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Reducir la jornada laboral puede ser "una poderosa herramienta" para bajar el desempleo, afirma experto

Así lo aseguró un investigador de la empresa Autonomy respecto de la experiencia en Islandia similar a la que se quiere aplicar en el país y afirmó que es aplicable tanto en el sector público como el privado. El debate local cosechó el rechazo del empresariado y la adhesión del sindicalismo 

BAE Negocios

La reducción de la jornada laboral, que el Frente de Todos prevé impulsar en el Congreso en el corto plazo, puede ser "una poderosa herramienta" para reducir el desempleo e impulsar la economía y podría aplicarse tanto en el sector público como en el privado. La iniciativa tuvo éxito en una prueba realizada en Islandia y su implementador remarcó que el modelo podría trasladarse a Argentina. 

En el país tienen estado parlamentarios dos propuestas del oficialismo que buscan por un lado reducir la jornada de trabajo a 6 horas diarias y por el otro achicar la semana laboral de cinco a cuatro días. Ambos proyecto ya cosecharon el rechazo del sector empresario y de algunos políticos. Incluso el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, calificó como "imposible" su aplicación en Argentina. 

Reducción de la jornada laboral, una aplicación posible 

En medio del debate, uno de los autores de la exitosa experiencia en Islandia remarcó en diálogo con Noticias Argentinas que el modelo podría trasladarse a la Argentina y explicó los beneficios que tendría.

El investigador del think tank británico Autonomy Jack Kellam subrayó que es "importante adaptar la implementación de la reducción de la jornada laboral a cada contexto específico, ya sea una organización individual -empresa- o a nivel nacional".

Sin embargo, Kellam aclaró que muchas de las razones subyacentes para reducir las jornadas laborales son similares alrededor del mundo: altos niveles de "burnout" y estrés en los trabajadores; falta de equilibrio entre la vida privada y el trabajo; bajos índices de productividad debido al "presentee-ism" (cuando una persona concurre a trabajar en condiciones no óptimas -como estar enfermo- y no rinde bien); y varios más. 

"El poder de la reducción de la jornada laboral para apuntar a esos problemas está claramente establecido con evidencia científico-social y ahora es cuestión de encontrar maneras de implementar esta política en cada contexto", indicó el investigador.

Al ser consultado sobre si este sistema se puede aplicar tanto en el sector público como en el privado, el europeo señaló que "por supuesto" y remarcó que hay "intentos exitosos tanto en empresas (desde Microsoft en Japón hasta Perpetual Guardian en Nueva Zelanda) como planes para implementarlo en el sector público en España". 

"Como siempre, cada organización deberá aplicar esta política de acuerdo a sus propias necesidades y consideraciones, pero vemos posible una reducción de la jornada laboral posible en todos los ámbitos", añadió.

Una herramienta para reducir del desempleo 

A la vez, Kellam subrayó que si este sistema "se adopta a nivel nacional, la reducción de la jornada laboral puede ser una poderosa herramienta para impulsar los niveles de empleo".

 "Por ejemplo, si en algunas áreas del sector público se impulsara la reducción de la jornada laboral y se contratara nuevo personal, se crearía un gran número de puestos de trabajo. Esto debería ser visto como una política atractiva porque, a pesar de que el Gobierno debería pagar más salarios, eso se vería compensado con una mayor recaudación impositiva, así como también por el efecto multiplicador a gran escala. Por eso, la reducción de la jornada laboral puede ser una gran herramienta macroeconómica", explicó.

Sector privado: cómo adaptar la reducción de la jornada de trabajo 

Cómo podrían las empresas tomar la decisión de acortar la jornada laboral sin perder ganancias es uno de los mayores interrogantes que se plantean desde el sector privado. 

Al respecto, Kellam señaló que en muchos casos las compañías pueden "avanzar hacia la reducción sin incurrir en costos adicionales". 

"Con una planificación minuciosa y una evaluación de las prácticas laborales se pueden identificar maneras más productivas de trabajar. Pero con igual importancia, cada vez vemos más seguido que los trabajadores con menor carga horaria tienen niveles más altos de bienestar y salud, que los llevan a ser más productivos cuando están en el trabajo", remarcó el investigador. 

Y respondió: "Obviamente, habrá situaciones puntuales donde las empresas podrían necesitar emplear más personal". 

El debate en Argentina 

La posibilidad de debatir en el país la implementación de esa iniciativa ya generó cruces entre sectores empresarios y dirigentes sindicales. 

El precandidato a diputado nacional del Frente de Todos y secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, anticipó que desde su banca buscará impulsar un proyecto que apunta a establecer como máxima carga las 6 horas diarias o 36 semanales, iniciativa que ya fue ingresada al Congreso por su compañera de sindicato Claudia Ormachea.

La otra propuesta fue presentada el titular de la CTA de los Trabajadores y precandidato a diputado nacional para renovar su banca, Hugo Yasky, para llevar la semana laboral a 4 jornadas.

Ante ese futuro debate, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, ya se mostró en contra y advirtió que "lo que Argentina necesita es más empleo, más producción, más productividad y empleabilidad. Esto no se resuelve repartiendo el trabajo formal que hoy existe, sino generando más y mejor trabajo".

Al respecto, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, sustanció: “Hay que ser cuidadosos con ese tema porque en los países donde hubo avances en este sentido son desarrollados y en general han incorporado un esquema de reducción proporcional del salario". 

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