SEQUÍA EN URUGUAY

Montevideo respira: extraen agua potable del pozo de un parque histórico y ya abastecen hospitales

La perforación pudo bombear hasta 25.000 litros por hora y proyectan una agrupación de perforaciones para hacer una red exclusiva para hospitales

BAE Negocios

El agua potable en Montevideo tiene los días contados y el pronóstico no muestra una luz al final del túnel. Los uruguayos miran el cielo y se preguntan: "¿Cuándo va a llover?". Cada día se siente más en vano, y hacer maniobras para que el agua del mate no sea salada es parte de la rutina. Pero a pesar de que cada día hay menos agua, no todas las noticias esta semana fueron malas. Porque, después de un mes de extracciones, llegó el agua potable. "¡Esta es de la buena!", exclamó un funcionario de OSE mientras probó agua dulce, esta vez no desde una botella, sino desde una manguera.

La ciudad está atravesando una emergencia hídrica hace meses por la sequía: la represa de Paso Severino, la principal fuente de agua dulce de Montevideo, descendió abruptamente hasta llegar al 1,8% de su capacidad. Y a pesar de los esfuerzos para tratar de que los sectores más vulnerables no se queden sin agua potable, estiman que a la ciudad metropolitana le quedan solo días hasta que se termine del todo.

Obras Sanitarias del Estado (OSE), el órgano público encargado del suministro de agua potable en Uruguay, probó por primera vez el agua de un pozo que se perforó el mes pasado en uno de los parques céntricos de la ciudad, el Parque Batlle.

Funcionario se OSE probando el agua. Foto de El Observador
El momento de la extracción

Hace un mes, perforaron un pozo de agua subterránea en Parque Batlle porque es una zona estratégica para llegar a varios centros médicos y este martes la probaron por primera vez. Desde temprano ya habían camiones de OSE de 8.800 litros cada uno, esperando ser cargados con el agua del pozo. Al poco tiempo, uno llegó al Centro Hospitalario Pereira Rossel (CHPR), luego regresó al Parque para llenarlo nuevamente y siguió al Hospital Saint Bois

“Para mí esto es un orgullo, poder llevar agua potable a los hospitales, y a su vez me moviliza”, expresó el funcionario de OSE, y explicó que los hospitales usan el agua para tomar, cocinar y limpiar los instrumentos sin que se oxiden por el agua salada de la canilla.

 

La extracción no fue fácil. Mendioroz giró la llave donde estaba la bomba, pero el agua no salió porque la bomba estaba desenchufada. A los 25 minutos, llegó un camión con un generador de energía, ingenieros, científicos y funcionarios para dar electricidad y finalmente, la perforación pudo bombear hasta 25.000 litros por hora. Le pusieron cloro y científicos tomaron muestras para analizar el nivel de desinfectante que había que agregarle.

Los vecinos se acercaron a mirar la histórica escena, y uno incluso llevó su bidón vacío preparado para cargar agua. “Me llevo el primer oro”, dijo mientras lo llenaba.

Un vecino llenando un bidón de agua del pozo. Foto de El Observador
Las medidas para solucionar la crisis hídrica

Santiago Casal, sub dirigente de aducción de OSE, en diálogo con el diario uruguayo El Observador, agregó que también se está distribuyendo agua para 23 hospitales y sanitarios con cuatro camiones de 30 mil litros y seis de 8.800 litros de capacidad. “La idea es que, cuando salgamos de esta crisis, tengamos una agrupación de perforaciones en una red exclusiva para hospitales y sanitarios. Nos va a permitir que ante una crisis o roturas encendamos esta red de emergencia y no cortemos el abastecimiento”, explicó.

Mientras tanto, las obras siguen en curso: el Gobierno uruguayo destinó casi 40 millones de dólares para la construcción de un embalse en el río San José y una serie de cañerías de 13 kilómetros y medio importadas de Brasil y Argentina, para trasladar el agua y abastecer la planta de Aguas Corrientes, la cual se encuentra a 60 kilómetros de Montevideo. 

A su vez, el presidente Luis Lacalle Pou afirmó que implementaron una baja de impuestos al agua embotellada y que continuarán abasteciendo gratuitamente con agua embotellada a la población más vulnerable, lo cual suma un costo de 12 millones de dólares mensuales.

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