Un alicaído fin de semana en los cines sin tanques que empujen la taquilla

Nosotros fue el estreno del jueves con más público

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Probablemente -más que probablemente, dada la deriva de las recaudaciones en los últimos años- este sea el último fin de semana en el que Capitana Marvel acapare el primer puesto de la taquilla cinematográfica, aunque seguirá recaudando y, si se piensa que probablemente siga en cartel cuando se estrene Avengers: Endgame, película con la que está muy relacionada, seguramente pueda superar el millón y medio de espectadores. Magro, de todos modos, en el actual panorama. Lo que es claro es que sin tanques ya no hay negocio. De hecho esta semana que pasó fueron tres los estrenos que se incorporaron a la tabla de lo más visto (el filme de terror Nosotros, que quedó segundo y fue la novedad mejor posicionada, la comedia Un ladrón con estilo y la coproducción entre España y la Argentina Yo, mi mujer y mi mujer muerta, que quedó en el octavo puesto) pero ninguno tuvo la fuerza para incrementar el box-office. Pero el próximo jueves se estrena la versión "con actores" (decir "de acción en vivo" es una exageración) de Dumbo, dirigida por Tim Burton, lo que probablemente ayude a que se incrementen las recaudaciones.

Lo de Nosotros merece destacarse porque duplicó al segundo puesto (casi) pero también porque es una película que debería de haber andado mejor. Sabemos que las películas de este género suelen congregar a un público fiel, pero la película es también una obra "de autor" que fue saludada como tal y es de las que esperan los cinéfilos más duros. Esos casi 40.000 espectadores son, hoy, la medida del público cinéfilo, un número similar a, por ejemplo, lo que hizo La Mula, de Clint Eastwood, en su fin de semana de estreno hace algunos meses. Otra vez se abona la teoría de que el tanque es lo único que mueve el negocio.

De hecho, no estuvo nada mal el promedio de espectadores que logró la despedida del cine -como actor, al menos- de Robert Redford Un ladrón con estilo, que se acercó a los 20.000 espectadores con solo 45 pantallas y pocas funciones en cada una. Una de cal, entonces, y otra de arena: ese público que busca entretenimiento adulto con nombres conocidos existe, tiene ese tamaño y va a ver esa clase de películas cuando las tiene. El problema, en todo caso, es siempre la dimensión que tiene que tener cada lanzamiento. Este es un caso de coherencia entre el sector del mercado al que se apunta y cantidad de salas que se disponen para el filme.

Y no, no anduvo bien la película con Oscar Martínez -que, de paso, acaba de ganar por este trabajo el premio al Mejor Actor en el Festival de Málaga-, en parte porque Martínez, aunque siempre suma en el cine argentino, no es de los que más traccionan y en parte porque la mezcla de comedia dramática y negrao Yo, mi mujer y mi mujer muerta no tuvo suficiente promoción. Aún así, es meritorio que superase los 10.000 espectadores: si ven la tabla, notarán que la mayoría de las películas están entre los 10.000 y los 20.000. Ese es el verdadero tamaño del negocio del cine en la Argentina, y cualquier promedio alrededor de este -semanal- puede considerarse "normal". ¿Fruto de la crisis? En parte; pero mucho más fruto de décadas de concentración.

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