Landscapers: un crimen, entre la realidad y la ficción

Un matrimonio fanático del cine es acusado de un asesinato doble. Original miniserie inglesa sobre un caso real. 

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Susan vive en el mundo de las películas: los clásicos en blanco y negro, los westerns, las aventuras de celuloide de Gary Cooper. Su marido Christopher la acompaña en el fanatismo y la protege en su "fragilidad". Las ensoñaciones de la pantalla grande se mezclan desde siempre con las pesadillas de la realidad. Hay maltratos y secretos enterrados enterrados en el jardín. El matrimonio Edwards es acusado de haber cometido un doble crimen: asesinar a los padres de Susan. 

Esta miniserie inglesa es una de últimas gratas sorpresas del año. Sigue la tendencia del true crime, ya que la historia está basada en el caso real de una pareja condenada en 2014 (el dato se revela desde el comienzo), pero llama la atención entre el montón por su estructura audaz, su búsqueda algo experimental. 

A lo largo de los cuatro capítulos de Landscapers,  disponibles semanalmente en HBO MAX, se rompe con la cuarta pared y se revela el artificio. Hay escenas que se reconstruyen abiertamente en decorados, marcas de filmación, disfraces que se quitan en cámara. De hecho, empieza con la toma de una plaza en la que los extras, quietos, se ponen en marcha al grito de "acción" y la lluvia cae cuando la voz en off lo indica. Los recursos crean una atmósfera onírica y un aire teatral. Son herramientas que sintonizan con la vida interior de los personajes y también con la ficción del true crime.

El relato comienza en Francia. Susan colecciona memorabilia de sus películas favoritas y ve la vida color de rosa por las calles de Paris. Chris busca trabajo. Ambos esperan la llegada de las cartas de su amigo Gerard Dépardieu. Todo se desmorona con una llamada telefónica. 

 

Hacían falta dos buenos actores para esta propuesta jugada y el director Will Sharpe, a cargo de filmar la historia escrita por Ed Sinclair, encontró a dos de los mejores intérpretes ingleses: Olivia Colman (actriz multipremiada a quien vimos en The Crown, la película La Favorita y pronto estará en Invasión Secreta de Marvel) y David Thewlis. Hacen un trabajo brillante maniobrando entre la intimidad matrimonial, la fantasía algo ingenua y luminosa, la burocracia y lo siniestro. Olivia expresa en su mirada y en su sonrisa la distancia del lugar que habita en su cabeza. Hay inocencia y desapego que se transforman cuando su mundo empieza a resquebrajarse. 

De hecho, el tono de la propuesta también muta entre el drama, el policial y ciertos tintes de comedia oscura que se van desplegando a lo largo de los cuatro episodios. 

La palabra "landscapers", que puede traducirse como "paisajistas", hace un juego irónico con el entierro de los cuerpos en el jardín. Pero además podría imaginarse a los protagonistas como hacedores de cambios en su propio paisaje mental. Una vía de fuga de una realidad dura, trágica, de abuso, según testimonian los personajes. 

"En las películas están los buenos y los malos. Creo que tendremos que aceptar que para la mayoría de la gente nosotros seremos siempre los malos", le dice Chris a Susan. La inocencia o no de los personajes no es tan crucial como el viaje mental de la propuesta que cabalga constantemente entre la ficción y la realidad, en busca de ese horizonte lejano donde confluyen. 

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