Trump afila su "navaja" arancelaria para negociar en todos los frentes
El presidente de EE.UU. usa los gravámenes como arma comercial y diplomática para obtener concesiones que van más allá del comercio
Donald Trump convirtió a los aranceles en su "navaja suiza de la diplomacia". Según documentos revelados por The Washington Post, el presidente de Estados Unidos aplica gravámenes para forzar negociaciones y alcanzar objetivos que trascienden las mesas comerciales tradicionales. En lugar de limitarse a equilibrar balanzas o proteger industrias, usa esta herramienta para influir en asuntos de defensa, energía, medio ambiente y negocios estratégicos.
En varias ocasiones, Trump vinculó públicamente medidas comerciales con temas ajenos al intercambio de bienes. Tras suspender el 9 de abril sus aranceles "recíprocos" para facilitar un diálogo, funcionarios estadounidenses diseñaron planes para presionar a países vecinos de China. El objetivo incluía que esos gobiernos reforzaran vínculos militares con Washington, adquirieran equipamiento estadounidense y habilitaran visitas de buques norteamericanos a sus puertos.
En agosto, el Departamento de Estado evaluó exigir a potencias marítimas como Singapur que se opusieran a iniciativas internacionales para reducir emisiones de buques de carga. También consideró pedir a Israel que impidiera el control chino sobre un puerto clave y a Corea del Sur que respaldara públicamente el despliegue de tropas estadounidenses frente a China y Corea del Norte.
Ventajas
El alcance de la estrategia se extiende al sector privado. Washington discutió cómo presionar a socios comerciales para que otorgaran ventajas a corporaciones como Chevron y Starlink. Un caso reciente: los aranceles del 50% sobre exportaciones indias en represalia por la compra de petróleo ruso. La medida llevó a Nueva Delhi a congelar adquisiciones de armamento y aeronaves estadounidenses.
Suiza, principal exportador de medicamentos a EE.UU., enfrenta un gravamen del 39% que ya tensiona las cadenas farmacéuticas globales y amenaza con encarecer fármacos esenciales. Trump planea elevarlo hasta el 250%, lo que agravaría el riesgo de desabastecimiento.
Impacto global
Más cerca, la brasileña Taurus —mayor fabricante de revólveres del mundo— decidió trasladar parte de su producción a territorio estadounidense por el arancel adicional del 50% impuesto por Washington. A partir de septiembre, la firma montará en su planta de EE.UU. unas 900 unidades diarias de su modelo más vendido, sobre un total de 2.100 que produce en Brasil para el mercado norteamericano. "Es una medida necesaria para minimizar los efectos de la guerra comercial", afirmó su consejero delegado, Salesio Nuhs.
De acuerdo con estimaciones de Bloomberg, el impacto global de la ofensiva arancelaria de Trump alcanzará los 2 billones de dólares hacia 2027. Aunque parte de esa pérdida podría recuperarse con una reconfiguración de la producción y las cadenas de suministro, el golpe inmediato ya sacude el tablero económico y confirma que el mandatario afila su "navaja" para cada nueva negociación.