Dead Ringers: inquietante versión moderna de un clásico de Cronenberg

La ciencia y el negocio de la fertilidad en el centro de este thriller psicológico. Se luce Rachel Weisz por partida doble.

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Elliot y Beverly Mantle. Dos caras idénticas con reacciones e ideas diferentes. Dos ginecólogas e investigadoras de excelencia. Inseparables pero opuestas. Unidas pero distintas. Por momentos dos extremos del arco de opiniones sobre dilemas centrales de la ciencia. En cierta manera, un reflejo de la esquizofrenia contemporánea. 

"Dead Ringers", la miniserie de seis episodios que se estrena hoy en la plataforma Prime Video, es una versión libre y con vida propia de la película del mismo nombre dirigida por David Cronenberg en 1988 ( y basada a su vez en el libro "Gemelos" de Bari Wood y Jack Geasland). Los protagonistas en ese caso eran hombres, dos hermanos idénticos interpretados por Jeremy Irons. Ahora es Rachel Weisz quien pone a prueba su ductilidad y logra un trabajo formidable.

Aunque con esa y otras características que la distancian de la versión original, la tira conserva parte del estilo excéntrico, crudo, retorcido y de horrores corporales del director de cine canadiense (algunas escenas de partos y procedimientos médicos no son para personas impresionables). Si bien mucho de este thriller psicológico pasa también por la mente y las palabras. 

 

Las dos doctoras, Elliot y Beverly (aunque cambia el género de los protagonistas se mantienen los nombres de la película), comparten la pasión por su trabajo, drogas, amores y el deseo de cortar con antiguos modos vinculados a la salud de la mujer y la reproducción. A partir del sufrimiento que ven a diario y, también inspiradas por los avances en el laboratorio, las gemelas tienen la ambición de fundar su propio centro de maternidad para cambiar el sistema. Conocen a una multimillonaria capaz de hacer realidad ese proyecto pero las pone primero a prueba  (las escenas con la familia son tan peculiares como crueles). Las diferencias entre las motivaciones y los estilos de la Beverly, más introvertida y seria, y Elliot, dionisíaca y malhablada se hacen notorias. El coqueteo con los límites de la ética científica se pone en la mesa de un mercado salvaje. Es interesante que el nombre "Dead Ringers" tiene varias acepciones: por un lado hace referencia a alguien que es idéntico a otra persona pero también puede hacer referencia a un "sustituto" fraudulento. 

Rachel Weisz, ganadora del Oscar, cosechó aplausos entusiastas hace algunos días en Cannes Series durante el estreno. Y se merece los elogios. Se une así a toda una lista de actores que, con mayor o menor mérito, interpretaron dos personajes. En el universo de las tiras, ejemplos recientes fueron  Mark Ruffalo ("I know this much is true") y James Franco ("The Deuce). 

Detrás de la serie hay un nombre clave: Alice Birch, creadora de la propuesta, que fue guionista de "Normal People" e integró también el equipo de escritores de Jesse Armstrong en "Succession". Tuvo el ojo de ver que la historia que había llevado a la pantalla Cronenberg -con décadas de diferencia, roles interpretados por mujeres (que viven en cuerpo propio la posibilidad de la maternidad) y la libertad suficiente para tomar formas propias- era una base interesante para un relato que merodea temas de actualidad.

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