Trump negó planear ataques a Venezuela, pero persiste la tensión militar en el Caribe
El presidente de EEUU desmintió haber ordenado bombardear instalaciones venezolanas, tras informes del Miami Herald y The Wall Street Journal. Crece el debate por la legalidad de la operación antidrogas
A bordo del Air Force One, Donald Trump respondió con un doble "no" cuando le preguntaron si planeaba atacar Venezuela. La declaración, registrada por los periodistas que viajaban con él, contradijo el informe del Miami Herald que horas antes había asegurado que la Casa Blanca ya había decidido atacar instalaciones militares dentro del país sudamericano.
"Las fuentes anónimas no saben de qué están hablando. Cualquier anuncio sobre Venezuela provendrá directamente del Presidente", había dicho antes la vocera adjunta, Anna Kelly. Pese a la desmentida, la confusión en torno a los planes estadounidenses aumentó, al igual que la tensión diplomática.
Un despliegue sin precedentesMientras tanto, el dispositivo militar sigue creciendo. Ocho buques de guerra, submarinos nucleares y un grupo de ataque encabezado por el portaaviones USS Gerald R. Ford —el más grande y costoso en la historia naval de EEUU— permanecen en el Caribe. A ellos se suman aviones furtivos F-35 estacionados en Puerto Rico y bombarderos estratégicos B-52 y B-1B que han sobrevolado la región en ejercicios recientes.
El operativo forma parte de una campaña iniciada en septiembre contra presuntas embarcaciones dedicadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental. Según datos oficiales, las incursiones dejaron al menos 62 muertos, 14 barcos destruidos y un semisumergible hundido. Washington sostiene que las operaciones apuntan a frenar el tráfico de drogas; Caracas denuncia que son actos de agresión encubiertos.
La controversia por los informesEl Miami Herald y The Wall Street Journal habían publicado que el Gobierno estadounidense se preparaba para atacar objetivos en puertos, aeropuertos y bases navales de Venezuela vinculados al denominado "Cartel de los Soles". Según ambos medios, las fuentes —citadas bajo reserva— aseguraban que los bombardeos podrían ocurrir "en cualquier momento".
El Herald también consignó declaraciones de un funcionario no identificado que anticipó un posible desenlace: "Maduro está a punto de encontrarse atrapado y podría pronto descubrir que no puede huir del país incluso si lo decidiera".
Las versiones sobre una posible ofensiva terrestre reavivaron un intenso debate en el Congreso de Estados Unidos. Legisladores demócratas y algunos republicanos cuestionaron la legalidad de las operaciones, señalando que el presidente carece de autorización del Congreso para usar la fuerza contra otro Estado.
En marzo, los senadores demócratas impulsaron una resolución de poderes de guerra para bloquear cualquier acción militar sin aval legislativo, pero fue rechazada por un estrecho margen de 51 a 48 votos. "No es así como se toman las decisiones de seguridad nacional", advirtió el senador Mark Warner, integrante del Comité de Inteligencia.
El Ejecutivo, en cambio, sostiene que las operaciones se amparan en la orden presidencial que declaró a ciertos carteles del narcotráfico como organizaciones terroristas. Según juristas, esa base legal es insuficiente para justificar el uso de la fuerza armada fuera del territorio estadounidense.
Analistas en materia de drogas también señalan una inconsistencia en el argumento central de la Casa Blanca: el operativo se presenta como parte de la lucha contra el fentanilo, aunque no existen evidencias de que esa sustancia se produzca o trafique desde Venezuela.
Venezuela respondeEl Gobierno venezolano acusó nuevamente a Estados Unidos de "fabricar una guerra" y de utilizar las acusaciones por narcotráfico como excusa para provocar un cambio de régimen. Desde Caracas, Nicolás Maduro denunció que Washington "ha armado una coalición militar" en su contra, mientras la oposición interna, encabezada por María Corina Machado —reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz—, pidió a la administración Trump "aumentar la presión" para forzar su salida del poder.
Un Caribe en viloAnalistas consultados por el Herald sostienen que una eventual ofensiva terrestre marcaría un punto de no retorno en la relación entre ambos países. Elliott Abrams, ex enviado especial para Venezuela, señaló que Trump "favorece operaciones puntuales, como el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, o ataques sobre instalaciones estratégicas, pero no algo que pueda prolongarse".
El escenario, sin embargo, sigue abierto. La desmentida presidencial no detuvo el avance de la flota estadounidense ni disipó la sensación de que la frontera caribeña atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas.