En Mubi, cuatro joyas de terror para arrancar el mes de Halloween
Empieza el mes de los sustos (no, no nos referimos a elecciones ni nada de eso) y las plataformas proponen sus acervos de terror. En Mubi también hay, y aquí van clásicos, descubrimientos y rarezas para asustarse sin miedo.
Aunque sin suerte en taquilla, esta fantasía sobre un pueblo sumido en una niebla sobrenatural de la que surgen fantasmas asesinos es una de las mejores obras del maestro John Carpenter. Narrada como una especie de cuento de hadas perverso (de hecho, así comienza, con un hombre narrando un cuento), tiene todos los elementos que requiere el género (un pasado maligno, una venganza, la aparición inestable de lo sobrenatural, la confrontación con lo inasible) y al mismo tiempo es de una gran belleza visual, con gran trabajo de luz y color.
There´s nothing out thereAquí tienen una película para descubrir. Realizada a finales de los ochenta, cuando el terror estaba de moda, quedó fuera de circuito por razones extracinematográficas. Y entonces, cayó en manos de un muy muy conocido realizador que, poco después, hizo una película muy muy parecida que se volvió un clásico. Quizás el primer filme de horror autoconsciente (aunque dicen que fue "el otro"), se acompaña con un corto documental llamado Copycat que muestra la historia de cómo una película con mala suerte dio nacimiento a una franquicia muy exitosa.
Y ya que estamos con "miren qué parecida esta película a aquella que...", seguramente el fanático del género conoce Midsommar, la larga y pretenciosa película de Ari Aster. Pues bien, debería ver El hombre de mimbre, o The Wicker Man, que narra casi lo mismo, pero mejor y con mucha música. Una gran película, de enorme originalidad, mucho más concisa y dinámica que su aburridísima copia no autorizada. Tuvo una remake (menor) hace un par de décadas, pero la original es inigualable.
Los otrosLa película que inició la carrera internacional de Alejandro Amenábar, sobre una mujer (Nicole Kidman) y sus dos hijos encerrados en una casa donde aparecen fantasmas. Lo mejor de este filme de terror (pero no de horror) es el clima sugestivo, las falsas pistas que se acumulan hasta que el giro final se transforma en una certeza trágica, la idea de un universo múltiple al que se está condenado. Es ese aspecto de novela gótica y el aire constante de tristeza y decadencia lo que le otorga originalidad.