Los museos de Alemania se aprovechan del misterio de Banksy
Una serie de exposiciones oficiales exploran la mente del genio que cautivó al mundo con su arte callejero. Sin nombre, sin voz, sin cara, sin identidad y sin representación legal, el artista no puede reclamar por los derechos de autor sobre las imitaciones que se hacen de sus trabajos
¿Quién es Banksy? Algunos especulan con que es el inglés Robin Gunningham, otros lo asocian con el artista suizo Maître de Casson y hasta le han atribuido esa identidad al presentador del programa de televisión Art Attack, Neil Buchanan. Sin embargo, nadie lo sabe con exactitud. Y es ese anonimato el que hizo del artista una leyenda y de sus obras un evento cultural. El anonimato es vital para Banksy, ya que para él el graffiti sigue siendo una actividad ilegal. Sin embargo, por primera vez, ese anonimato le jugó en contra, y solo revelando su identidad podrá solucionar el robo de todas sus obras de arte.
Lo que parece una trama de una novela o un interesante tráiler de una película es en realidad un inteligente artilugio legal de la empresa Cofo Entertainment, que le dio a Banksy de su propia medicina. Irónicamente, la productora quiso homenajear al artista callejero con una muestra titulada "El misterio de Banksy: una mente de genio", en donde se exponen todas sus obras.
Sin embargo, como toda exposición de arte, en las paredes no hay fotos de los trabajos del artista inglés, sino que allí están, en spray o aerosol todas las obras, desde la niña con el globo rojo hasta el soldado lanzando flores. ¿Trasladaron las obras de Banksy o el graffitero las realizó todas allí?
La respuesta no es ni una ni la otra: todas las obras son falsas. No su contenido, pero sí su autor. Son todas copias. Aunque ahora cuelgan de las paredes de Dresde, la rata tóxica y el prisionero de Guantánamo ya recorrieron Heidelberg y Múnich junto a los imitadores de Banksy que las pintaron. "Los artistas con los que hemos trabajado aquí son, por supuesto, profesionales absolutos en su campo", aclaró Virginia Jean, curadora de Dresdener Schau al medio local MDR.
Quizá la muestra pierda cierta gracia, pues un "mérito" extra que tienen las obras es que son realizadas con stencils o estarcidos de imágenes previamente troqueladas que le otorgan dos ventajas: la primera es que gran parte del trabajo se realiza previamente en un taller y la segunda es que puede escapar más rápido de la policía.
El fenómeno de Banksy, un arma de doble filo"El primer punto es que en una época en la que es inimaginable ser anónimo, Banksy todavía se las arregla para pasar desapercibido. Lo que admiro absolutamente a Banksy es que crea mucho con muy poco. Lo único que necesita es una plantilla, un poco de pintura en aerosol, y luego encuentra la siguiente mejor pared de la casa y crea una obra allí que dice más de mil palabras", confesó la curadora Jean con profunda admiración.
Y no podría decirlo mejor: Jean, de 25 años, creció junto a la rebelión de Banksy y se impresionó con cada graffiti que aparecía en las calles de Londres. Un don nadie, o un famoso sin cara, lograba hacer que el mundo viera las obras y ni siquiera tuviera la oportunidad de interesarse por quién lo hacía. Lo que él dice, realmente lo dice con imágenes y no con miles de explicaciones, como lo hacen muchos artistas.
Dos de los postulados más fuertes de Banksy son el anticapitalismo y la idea de que el arte es de todos. Fue esto último lo que llevó a Cofo Entertainment a hacer una exposición con todas sus obras —en la que, sin escatimar gastos, construyó un subte de 1.800 metros para representar las ratas tóxicas y perforó el pavimento para enterrar una cabina telefónica— sin preocuparse por ningún reclamo de derechos de autor.
¿Cómo es posible? Con mucha admiración pero no tanto respeto, los directores de la empresa, Burkhard Zahlmann y Oliver Forster utilizaron un atajo legal que dejó a Banksy entre la espada y la pared. Si quisiera hacer cumplir sus derechos de autor y marca registrada, el artista inglés tendría que mostrarse como una persona bajo la ley civil y renunciar al anonimato que tan rentable le ha sido.
Las obras de Banksy, con la magia intacta, pero sin reclamo posible
“Por supuesto, intentamos contactar a Banksy para enseñarle sobre el espectáculo de Dresde, también con la esperanza de que él también pudiera crear algo especial para él. Pero no obtuvimos una respuesta ”, declaró Forster a Bild. Junto a su socio se ciernen a la legislación en materia de imagen y medios de comunicación, según la cual el arte introducido ilegalmente en el espacio público, como en el caso de Banksy, no está sujeto a derechos de propiedad.
Así, los terrenos del conjunto de edificios "Zeitenströmung" presumen de una "exposición no autorizada" que cualquiera puede recorrer, simplemente porque el dueño arriesgaría demasiado si reclamara por los derechos de sus obras.
Esto ya había pasado antes: el artista perdió recientemente dos litigios de marcas por la misma razó. El mítico "Flower Thrower" ya no tiene los derechos de Banksy, y el popular chimpancé que reza "ríete ahora, pero algún día estaremos a cargo" ahora, irónicamente, ya no está a cargo del artista inglés.
Así, Cofo Entertainment, que produjo exitosos musicales como "The Udo Jürgens-Story" o "The ABBA-Story", puede explorar el genio de Banksy mientras se ríe del genio de Banksy, puede mostrar las obras de Banksy que no fueron hechas por Banksy y puede explotar la imagen de Banksy mientras Banksy, probablemente, mira las imágenes y explota de rabia.