Los frentes abiertos de la economía de cara al acuerdo con el FMI
Con el inicio del segundo trimestre se actualizó el debate respecto de cómo va a encarar el equipo económico los desafíos para cumplir con las pautas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un escenario sacudido por la suba de precios internacionales. La alternativa de pedir o no un waiver, los límites para el ajuste fiscal en momentos en que la presión inflacionaria no cede y que forzó la apertura de paritarias, así como también los compromisos de política monetaria colocan dudas sobre el camino a seguir. Economistas consultados por BAE Negocios analizaron los escenarios fiscal y monetario y la situación de reservas del Banco Central.
"La novedad sería no pedir el waiver y cumplir las revisiones, lo que contribuiría a bajar el riesgo país y a devolverle confianza a los mercados, pero no hay consenso dentro del Gobierno para bajar el gasto fiscal y aplicar una reducción monetaria. Si cumplimos con este ajuste, que es bastante light, tenemos una mínima chance de ordenarnos y crecer", pronosticó Iván Carrino.
El crecimiento planificado para este año ronda entre el 3,5% y el 4,5%. Nicolás Zeolla, de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo Económico (FIDE), y Sergio Chouza sostienen que las proyecciones ubicarán a la economía en un mayor valor (tal vez un 5%) en caso de desacelerarse la inflación, aplacarse la volatilidad de precios en el mundo y, sobre todo, incrementarse los ingresos.
"Es importante llegar a la mesa de negociación con el objetivo claro de que deben evitarse los planteos ortodoxos sobre el tema fiscal y el inflacionario, y preservar el espíritu original del acuerdo, en donde hay que generar crecimiento inclusivo para pagar", enfatizó Zeolla.
Con la cuenta regresiva para la primera revisión del FMI en marcha, el organismo advirtió que las metas deberán sufrir una recalibración; es decir, una actualización de los escenarios macroeconómicos y la redefinición de nuevas acciones para cumplir con los objetivos del acuerdo. Es sabido que el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania dispone un escenario de mayor volatilidad en los precios de insumos claves, como el combustible y los alimentos, e incluso retrasa el crecimiento mundial pronosticado por la entidad liderada por Kristalina Georgieva. El pacto se selló en el inicio de la escalada bélica.
Pero, además, los directores del FMI advirtieron que el programa "está sujeto a riesgos excepcionalmente altos", debido a la vulnerabilidad endógena de Argentina a los choques externos y a las dificultades de su implementación "dada la compleja situación social y política."
Aunque hay optimismo en el corto plazo, se nota preocupación por la pata fiscal y por cómo incrementar las reservas del Banco Central en 2023
Según Pedro Martínez Gerber, economista de la consultora PxQ, el FMI espera que el principal impacto de la guerra sobre la economía argentina "se vea en el frente fiscal y en la inflación", aunque los márgenes inflacionarios no catalogan como objetivos trimestrales sine qua non. De todos modos, la recalibración que anticipó el organismo "no se traduce en la modificación de las metas, sino en repensar las políticas para cumplirlas", aseguró Gerber.
Para que el FMI autorice el próximo desembolso de USD4.172 millones es vital el cumplimiento del target fiscal, de asistencia monetaria y de acumulación de reservas internacionales. Según PxQ, la meta fiscal implica que en el primer trimestre el déficit primario no supere los -$222.300 millones (0,3% del PBI). A febrero, el déficit primario acumuló -$92.982 millones; es decir, en marzo debería ser superior a -$129.000 millones para quedar por encima del límite pactado.
"Lo fiscal parece ser lo central de la recalibración. Allí es en donde el contexto internacional pega más fuerte. Si bien la suba de materias primas se ve favorecida en la recaudación por retenciones, no es claro el gasto en subsidios dado los actuales precios de GNL y otros puntos energéticos", complementó Zeolla.
SubsidiosEn este sentido, Diana Mondino, economista de la Udema, agregó que no hay una síntesis sobre cómo calibrar la política de subsidios energéticos y el target fiscal. "El que más tiene que ajustar es el sector público y todavía no tenemos señales de que eso vaya a ocurrir. Es difícil pensar en cobrar más impuestos o tarifas. Seguramente este último punto será en donde más se trabaje, pero una simple suba no corrige nada. Es importantísimo modificar la estructura de las tarifas, no se puede subir a algunos usuarios, perpetuar diferencias geográficas o sectoriales y mantener una pesada estructura impositiva, todo al mismo tiempo", explicó a BAE Negocios.
Una alternativa de recalibración, por lo tanto, sería aumentar el gasto estimado en subsidios y reducirlo en infraestructura en la misma cuantía, señala la consultora de Emmanuel Álvarez Agis. De tal forma, se llegaría al objetivo fiscal sin modificar el resto del presupuesto.
En cuanto al financiamiento monetario, el Banco Central acumula adelantos transitorios al Tesoro por $122.000 millones, con lo cual se mantiene por debajo de la meta de $236.800 millones.
"El Gobierno logró refinanciar deuda en pesos en un volumen bastante mayor que el esperado, licitando instrumentos de tasa variable para captar más fondos", describió Zeolla.
El Tesoro logró un ratio de refinanciamiento de los vencimientos de deuda en moneda local de 142% promedio mensual en el primer trimestre, lo cual ayuda a reducir el financiamiento monetario.
ReservasPor su parte, las reservas internacionales netas deberían acumular un incremento de USD1.200 millones contra diciembre de 2021 durante los primeros tres meses del año, según PxQ. Si bien las reservas netas cayeron USD 2.400 millones desde diciembre, contemplados los USD 4.400 millones de financiamiento neto que ingresaron de la mano del FMI, se supera el objetivo trimestral. La tranquilidad sobre este frente es temporal.
"La situación podría cambiar en 2023, ya que no habrá otro desembolso extra de DEG. El saldo dependerá del superávit comercial, del ingreso de inversiones del exterior y de otros fondos frescos que, por ahora, no están en agenda", advirtió el economista de FIDE.