Notable disco debut de la cantante Julia Moscardini

Eduardo De Simone

No es frecuente que el disco debut de una cantante muestre a una banda afiatada, que no se limita a acompañar a la voz sino que interactúa con ella, jerarquizando la construcción colectiva.

Stablemates, el trabajo que lanzó Julia Moscardini, es la prometedora presentación de un grupo que ha resuelto exitosamente el abordaje de standards de jazz sin caer en fórmulas repetidas o en versiones prolijas y desangeladas.

En este camino creativo mucho tienen que ver los arreglos de Sebastián Loiácono, saxofonista del grupo, un músico activo que brilla en distintas formaciones y que lleva bastante tiempo trabajando con Julia y ofreciendo conciertos en distintos clubes y festivales.

El espacio para la intervención de los músicos realza la irrupción de la voz de Moscardini, quien desarrolla con naturalidad registros complejos. Se trata de una cantante consolidada, acaso una de las voces más personales del jazz local.

El grupo presentó el material del disco durante el reciente Uco Jazz Festival, que se realizó en Mendoza, y lo mismo hará este domingo en Buenos Aires, en un concierto especial programado por la Usina del Arte.

Stablemates reúne, además de Moscardini y Loiácono, a Ernesto Jodos en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo, Carto Brandán en batería y como invitado, Mariano Loiácono en trompeta. Todos músicos de la primera línea del jazz vernáculo, valorados por el público y por la crítica.

El álbum recorre standards clásicos pero también composiciones menos transitadas de artistas como Monk, Benny Golson y Don Cherry. Moscardini asimismo es autora de la letra que incorporó al tema que le da título al disco.

El trabajo fue grabado en Estudio Insignio y la foto de tapa es de Catu Hardoy. Se trata de un registro de alta calidad de sonido que es consecuencia de un esfuerzo notable de músicos que no suelen ser arropados por las grandes discográficas. También el álbum que acaba de lanzar Mariano Loiácono con un seleccionado de estrellas norteamericanas responde a este tipo de iniciativas, motorizadas por los propios músicos, que retienen el control artístico y de producción de la obra que ellos buscan difundir.

Julia Moscardini completó su formación con las cantantes Barbie Martínez y Roxana Amed y en Nueva York lo hizo con la gran Sheila Jordan y también con Christine Correa, Jay Clayton y Theo Bleckman, entre otros.

A la vez compartió escenarios no sólo con los músicos que intervienen en Stablemates, sino con exponentes internacionales como la mencionada Sheila Jordan, los saxofonistas Antonio Hart y Jon Irabagon y el contrabajista Ron McClure.

En esta era del streaming, cuando editar y defender un disco es casi una decisión política, con fuerte impronta vocacional, es bienvenido este trabajo, no sólo porque en sí mismo demanda una escucha imprescindible, sino porque oficia de convocante carta de presentación para audiencias que crecientemente se acercan al jazz.

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