Los monstruos del terror que lo iniciaron todo en la grilla de HBO Max
En los años treinta, en las pantallas de Hollywood, aparecieron los grandes monstruos del terror, cortesía de los estudios Universal, que inaugurarían una de las grandes páginas del cine. Drácula, Frankenstein, su novia y el Hombre Invisible hicieron escuela: conózcalos en HBO Max.
Esta de 1931 es la primera adaptación "oficial" (Nosferatu, de 1924, era "pirata") de la novela -en rigor, de la obra de teatro basada en la novela- de Bram Stoker. Y es la base del mito: el personaje que creó Bela Lugosi para el filme de Todd Browning es el conde elegante, seductor y malvado. Quizás hoy no sea tan "asustante" como entonces, pero inició la creación de monstruos en la Universal y trajo mucho de los hallazgos del expresionismo alemán, cuyos creadores huyeron del nazismo y se refugiaron en Hollywood. Vale la pena ver la semilla del horror clásico.
Apenas fiel a la novela original de Mary Shelley, esta película de James Whale se desliza al melodrama y, al mismo tiempo, logra que el nombre "Frankenstein" se asocie no al científico protagonista sino al monstruo, creación extraordinaria de Boris Karloff, de paso uno de los grandes actores de carácter del teatro y del cine estadounidenses. Más estilizada que Drácula y más profunda, creó el paradigma de muchas cosas y un terror más metafísico que físico. El final es todavía una joya antológica y la película no carece de su espesor político.
La novia de FrankensteinBueno, seamos sinceros: la mejor es esta, la continuación de Frankenstein. No sólo por ser -casi, eh...- una "historia original", sino porque lleva ciertos caracteres al paroxismo del grotesco y, con ello, crea definitivamente el mundo del monstruo terrorífico tal como lo conocemos hoy. No sólo Boris Karloff está excelente, no sólo el científico loco y su asistente (¡Hay que ver El joven Frankenstein, amigos!) son brillantes, sino que el trabajo de la gran Elsa Lanchester como "la novia" le da una calidad infrecuente a este melodrama de amor gótico.
El hombre invisibleAdaptación de la novela corta de H.G. Wells, está entre las cumbres de James Whale. Sobre todo porque el hombre que se inyecta la pócima que lo vuelve invisible está interpretado por Claude Rains, de los más grandes actores clásicos (el policía de Casablanca, el villano de Tuyo es mi corazón, el militar de Lawrence de Arabia y muchísimo más), que le otorga a la locura del protagonista una humanidad poco frecuente en esta clase de películas. El ambiente oscuro combina perfectamente con el alma del personaje, transparente sólo físicamente.