PANORAMA POLÍTICO

Elecciones 2025: entre el "riesgo Kuka" y el "riesgo Milei" de un choque con las instituciones

La clave estará en si la Casa Rosada consigue sostener las expectativas económicas y logra disipar los fantasmas de corrupción 

ggranata

El gobierno de Javier Milei viene instalando desde hace semanas la advertencia sobre el “riesgo Kuka”, expresión con la que identifica la posibilidad de que el kirchnerismo, reagrupado en Fuerza Patria, logre un buen desempeño en las elecciones de la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, en los comicios nacionales de octubre.

El planteo oficial es que, si el peronismo reaparece como un actor con capacidad de crecer en poder territorial y, en particular, de controlar las Cámaras parlamentarias, el efecto sería un desaliento para las inversiones. 

De todos modos, hasta ahora, las inersiones siguen mostrado una fuerte reticencia a llegar en forma masiva al país, cuando comienzan a aparecer síntomas de “alerta amarilla”, e incluso “alerta roja”, tanto en la economía como en el Congreso.

En el plano legislativo, el oficialismo enfrenta un escenario  en el cual el apoyo social hacia Milei que muestran las encuestas no se traduce en respaldo parlamentario, como sí había sucedido durante el primer año de gestión libertaria. A esto se suma un cambio en la oposición: ya no existe el temor a ser señalados y hostigados por el aparato libertario en redes sociales  por acompañar a Fuerza Patria en votaciones sensibles. 

Ese cerco se rompió y los bloques opositores se permiten avanzar con mayorías que complican los planes del Gobierno. La pregunta de fondo es si se trata de un verdadero cambio de época o de un fenómeno circunstancial, alimentado por la cercanía electoral. 

Pero el oficialismo enfrenta también un problema interno: la sombra de la corrupción. Tras el caso $LIBRA, ahora emergen grabaciones que mencionan presuntas coimas en el área de Discapacidad, un frente extremadamente sensible porque conecta con la derrota parlamentaria que sufrió Milei cuando el Congreso rechazó su veto a la emergencia en ese sector. Los libertarios ya no acusan: ahora deben defenderse de las acusaciones que alcanzan a sus propias filas.

El impacto político es doble: erosiona la bandera de la transparencia que el Gobierno buscaba sostener y al mismo tiempo alimenta dudas entre los inversores.  El oficialismo no consigue despejar las sospechas y esá en cuenta regresiva para los comicios en los que busca sumer fuerzas en el Parlamento.

Así,  las elecciones ya no plantean el “riesgo Kuka”, que asocia el retorno del kirchnerismo con un freno de inversiones por la política de más intervención del Estado sino el “riesgo Milei”,  por el cual incluso ganando, el Presidente intente forzar las instituciones.

 La estrategia que le sirvió en los primeros dos años puede no ser útill para la segunda mitad de mandato.

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