NEUROCIENCIA

¿Por qué lloramos?

Puede ser la expresión de un síndrome depresivo, el cual requerirá apoyo, tratamiento y contención social

Ignacio Brusco

"El alma descansa cuando echa sus lágrimas; y el dolor se satisface con su llanto"

Ovidio

El proceso del llanto es una de las funciones comunicacionales del ser humano menos estudiada. Constituye una función verbal no gramatical asociada con un aumento de la secreción de las glándulas lagrimales, que si bien sirven generalmente para lubricar a los ojos, en este caso se configuran como el epicentro de una expresión que comunica angustia, tanto en forma intersubjetiva como hacia la misma persona.

Si bien se observa esta función en algunos animales que secretan lágrimas, esto se produce por procesos anexos como comer. Por ejemplo: el cocodrilo lagrimea cuando come debido a un proceso funcional (pues comparte la secreción lagrimal con la saliva, de ahí el dicho "lágrimas de cocodrilo").

Solo en el humano es la comunicación expresiva de la tristeza. Esta expresión comienza en el mismo momento en el que nacemos, pues comunicamos la difícil llegada al mundo al empezar a respirar por nuestros medios.

El llanto implica un gran consumo de energía, con gran necesidad de metabolismo, por lo cual debe terminar rápidamente o nos agotaríamos fuertemente. Las lágrimas sin llanto tienen finalidad lubricativa sobre el ojo, con un componente prioritario de agua, moco y cloruro de sodio (si no existieran se lastimaría la córnea). Sin embargo, la lágrima del llanto contiene componentes más altos de prolactina, cortisol y encefalinas. Esto demuestra que implica situaciones emocionales y que ayuda a disminuir la tensión en el corto plazo, generando un proceso de desahogo ante una situación angustiante. Se gasta así mucha energía, lo cual no puede extenderse por períodos prolongados.

Red social

El llanto, como beneficio, necesita ubicarse asociado con personas que generen contención, ya que es muy importante obtener una red social para poder recibir el suficiente apoyo intersubjetivo.

Si bien la función de llorar está más presente en las mujeres (con una frecuencia de 5 a 1 ), se debe prestar atención cuando sucede en el hombre, dado que el género masculino presenta mucho más riesgo de autoagresión durante las depresiones graves.

En diferentes investigaciones sobre el llanto se observó un aumento del metabolismo cerebral de aproximadamente un 30%, siendo catártico cuando es esporádico, ocupando áreas del cerebro tanto conscientes como inconscientes (el hipocampo, la ínsula, la amígdala cerebral, el hipotálamo, el giro del Cíngulo y la corteza cerebral prefrontal y temporal).

Existen otros estudios que observaron las neuroimágenes del llorar, siendo tomado como fenómeno intersubjetivo y generador de empatía. Estos trabajos muestran un aumento del metabolismo y de la actividad de sectores emocionales como la ínsula anterior y la amígdala ante el llanto del otro, lo cual demuestra el impacto en el observador/contenedor.

Se piensa que llorar hace bien, pero no es así cuando ocurre en forma constante y sin una red de apoyo, pues el llanto puede ser la expresión de un síndrome depresivo que requerirá no solo tratamiento sino también contención social.

La observación de la mirada y de los gestos de angustia es otra de las evaluaciones que se realiza para considerar el riesgo afectivo de una persona, ya que en una situación gregaria expresará la demostración social de angustia y alertará a los demás constituyentes de la manada sobre la tristeza del otro. Así, llorar no va a solucionar una depresión grave sino que la va a empeorar, en especial si no existe la contención adecuada. El llanto es muy desgastante y puede producir un riesgoso estrés crónico si es reiterado. Entonces, el llanto esporádico es catártico pero si se prolonga en el tiempo u ocurre muy seguido puede ser perjudicial, especialmente si no existe una red social y se llora en soledad.

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