Sputnik V

Vacuna rusa: desmienten que no se pueda tomar alcohol durante 42 días después de la dosis

Infectólogos y científicos aclararon que se trata de una recomendación y que, aunque el alcohol puede afectar la inmunidad si se ingiere en grandes cantidades, las declaraciones del gobierno ruso obedecen a las características del consumo de bebidas alcohólicas en ese país

BAE Negocios

En los últimos días, la noticia de que no se podría tomar alcohol por 42 días luego de darse la vacuna rusa Sputnik V contra el coronavirus (Covid-19) generó alarma en muchas personas y se viralizó rápidamente en las redes. Sin embargo, científicos e infectólogos aclararon que esto no sería tan así.

Durante el fin de semana que pasó, Rusia comenzó a aplicar la vacuna Sputnik V a la población en general, luego de que fueran superadas todas las etapas de ensayo clínico. La inoculación comenzó por el personal de la salud y los docentes.

En ese contexto, la viceprimera ministra rusa, Tatiana Golíkova, dijo el viernes último que quienes sean inoculados deben evitar lugares públicos y reducir la ingestar de alcohol o medicamentos dentro los siguientes 42 días tras la primera dosis.

Muchos interpretaron estas declaraciones como una virtual prohibición a consumir cualquier cantidad de bebidas alcohólicas para que las dos dosis que requiere la vacuna sean eficaces, lo que comenzó a generar dudas sobre su aplicación en muchas personas que podrían sentir algún tipo de abstinencia o simplemente disfrutan periódicamente de tomar algunos tragos, especialmente en Rusia ante la cercanía de las fiestas.

Sin embargo, esto fue desmentido por el doctor en Bioquímica e investigador del Conicet Jorge Geffner.

"No es cierto que, en caso de que vos te vacunes con (la vacuna) Sputnik V o cualquier otra vacuna, el consumo de alcohol comprometa la respuesta inmune. No tiene fundamento hablando de la ingesta recreativa o familiar de alcohol", dijo Geffner a Télam.

"La única manera en que el alcohol puede comprometer es cuando se trata de un paciente alcohólico que evoluciona a una cirrosis hepática, ya que la ingesta excesiva de alcohol en forma crónica compromete la funcionalidad del hígado. Ahí tenés comprometida la respuesta inmune, la endocrinológica, la metabólica, entre otras", aclaró.

"La declaración existió, pero me parece que fue descontextualizada o desafortunada. En Rusia el consumo excesivo de alcohol es un problema muy importante, pero el consumo moderado de alcohol no le hace nada a la respuesta inmune", agregó Geffner.

De este modo, no se trataría de una prohibición de consumir alcohol sino de una recomendación a desalentar su consumo.

Según explicó la infectóloga Gabriela Piovano en Infobae, "es conocida la relación entre el consumo de alcohol y los defectos en la inmunidad que predisponen a padecer determinadas infecciones por ejemplo en personas alcohólicas donde el bazo, que es un órgano inmunológico por excelencia, se ven dañados en su estructura por lo que ocasionan daños en la capacidad de dar una respuesta adecuada para el sistema inmune".

Sin embargo, Piovano agregó, en la misma línea que Geffner, que ”la ingesta de alcohol en Rusia es muchísimo más elevada que en Argentina, es decir que hay una cuestión cultural para desaconsejar su consumo". 

Cómo es la vacuna rusa Sputnik V

Según las autoridades rusas, la Sputnik V logra su eficacia a los 7 días de la segunda dosis, y 28 días después de la primera, pero el porcentaje de 91,4% podría llegar al 95% luego de 42 días.

Hasta el momento es la más barata de las presentadas, con un costo de menos de 10 dólares cada una de las dos dosis necesarias para lograr la efectividad.

En Argentina, el Gobierno nacional anunció que el acuerdo con Rusia garantiza la disponibilidad de 25 millones de dosis de la Sputnik V, y que podrá participar de la producción de manera local, según confirmaron las autoridades rusas durante una exposición ante las Naciones Unidas.

"La vacuna rusa tiene una estructura por adenovirus que no causa ningún problema patológico en el humano, y a ese virus le hacen una modificación para que no se pueda replicar. Es como tener un caballo de troya para combatir el SARS-CoV-2", aseguró Geffner, y agregó que la Sputnik V "tiene un diseño muy similar a las de CanSino, Oxford-AztraZeneza y Johnson & Johnson, lo que cambia es el tipo de adenovirus que se usa para portar el gen".

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