El acorazado Potemkin: centenario del film que marcó un hito
Para celebrar el aniversario, habrá proyección con música sinfónica en vivo. Concebida al comienzo como un encargo gubernamental, la película desafió las convenciones.
Una de las películas más famosas y disruptivas de la historia cumple 100 años en 2025: El acorazado Potemkin. Para celebrar aquel estreno de este clásico ineludible del cine mudo, el próximo 16 de agosto habrá una proyección con música sinfónica en vivo, a las 20, en el Auditorio Nacional.
Concebido inicialmente como un encargo gubernamental, el film de Sergei Eisenstein desafió las convenciones artísticas y políticas de su tiempo y lugar, marcando un hito en la historia del lenguaje cinematográfico.
La función que se hará en el Palacio Libertad (conocido como CCK) se verá acompañada por música en vivo a cargo de la Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín. Bajo la batuta de Santiago Chotsourian, el organismo interpretará obras de autores como Nikolái Rimsky-Korsakov, Modest Mussorgsky y Aleksandr Borodin, junto a pasajes improvisados inspirados en el acompañamiento tradicional del cine mudo. La proyección de la copia restaurada –propiedad de la Fundación Cinemateca Argentina– es posible gracias a la colaboración de los Estudios Mosfilm y Dialog Consulting Group.
Como actividad complementaria, el viernes 15 a las 18, en el Salón de Honor, se realizará una charla abierta sobre la película, con la participación de Silvana Jarmoluk (directora cinematográfica y representante de los estudios Mosfilm en Argentina), Marcela Cassinelli (presidenta de la Fundación Cinemateca Argentina) y Santiago Chotsourian, quien ofrecerá una interpretación musical en vivo.
El acceso a la película es gratuito pero requiere entradas. La reserva previa se podrá gestionar de manera virtual en esta publicación a partir de dos días antes del día de la actividad, a las 14, hasta agotar el cupo disponible. Podrán solicitarse hasta dos entradas por persona.
Clásico y modernoObra maestra del cine, la película es de alguna manera una crónica histórica de la revolución rusa que en 1905 levantó al pueblo bolchevique contra los zares.
Está basada en hechos reales. Parte de La rebelión de los marineros del Potemkin, durante junio de 1905, cuando el barco estaba anclado en el puerto de Odessa. Aunque significativo, no fue uno de los episodios históricos de mayor trascendencia de esos tiempos, como lo fueron las manifestaciones populares en San Petersburgo.
La trama cuenta que el acorazado Potemkin acaba de regresar de la guerra con Japón y su tripulación está a punto de amotinarse debido al trato brutal y a las malas raciones. Cuando una mañana les sirven carne infestada de gusanos, los marineros acaban rebelándose, se cansan del tratamiento vejatorio e injusto de los oficiales. Con este motín comienza el reguero por Odessa y toda Rusia en contra de las tropas del Zar.
"El prestigio de la película de Eisenstein no se debe sin embargo a su contenido argumental, ni a la mayor o menor fidelidad con que alude a la olvidada revolución de 1905, ni tampoco a las complicadas peripecias de censura internacional que atravesó durante décadas. Se debe estrictamente a motivos estéticos, porque fue una revelación sobre las posibilidades del 'cine de masas' y porque aportó una singular lección sobre una disciplina que desde entonces se hizo famosa bajo el nombre de 'montaje", destaca un texto de Homero Alsina Thevenet extraído de Cinelecturas.
Un libro español sobre la película describe detalladamente una estructura repartida entre 1359 tomas distintas, con un promedio menor de tres segundos para cada una, y todas articuladas entre sí. "La relación recíproca entre ellas no solamente encadena la acción sino que confronta ángulos distintos, aporta ritmos cambiantes, crea climas anímicos, elabora metáforas visuales y traza, en definitiva, un camino de expresión que sólo puede ser asemejado al de la música o al de la poesía", destaca el especialista.