Sin obra social y sin respuestas: 300 despedidos de Ilva reclaman en el Parque Industrial de Pilar
La empresa de la familia Zanon cerró sorpresivamente y no acató la conciliación obligatoria. Hay más de 300 familias están afectadas, sin obra social y sin respuestas sobre el pago de una indemnización
A casi tres semanas del cierre sorpresivo de la fábrica de cerámicas Ilva, los 300 trabajadores despedidos retomaron hoy las medidas de fuerza. Desde la mañana de este jueves 18 de septiembre, decidieron cortar las tres entradas principales al Parque Industrial de Pilar —el acceso Cuba, el Petrel y la entrada central— para visibilizar el reclamo por sus puestos de trabajo.
“Decidimos cortar nuevamente las tres entradas del parque industrial, el Cuba y el Petrel”, contó Marcelo, uno de los operarios afectados, que se sumó al acampe en la puerta de la planta desde el 29 de agosto.
La fábrica, fundada por la familia Zanon y con más de 30 años en el rubro, cerró de manera abrupta al comunicar los despidos por WhatsApp y colocar un candado en sus instalaciones. Pese a que el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria, la empresa no la acató y envió 300 telegramas de despido —292 a operarios y 8 a operarias—, firmados por el actual presidente, Francisco Zanon.
Los trabajadores denuncian que no recibieron respuestas sobre sus indemnizaciones ni alternativas de reubicación. Mientras tanto, sostienen el acampe y aseguran que continuarán con las medidas de fuerza hasta obtener una solución.
“Ayer tuvimos una audiencia en el Ministerio de Trabajo y la empresa ni se acercó, ni se asomó. No tenemos respuesta de nada. Encima ayer nos sacaron la cobertura médica”, relató Marcelo, uno de los trabajadores de Ilva que desde hace casi tres semanas sostiene el acampe frente a la planta.
La falta de obra social golpea de lleno a las familias de los 300 despedidos, que hoy viven en la incertidumbre. Muchos tenían tratamientos en curso y ahora quedaron sin acceso al sistema de salud. “Estamos en una angustia porque no sabemos qué va a pasar. Si ellos no nos quieren más, que nos paguen”, reclamó Marcelo.
El viernes debían cobrar sus sueldos, pero tampoco tienen certeza de si eso ocurrirá. Son 292 operarios y 8 operarias, con entre 5 y 23 años de antigüedad, que pasaron de tener un empleo estable a no saber cómo sostener a sus familias de un día para el otro.
Marcelo también agradeció el respaldo gremial en medio de la protesta: “Contamos con el apoyo de la UOM para hacer más ruido”.