la distancia con la Tierra. Hasta se llegó a rumorear que fue Stanley Kubrick quien estuvo detrás de la dirección del “rodaje”, dado que un año antes de la misión, el cineasta estrenó 2001, Odisea del Espacio.
El astrónomo y creador de contenido en YouTube, Diego Bagú, explicó a BAE Negocios que la teoría del fraude no nació mientras se producían los viajes del programa Apolo, sino que surgieron en la década de 1980. Según Bagú, “la lógica indicaría que en un marco geopolítico de Guerra Fría y carrera lunar, las teorías de fraude iniciarían en la Unión Soviética, pero nacieron en los Estados Unidos”. Esto quiere decir que, de haber fraude, la URSS habría sido la primera en intentar convencer al mundo de que el viaje a la Luna no ocurrió.
Bagú comentó que hoy es el aniversario del primer alunizaje, pero hubo otros cinco viajes más a la Luna hasta el año 1972, de los cuales no se duda si ocurrieron o no: “Nunca se habló de cómo fueron los “rodajes” de los otros alunizajes, que también fueron grabados”, dijo.
“Esos cohetes tienen que ser continuamente rastreables a través de ondas de radio. Esas comunicaciones no eran encriptadas, las recibía Houston, pero alguien con equipos no altamente tecnológicos también podría haber sintonizado en los canales adecuados y escuchado las comunicaciones”, dijo.
El astrónomo explicó que si se puede seguir un cohete, se puede “saber tranquilamente dónde se encuentra, por lo tanto no hay manera alguna de falsificarlo”.
Los mitos y las conspiracionesLas teorías conspirativas más famosas surgieron de las fotos y videos del 20 de julio, y una de las incógnitas más comunes para muchos es por qué la bandera de Estados Unidos flameaba cuando fue colocada en la superficie lunar, si en el espacio hay vacío y, por lo tanto, no sopla el viento.
Bagú explicó que “la bandera estaba sostenida por un mástil que tenía un travesaño en la parte superior” para que se viera desplegada, pero le quedaron algunas arrugas producto de las maniobras de Aldrin al intentar colocarla en el suelo lunar: “Se le dobló la parte horizontal del mástil, y el efecto que produjo, sin querer, fue como si estuviera flameando. La bandera no está flameando, está quieta desde 1969. Si uno va hoy a la Luna va a ver la bandera tal cual la dejaron los astronautas”, contó.
Otro mito muy común es la ausencia de estrellas en las fotos. Quienes creen en las teorías conspirativas afirman que, al no haber atmósfera en la Luna, los pequeños puntos blancos deberían verse en el fondo. Bagú refutó esto, y explicó que “cuando los astronautas sacaron las fotos, se capturaron los trajes espaciales blancos, la superficie lunar color gris y el módulo lunar metálico. Si la tomaban con mucha exposición, se habría visto quemada la película”, es decir, toda blanca. “Cuanto más débil es la luz, es necesario tener el obturador más abierto y por más tiempo. Con tanto brillo de los objetos de la foto, sumado al Sol, no podría verse un puntito en el cielo”, dijo.
Algunas personas, más que creer en teorías conspirativas, dudan de la capacidad tecnológica del momento para lograr llegar a nuestro satélite, o se preguntan por qué la humanidad no volvió a viajar, y recién ahora se está arrancando el programa Artemis I que llevará a la primera mujer y al primer hombre negro a la Luna. El astrónomo explicó que “el proyecto Apolo tenía muchísimo dinero, tuvo el 4.5% del presupuesto estatal de los Estados Unidos. Nunca más la NASA tuvo ese dinero”.
“Era dinero puesto para vencer a los soviéticos, ahí es donde hay que entender cómo fue posible el viaje a la Luna. No hay que mirarlo con ojos de 2023, hay que tratar de mirarlo con ojos de fines de los ‘60, había que ganarle a la URSS porque el mundo se estaba dividiendo: iba hacia el comunismo o hacia el capitalismo, en esos términos se genera el viaje”, contó.
Para financiar el programa espacial se invirtieron 24.500 millones de dólares, los cuales la revista Forbes calculó que equivalen a 152.000 millones de dólares de hoy.
Las pruebas del viaje a la LunaDe nuestro satélite se trajeron varias piezas para ser analizadas, dado que los astronautas no viajaron nada más para conocer un suelo no terrestre, sino que también la idea era estudiar el polvo y las rocas lunares, entre otras cosas.
Armstrong, Aldrin y Collins trajeron piedras que no se ven como las que encontramos en nuestro planeta. Bagú contó que una prueba de la veracidad del viaje es el aspecto de esas rocas. Explicó que como “la Luna no tiene atmósfera ni agua líquida, no hay erosión”, y es por ese motivo que no se ven lisas como las que encontramos en la Tierra, sino que “están absolutamente fragmentadas con aristas muy cortantes, y están microperforadas por la velocidad a la que caen a la superficie lunar”.
Por otro lado, en el programa Apolo trabajaron 400.000 personas de manera directa todos los días para que el alunizaje sea posible. Bagú aseguró que no se puede “crear una farsa y hacer que tantas personas participen de esa mentira. Es muy bizarra la idea de que semejante epopeya, porque fue la aventura más extraordinaria de la humanidad, haya sido mentira. No tiene sustento alguno”. Todo ese trabajo aún puede observarse, porque los restos de esas misiones todavía están en la superficie lunar. “Están los seis módulos de descenso de las misiones, están en el mismo lugar, al igual que los ships lunares y sus huellas”, dijo.
“Si alguien quiere creer en una conspiración, no va a haber prueba alguna que le cambie la idea. Por eso digo, no es una cuestión de fé, es una cuestión de hechos”, afirmó.
Muchas personas todavía dudan de que semejante misión haya sido posible, para algunos puede parecer más atractivo no creer que confiar en la capacidad de la humanidad para lograr cosas grandes y superarse. Las misiones del programa Apolo son la prueba de que lo más impensado y maravilloso puede lograrse con el ímpetu y la fuerza de trabajo necesaria. Nada más hay que darse la oportunidad de creer.