"NO TE RINDAS"

"Podía morir": el relato del médico que atendió al papa Francisco

Sergio Alfieri contó cómo fue el peor momento del papa Francisco durante su internación. “Se tuvo que decidir entre parar o dejarlo ir”, aseguró

BAE Negocios

El papa Francisco finalmente obtuvo el alta médica, después de permanecer 38 días internado en el Hospital Gemelli de Roma, lugar en el que ingresó por una bronquitis que desembocó en una neumonía bilateral. El médico que lo atendió, Sergio Alfieri, temió sobre la vida del sumo pontífice y contó cuál fue el momento más crítico que vivió el argentino desde el 14 de febrero.

“Francisco sabía que podía morir”, recordó Alfieri en una entrevista que le hizo el diario italiano Corriere della Sera, en la que reconstruyó cómo fueron los días en los que atendió al Papa de 88 años. En su recuerdo de los largos días de internación, el médico también precisó que los que estaban alrededor del sumo pontífice "tenían lágrimas en los ojos".

El médico aseguró que “hay una publicación científica" sobre la fuerza que dan las oraciones a los enfermos. "En este caso, todo el mundo empezó a orar", dijo, en referencia a todos los pedidos de recuperación que hicieron los fieles de distintos países para que el Papa fuera dado de alta. “Puedo decir que dos veces se perdió la situación”, reconoció. A pesar de ello, “ocurrió como un milagro”.

El milagro clínico del papa Francisco

Francisco tuvo una patología de base que dificultó su mejoría respiratoria. A los 21 años, sufrió una infección severa y le quitaron el lóbulo superior del pulmón derecho. También tuvo Covid-19 durante la pandemia. Alfieri realmente temió por la vida del Papa: “Por primera vez vi lágrimas en los ojos de algunas personas a su alrededor. Personas que, según pude entender durante este período de hospitalización, lo quieren sinceramente, como a un padre”.

En un momento dado de la internación, el equipo médico y el círculo del Sumo Pontífice tuvo que “elegir entre parar y dejarlo ir o forzarlo y probar todos los medicamentos y terapias posibles, corriendo el riesgo muy alto de dañar otros órganos. Y al final tomamos este camino”. 

La decisión final la tuvo el médico personal de Francisco, Massimiliano Strappetti, que lo conoce hace muchos años. Según reconstruyó Alfieri, Strappetti le dijo: “Inténtalo todo, no te rindas”. Y así fue: el médico del Hospital Gemelli aseguró que eso era lo que todos pensaban hacer, “nadie se rindió”.

A pesar de los tratamientos y las oraciones de fe por una pronta recuperación, hubo un momento que fue crucial y que el Papa se dio cuenta de que realmente podía morir. Fue una noche en el que vieron “a un hombre sufriendo”. 

 

 Sergio Alfieri aseguró que “hay una publicación científica según la cual las oraciones dan fuerza a los enfermos"

Estábamos saliendo del momento más duro, mientras el Papa comía, vomitó y aspiró. Fue el segundo momento verdaderamente crítico porque, en estos casos, si no se rescata con prontitud, existe el riesgo de muerte súbita, además de complicaciones en los pulmones que ya eran los órganos más comprometidos”, recordó Alfieri, al tiempo en el que contó que hubo una escena en el momento más crítico: “Me tomó la mano durante unos minutos, como buscando consuelo”.

Después, empezó a mejorar. Al punto en el que deseó salir de su habitación y dar un paseo. Según Alfieri, el argentino llegó a salir cinco veces de la habitación en un día.

“En cuanto empezó a sentirse mejor, pidió dar una vuelta por la sala. Le preguntamos si quería que cerráramos las habitaciones de los pacientes. Pero, en lugar de eso, miró a su alrededor en busca de la mirada de los otros pacientes. Se desplazaba en silla de ruedas, un día salió de la habitación cinco veces, quizá más”, dijo. Incluso, el Papa “le entregó dinero a uno de sus colaboradores y ofreció pizzas para quienes lo habían ayudado ese día”.

Tras recibir su alta, Francisco debe aumentar los cuidados sobre su salud. Especialmente, evitar el contacto con grupos de personas o con niños que puedan ser vehículo de nuevos contagios". Cuando se fue, contó Alfieri, “conversamos y prometimos no desperdiciar el esfuerzo que habíamos realizado. Pero él es el Papa, no somos nosotros los que podemos dictar el comportamiento”.

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