Milei propone su "vamos por todo"
El desafío electoral va a ser el punto de inflexión de acuerdos y de decisiones sobre unificar o desdoblar comicios
En el comienzo del año, el foco estará puesto en la eliminación de las PASO. Probablemente terminen por votar una suspensión por única vez con el "no hay plata" como leitmotiv. El atajo mentiroso asoma como un recurso útil ante la dificultad de encarar la discusión de fondo a las apuradas y corridos por la entrada en vigencia de los tiempos electorales prestos a tirar "excepcionalmente" a la basura.
En paralelo, la atención se centrará en dilucidar cuáles serán los distritos que desdoblarán las elecciones locales de las nacionales. Jorge Macri se adelantó. La Ciudad, para el PRO, es vital. Kicillof sufre mientras medita su decisión. Lo atormenta reconocer que si no corta el cordón umbilical nunca será otra cosa que un protegido de su mentora.
Pero más allá de la profundidad de los cambios en las reglas de juego que se habiliten, la discusión política del 2025 pasará por la decisión que la sociedad argentina tome en torno a darle, o no, el poder total a Javier Milei.
Poco a poco, Mauricio Macri va cayendo en la cuenta de que su partido desapareció. En realidad, el PRO nunca fue más que la extensión política de Socma. En esa lógica, llegó una empresa que ofrece mejores perspectivas y el éxodo, que empezó a cuentagotas, poco a poco se va masificando. El mundo empresarial es muy cambiante.
El nuevo adalid del cambio viene arrasando con aires de profeta planetario, al frente una tendencia internacionalista de revolución permanente. Capitalista, en este caso (solo un detalle). "Fenómeno barrial", repite socarrón el jefe de Estado ante aquellos que lo subestimaron en sus albores. Cuando la realidad no da margen, en las cúpulas amarillas, terapia mediante, suelen conjugar el verbo "soltar".
Tanto como su otrora archirrival, Cristina Fernández busca reinventarse con motivaciones personales en primer término. No le importaría sumar otro fracaso, mientras el país siga dividido entre ella y alguien más. Kicillof sabe que en esa trampa perdería hasta ganando, en unos meses y en 2027. En el medio, nada. La grieta puede llegar a cambiar de protagonistas, pero la lógica se profundiza. El panradicalismo, junto con el panperonismo y todas las derivaciones que buscarán confluir en algo, no serán más que eso mismo. A caballo de la macroeconomía, Milei planteará su "vamos por todo" de quorum propio y Congreso "notarial". Como siempre, definirán las urnas.