ENFOQUE

Una economía bimonetaria y el anarcocapitalismo ¿pragmático? (Parte II)

La correcta administración de este particular "bimonetarismo" necesita, para el buen funcionamiento del aparato productivo, una relación de cambio estable entre la moneda (el peso) y la "cosa" (el dólar).

Guillermo Moreno

Oportunamente, en la columna anterior destacamos la imposibilidad de encontrar una rigurosidad sistémica al conjunto de medidas tomadas por el Poder Ejecutivo en sus diez meses de gobierno, debido a la falencia formativa en "macroeconomía" tanto del presidente como del ministro de Economía. Sin embargo, en este marco, un experimentado consultor (1) intentó darles cierto sentido y presentarlas como "partes de un todo", abriendo la posibilidad de un debate en la arena pública alrededor de la disciplina. Luego, avanzando en el análisis, coincidimos en la definición de que, antes de cualquier otra consideración, debe tenerse presente que nuestro país opera su economía con una moneda oficial (el peso) y una "cosa" (el dólar estadounidense), que por los usos y costumbres también funge como moneda. Esta realidad, con más de sesenta años de historia, determina una singularidad a atender respecto de la política monetaria en este suelo.

Ahora bien, la correcta administración de este particular "bimonetarismo" necesita, para el buen funcionamiento del aparato productivo, una relación de cambio estable entre la moneda (el peso) y la "cosa" (el dólar).

El consultor de marras presupone que la búsqueda del equilibrio fiscal y su mantenimiento en el tiempo, despreocupándose de la competitividad del aparato productivo, garantizará el logro (2). Naturalmente, siempre hay un grado de depresión en el nivel de actividad que permite alcanzar el objetivo, pero también es cierto que lo que busca el sano administrador es la plena ocupación de los factores productivos. En este caso, al no velar por el cuidado de las empresas domésticas (insiste: "No se preocupen por la competitividad"), la destrucción de capital y el desempleo campearán por estos lares. Evidentemente, esto acarreará tremendas consecuencias sociales, cuyo final, puede desembocar en una hipercrisis (3) anómica.

Asimismo, sobre el final, propusimos otra manera de administrar correctamente una economía "bimonetaria", pues como enseña la experiencia acumulada durante la primera década de este siglo, armonizar la tasa de interés real entre ambas monedas es lo que debe procurar la política económica. Para ello, la nominal en pesos y la inflación doméstica tienen que asemejarse a la internacional.

El déficit fiscal total (4), permanente (calculado bajo el criterio de devengado), es una de las fuentes del proceso inflacionario. Por ello, buscar y mantener el equilibrio fiscal es indispensable.

Entonces, también hay que ocuparse de las otras causas que, en el corto y mediano plazo, pueden generarla (5).

Así, una vez conseguida la tasa de interés real que hace indiferente el uso de uno u otro medio de pago, el equilibrio entre la oferta y la demanda de pesos estará garantizado. Además, el tipo de cambio competitivo junto con una correcta administración del comercio exterior garantizará el pleno uso de la capacidad instalada y de la fuerza laboral. Ello facilitará, la hegemonía en el mercado interno de las empresas domésticas y, a su vez, servirá como plataforma de lanzamiento comercial en terceros países.

Pero, a contrario sensu, el Gobierno...

Se desentiende de la producción

Salvo contadas excepciones (la agricultura en la zona núcleo de la Pampa húmeda, la actividad minera y la actividad energética), todo el resto de los "sectores de actividad económica" no escapan a la "desidia libertaria".

Esta castiga por igual a la industria manufacturera (6), al comercio mayorista y al comercio minorista, a la construcción, a la logística, a la pesca, al complejo científico y tecnológico", al turismo y a las economías regionales.

Al mismo tiempo, el mercado interno se asfixia por la disminución al paroxismo de los ingresos populares (sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones) y el externo por el deterioro sistemático del tipo de cambio.

Ahora bien, es dable reconocer, que el "sistema financiero ampliado" (7), a través de una nueva reedición del carry trade" (8), se encuentra con "pingües" ganancias. Para ello, están desarrollando medidas en dos sentidos: por un lado, asegurando el pago de intereses de los bonos externos que vencen en enero de 2025 (por medio del depósito en bancos extranjeros de los montos correspondientes), intentando minimizar las expectativas de devaluación; por otro, incentivando el desahorro en dólares de las personas, humanas o jurídicas, para financiar los gastos corrientes, acicateados por la operatoria de "exteriorización de capitales" (comúnmente llamado "blanqueo") en curso.

La operatoria ut supra señalada se produce aprovechando la diferencia entre la tasa de interés en pesos, y la devaluación del 2% mensual, que puede alcanzar un rendimiento entre siete y diez veces superior al internacional. Extraordinario, sin dudas, pero que se realiza a costa de un endeudamiento exponencial del sector público y la falta de ventas en el sector privado.

Sin lugar a dudas, como ya se ha vivido en múltiples ocasiones en la historia argentina, solo es cuestión de tiempo para que esta situación se revierta y el cunda desmadre.

En consecuencia, resulta imprescindible que la dirigencia política, empresarial, sindical, social y religiosa retome mancomunadamente el camino del "diálogo argentino" (9) que supo transitar varias décadas atrás en busca de plasmar de una vez y para siempre un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción.

¡Dios guíe a los decisores!

Lic. Guillermo MorenoLic. Pablo ChallúLic. Walter Romero 

Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch

 

1- El contador Ricardo Arriazu, en variadas exposiciones y artículos de opinión ha intentado explicitar, conceptualmente, lo que está aconteciendo en términos económicos.2- Es dable resaltar, que además plantea: levantar el cepo; terminar con la inflación; no generar cambios bruscos en el tipo de cambio, entre otras cosas.3- Se denomina Hipercrisis al estadío anómico posterior a la Supercrisis (se define como tal a la situación generada durante la “Administración Cambiemos”, a partir de la convergencia de dos desequilibrios macroeconómicos: el fiscal, parecido al que provocara el colapso del gobierno de R. Alfonsín, y el externo, similar al de F. de la Rúa), provocado por la agravante ausencia de legítimos emergentes políticos, que funjan como garantes de la restitución del orden.4- El Déficit Fiscal Total es la sumatoria de los déficits financiero de la Tesorería Nacional, el de las jurisdicciones subnacionales y el del BCRA.5- Para mayor abundamiento se puede consultar: “Argentina: causas y consecuencias de la inflación” Parte I y II (BAE Negocios 22-01-2023 y 17-09-2023).6- Para una ampliación adecuada, de la temática en cuestión, se puede consultar: “¿El fin de la industria manufacturera?” (BAE Negocios 19/05/2024).7- El Sistema Financiero Ampliado esta conformado, entre otros, por: Bancos, Compañías de Seguro, Fondos de Pensión y de Riesgos del Trabajo; por citar los de mayor importancia.8- -El “carry trade” es una estrategia financiera por la que un inversor vende determinada cantidad de una moneda, adquiere activos expresados en otra distinta, capta la ganancia (en un tiempo definido), y luego recompra la divisa original. La diferencia entre el lucro obtenido, expresado en pecunia doméstica, y su devaluación en ese período, determina el resultado de la operación.9- Iniciativa realizada por la Iglesia Católica Argentina, que a partir del 14/01/2002 convocó a más de mil concurrentes, pertenecientes a un centenar de organizaciones empresariales, sindicales, políticas, 

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