El desafío de cerrar la grieta entre ricos y pobres

Víctor Colombano

A días de la transición de gobierno, comienzan a vislumbrarse las problemáticas irresueltas por la gestión Macri, futuros desafíos para la presidencia de Alberto Fernández, y la pobreza se destaca sobre el resto. Cada vez más lejos nos queda la famosa frase "pobreza cero", promesa de campaña con la que el todavía presidente ganó las elecciones del 2015. Cada vez más lejos estuvieron de cumplirla.

Y hoy, cuatro años más tarde, las estadísticas son testigos de la crisis y del fracaso que Macri pretendió esconder durante todo este tiempo. Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la pobreza alcanzaría este año al 38% (más de 16 millones de personas), y 14 millones sufren "inseguridad alimentaria", al no tener garantizado al menos 1 comida al día (dato de FAO Argentina). Para peor, un informe de este año de Unicef sentenció que el 55% de los chicos y chicas de la Argentina es pobre.

Pero eso son solo números si no se toma real conciencia de la crisis que padecen millones de argentinos o del riesgo de que aumente. La pobreza estructural es una deuda de la política y, aunque es cierto que las malas decisiones del gobierno de Macri en estos cuatro años no hicieron más que profundizarla, tenemos que empezar a aplicar alternativas para resolverla. Y tenemos que empezar ya, porque si de algo podemos estar seguros es de que la pobreza no espera, el hambre no aguarda.

Desde hace tres años y medio junto a grupo de militantes todos los martes damos de cenar a familias en situación de calle y desde ahí veíamos como crecía la crisis, sabíamos que no íbamos a solucionar el problema pero hacíamos lo que no hacia el gobierno nacional: prestarles atención, tenderles una mano.

Alberto Fernández siempre habló de un objetivo central para su gestión y ese es "terminar con la grieta", que tanto nos dividió y lastimó a los argentinos en estos años. Y terminar con la grieta tiene que ver profundamente con, en el tiempo que demande, también terminar con la pobreza y con el hambre, aquello que algunos no ven o creen que es un problema "inventado por la política y la Iglesia", como aseguró el excandidato a vicepresidente Miguel Pichetto.

Quien no ve la pobreza es porque no sale a la calle o porque la insensibilidad le cubre los ojos y le impide ver la realidad. La pobreza está ahí, en la calle, la vemos todos los días y, lamentablemente, en estos últimos cuatro años, la vimos cada vez más. Hay una Argentina relegada y con hambre que no puede esperar. La Argentina de los pobres.

La pobreza es una problemática que nos incluye a todos y entre todos tenemos que combatirla. Comer es un derecho humano, que en nuestro país no se cumple. No puede haber gente sin alimentarse en la Argentina. Somos un país con más de 44 millones de habitantes pero que produce alimentos para 400 millones. Algo venimos haciendo mal.

Empieza un nuevo gobierno, se renueva la esperanza, pero las deudas de la política (y las económicas, por supuesto) siguen; y con ellas, el compromiso de la próxima gestión para hacer todo lo que esté a su alcance para resolverlas.

*Dirigente del Nuevo Espacio de Participación peronista; Secretario administrativo de la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles

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