Vendió su casa para pagar las deudas de una estafa romántica en Tinder

Jordan Alexander, una mujer neozelandesa de 54 años, se enamoró de un hombre que se hacía pasar por un exitoso consultor. No estaba al tanto de cómo se multiplican los fraudes románticos en las aplicaciones de citas, y fue otra víctima de estafa

BAE Negocios

Aunque la serie sobre el "Estafador de Tinder" puso todos los focos en Shimon Hayut, el israelí que se robó más de 10 millones de dólares haciéndose pasar por un adinerado en peligro, en la plataforma de citas hay cientos de casos de estafas que nada tienen que ver con el de Netflix. Los fraudes románticos, advierten los expertos, se multiplican cada vez más por Internet. Y con ellos los "estafadores de Tinder". Jordan Alexander, una mujer neozelandesa, perdió más de 100.00 dólares y quedó desconsolada después de que su supuesta pareja la llevara a la quiebra. 

Como en cualquier caso de estafa romántica, todo comenzó como un romance idílico. En Tinder, Alexander conoció a un hombre llamado James Norman, que trabajaba de consultor ferroviario y criaba solo a un hijo adolescente después de que su mujer muriera de cáncer. Conmovida, la historia de superación y esfuerzo de James le hizo pensar a la mujer que este hombre tenía "intenciones puras".   

"No fue amor a primera vista, pero era atractivo de una manera distinguida. Me dije a mí misma que debía tener la mente abierta si esto de las citas en línea tenía que funcionar”, dijo la mujer de 54 años a 7Life. 'Todos mis amigos decían que trabajo demasiado y necesito un hombre. Como madre soltera y mujer de negocios, no tenía mucho tiempo libre. Las citas en línea parecían una forma eficiente de conocer gente nueva”, comentó a Daily Mail Australia.

Alexander se había registrado por primera vez en el sitio de citas en 2012, y vio en James un canidato ideal: trabajaba para firmas internacionales mientras su hijo Michael, casualmente de la misma edad que las hijas de Alexander, estudiaba en un internado. “Parecía muy interesado en integrar a nuestras familias, la familia siempre fue importante para él”, recordó.

Jordan Alexander viajó a Miami para conocer a su supuesta pareja

Su foto de perfil lo mostraba con una camisa de negocios, las mangas arremangadas para que tuviera este aire de ojos azules cristalinos, casual pero aún inteligente, una sonrisa cálida y un bigote que estaba seguro de que podría afeitarlo a tiempo. "Era cristiano, hablaba con cariño de su difunta esposa que se la llevó el cáncer. No había salido en años, yo tampoco", relató Alexander.

La confianza y dinero solo eran de un lado de la pareja

A partir de ahí, la mentira fue creciendo cada vez más, y la mujer se creía cada palabra. James le decía que era un padre devoto con un acento "muy exótico" y difícil de ubicar. “Era como un cruce entre un acento español y sudafricano con palabras extrañas que salían de vez en cuando”, recordó la mujer. Sin embargo, la seducía la "voz encantadora", e incluso sonaba "alto, moreno y guapo".

Una de las constantes en este tiop de estafas es ganarse la confianza de la víctima para poder ir sacándole el dinero poco a poco. Por eso, la primera vez James le pidió unos 10.000 dólares para comprar herramientas de trabajo, que rápidamente reembolsó. Después otros 30.000 dólares, que también fueron devueltos. Encima, al devolverlos, James le mostró a Alexander sus cuentas bancarias, que supuestamente tenían más de ocho millones de dólares. “Fue extraño, especialmente porque tenía tanto dinero allí, pero no parecía tener nada que ocultar”, comentó la mujer.

 

Los envíos de dinero de Alexander comenzaron a aumentar, a tal punto que James la hizo tomar préstamos contra su propia casa para financiarlos. A todo esto, la mujer todavía no conocía al hombre que tanto le prometía pero tan poco le había mostrado. ¿Qué hizo? Arregló un encuentro en Hawai. "Su asistente me había enviado un correo electrónico con los detalles del hotel, todo pagado. Me encantó que alguien que no fuera yo hiciera los arreglos, me sentí maravillosa”, dijo.

Y ahí todo cerró, porque James no apareció jamás. En el celular de ella llegó un mensaje que alegaba una demora por un "trabajo en Sri Lanka". “Necesito llegar a conocerte más que las palabras en una página. No puedo hacer promesas y compromisos a alguien que nunca he conocido. Tengo preguntas sin respuesta para las que necesito respuestas. Comenzamos como un cuento de hadas, soy una romántica empedernida, me embriagaron tus palabras”, le escribió Alexander.

La mentira de otro "estafador de Tinder" salió a la luz

James le dijo que la amaba y le hizo más promesas falsas. Le aseguró que la compensaría por lo perdido, si ella le daba "más tiempo para arreglar las cosas". Pero no fue así. Cuando salió de su habitación, se dio cuenta de que James nunca pagó la reserva porque le entregaron una factura de 1.500 dólares después de pasar unos seis días sola en Hawái. Y después de pensarse enamorada, Alexander se encontró con una deuda de más de 100.000 dólares, que debió pagar con su casa, ya que no le alcanzaba con lo que gana en su trabajo en un spa. 

“Tuve que lidiar con mis hijos, el personal del spa y los compromisos laborales. Realmente no me concentré en la deuda y en cómo la pagaría”, admitió Alexander. Dos años más tarde, y con un diagnóstico de cáncer de útero de por medio, la mujer decidió escribir un libro para advertir sobre estafas como la suya.

 

Las conversaciones con el estafador

"Es realmente fácil arrojar piedras y juzgar cuando escuchas sobre estafas románticas"”, dijo Alexander. "Creo que 'El estafador de Tinder' inicia la conversación sobre cuán elaborados son estos estafadores. Si comenzamos a hablar de estafas con nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo, arroja luz sobre el problema”, aseguró sobre la serie que, involuntariamente, catapultó a Shimon Hayut a la fama.

Ahora, Alexander lanzó una asociación que ayuda a las víctimas de estafas románticas y escribe sobre cómo poder evitarlas o detectarlas a tiempo.

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