Mujeres fuertes en películas fuertes para disfrutar en Mubi
Aprovechemos: Mubi subió a su plataforma dos grandes películas con Pam Grier, la mayor estrella femenina (¿lo sabían?) de los años setenta. Y de paso, recomendamos otros tantos filmes con enormes actuaciones de señoras y señoritas que merecen su atención. Pasen y vean.
Nos están quedando pocas alternativas para encontrar un cine poco frecuente, para salirnos de los últimos estrenos o del tema de conversación de la semana. Agradezcamos (aunque no todo es impecable, pero gustos son gustos) la existencia de Mubi para ir a por otro tipo de películas. Aunque en esta oportunidad, así somos de contradictorios, vamos a hablar de unos cuantos títulos que conoce muy bien. Sin embargo, no son de simple disposición. Dicho esto, elegimos esta vez, y ahora verá con qué excusa, películas con personajes femeninos especialmente fuertes.
El motivo es que subieron dos películas dos de la grandísima Pam Grier, la extraordinaria estrella del blaxplotation de los setenta. En su momento, Grier fue la actriz más taquillera de la industria. En los años en los que brillaba la hermosa Diane Keaton, o en los que se comía la pantalla Barbra Streisand, la chica que más dinero hacía era esta afroamericana de nariz extraña que la mayoría de las nuevas generaciones recién descubrieron como protagonista de Jackie Brown, la película de Tarantino que le dio su única nominación al Oscar. Pues bien, Mubi les presenta a la Pam más clásica, violenta, sexy y desaforada en dos películas totalmente clásicas. Una es Coffy, donde es la versión femenina y negra del Vengador Anónimo de Charles Bronson. Interpreta a una mujer detrás de quienes destrozaron la vida de su hermana drogas mediante. La Grier es no sólo una estrella de acción (véanla moverse); no sólo una gran tragediante (escúchenla hablar) sino, sobre todo, un mito todo entero actuando delante de nuestros ojos.
Esto crece en el otro de sus clásicos, Foxy Brown, aquí bajo el título Escape Sangriento (también dirigida, como Coffy, por Jack Hill). Otra historia de venganza, esta vez contra quienes asesinan a un detective encubierto y, a la sazón, su amor. La banda va más arriba que arriba, a la alta sociedad, y ella se hace pasar por prostituta de lujo para hacerlos tortilla uno por uno. Ella. Solita. A pura patada, palos y funk. Es en más de un sentido una película revolucionaria, que aún siendo una película "de explotación" forma parte de la gran tradición del noir americano, aquel de la Warner donde las taras sociales se exponían a través del cuento criminal. Placer absoluto.
Así como estas películas hicieron de Grier una estrella, Misery hizo lo mismo con esa mezcla de comediante y monstruo dramático que es Kathy Bates. La película es una de las mejores adaptaciones de Stephen King (puede competir sin problemas con las que consideramos las más grandes: Carrie y Christine, y supera El resplandor, malentendido del que algún día hablaremos por aquí) y narra cómo una enfermera obsesionada por la heroína romántica de una serie de novelas se encuentra accidentalmente con su autor (James Caan), lo secuestra, le rompe los pies (¡imposible olvidar ese momento!) y lo obliga a escribir un "final feliz" para el personaje que nuestro escritor simplemente quiere matar. Dirigida por Rob Reiner (que venía de Cuando Harry conoció a Sally..., nada menos), es toda de Bates: es dulce, es impredecible, es peligrosa, es satánica y fue, por este debut en cine, ganadora de un merecido Oscar.
También ganó el Oscar, aunque no era debut, Hillary Swank -su segundo- por Million Dollar Baby, de Clint Eastwood, donde interpreta a una promisoria boxeadora joven bajo la dirección de un mentor con no pocos problemas personales y emocionales. Es una película triste, tristísima, que deriva a un drama absoluto. Tiene una contra: la última media hora se concentra demasiado en el personaje de don Clint. Pero todo el resto constituye una de las mejores performances de una actriz dramática en lo que va del siglo. Hillary Swank no hace nada para que su personaje nos caiga simpático, o por lo menos nada ostensible. Así y todos, nos va ganando, vamos queriéndola poco a poco, nos vamos entusiasmando con sus triunfos y logra que el masazo con el que el filme nos da en plena cara tenga el máximo de impacto emocional. Sin Swank, esta película sería algo mucho menor.
Y ya que vimos terror, acción, venganza y drama, culminemos esto con una de las grandes comedias de los años ochenta: Un pez llamado Wanda. Con guión de John Cleese (también coprotagonista) y otro Monty Python en el reparto (Michael Palin, su nariz nos dice mucho en esta película), narra una historia desaforada de un cuarteto de ladrones que debe encontrar un botín de joyas. Brilla como comediante también Kevin Kline. Pero, amigos, la que se come la película, se lleva todos los aplausos y la llena de luz y vértigo es ese recurso natural llamado Jamie Lee Curtis, la chica que empezó como escurridiza víctima de Michael Meyers en Noche de brujas (alabado sea John Carpenter) y que sabe que generar terror y carcajadas son artes similares. Esta es quizás su mejor protagónico absoluto, donde combina una gestualidad cómica con un movimiento sexy de un modo bastante poco frecuente en el cine en general. Recuerden: Jamie Lee hizo una década después la enorme Mentiras verdaderas. Pero aquí, en los años en los que nadie se preguntaba por la corrección política y era lícito divertirnos, brilló como nunca. Y no, ya saben: aunque tuvo nominación al Oscar, la Academia no gusta de la comedia. Pero nosotros sí, y también de Jamie Lee.