Tamara Tenenbaum, una chica que crece entre mujeres y rompiendo mandatos
La novela "Todas nuestras maldiciones se cumplieron", escrita en primera persona, cuenta cómo fue crecer en una comunidad judía ortodoxa del Once en los años noventa. Narra el tránsito a la madurez de una chica a la que una bomba hizo estallar todas sus certezas. Su padre murió, cuando ella tenía solo 5 años, en el atentado a la AMIA.
Escrita en primera persona, el relato de la novela "Todas nuestras maldiciones se cumplieron", de Tamara Tenenbaum, cuenta cómo fue crecer en una comunidad judía ortodoxa del Once en los años noventa. Narra el tránsito a la madurez de una chica a la que una bomba hizo estallar todas sus certezas. Su padre murió, cuando ella tenía solo 5 años, en el atentado a la AMIA.
Los hombres en esta novela aparecen en segundo plano. Las mujeres, en cambio, poseen la fuerza y la determinación de quienes tienen que salir adelante solas, con las limitaciones impuestas a su género por el medio en que se mueven. Son su madre, sus dos hermanas, su tía y su abuela con quienes crece. Pero la protagonista no está dispuesta a aceptar mandatos que cada vez le parecen más absurdos. Como su madre, que la única manera de asegurarse de que algo se haga bien es hacerlo ella misma y esa es su única religión.
"Siempre digo que nunca perdí la fe porque nunca la tuve. Intuyo que mi mamá tampoco, pero ella es una persona práctica. Creyó en Dios mientras fue lo más útil para vivir en el mundo y dejó de hacerlo con la misma facilidad cuando se volvió un inconveniente", se lee en la novela. Tamara Tenenbaum narra una historia personal que es también generacional. Un texto directo, con mucho humor, incluso negro donde relata su ruptura simbólica y real con ese origen en busca de horizontes menos asfixiantes, que también traerá el desconcierto, la inadecuación a un mundo que ya no viene diseñado de antemano.
La protagonista de esta historia, está a punto de comprar su primer departamento con la indemnización que le pagó el Estado por su padre víctima del atentado terrorista cometido el 18 de julio de 1994. A partir de allí, todos los vínculos de su vida son moldeados por aquel episodio y esa familia repleta de figuras femeninas fuertes, decididas, que tienen que salir adelante, y una serie de figuras masculinas satélite, ausentes, en segundo plano, como afantasmados.
"Todas nuestras maldiciones se cumplieron", a lo largo de la novela va reflexionado sobre ellas. "Pensé que hablaban de naufragios. Pero seguí escuchando y entendí que hablaba del mal, no del mar: es el mal lo que no se le desea a nadie. Por eso las maldiciones en idish siempre vienen mezcladas en una cosa linda, decía mi tía: 'que entre la bendición de Dios en su paquetito de desgracias'", dice la voz narradora en el primer capítulo bautizado "El mar no se le desea a nadie".
Es la primera prima novela de la autora del ensayo "El fin del amor" y del libro de relatos "Nadie vive tan cerca de nadie".