ANTROPOLOGÍA

Lucy: el hallazgo que revolucionó la historia de la humanidad hace 50 años

A medio siglo de su descubrimiento, Lucy sigue siendo clave para entender la evolución humana

BAE Negocios

Hace cincuenta años, el descubrimiento de Lucy, un Australopithecus afarensis, revolucionó la ciencia al ofrecer una ventana sin precedentes a los orígenes de la humanidad. Este fósil, encontrado en la región de Afar, Etiopía, no solo demostró que el bipedismo precedió al desarrollo cerebral, sino que también permitió reconstruir cómo era la vida diaria de una de nuestras primeras antecesoras.

Lucy vivió en un entorno mixto de bosques y praderas. Su grupo social, probablemente pequeño y liderado por machos más grandes, enfrentaba constantes desafíos en la búsqueda de alimentos y protección contra depredadores. Aunque su principal medio de transporte era caminar erguida, Lucy pasaba tiempo en los árboles, usándolos como refugio y para dormir segura por las noches.

Su anatomía era una combinación única: brazos largos para trepar y piernas adaptadas para el bipedismo. La forma de su pelvis, rodillas y tobillos confirma que caminaba sobre dos pies, un rasgo clave en la evolución humana. Sin embargo, su cráneo pequeño, con una capacidad cerebral similar a la de un chimpancé, muestra que aún no había desarrollado las habilidades cognitivas avanzadas que vendrían millones de años después.

Lucy y su grupo consumían principalmente frutas, pero también se adaptaron a comer pastos, juncos y posiblemente carne. Aunque no se encontraron herramientas asociadas con su especie, marcas en huesos de animales descubiertos cerca de sus restos sugieren que pudieron haber utilizado piedras para procesar alimentos. Esta dieta variada les permitió explorar nuevos territorios y adaptarse a un entorno cambiante.

Lucy alcanzó la adultez joven rápidamente; sus muelas completamente desarrolladas indican que murió alrededor de los 12 años. Este desarrollo acelerado refleja una infancia breve, en la que los jóvenes debían aprender a sobrevivir en un ambiente hostil desde muy temprano.

Descubierta en 1974 por el paleoantropólogo Donald Johanson, Lucy se preservó en un 40%, convirtiéndose en el esqueleto más completo de su época. Su hallazgo marcó un punto de inflexión en la antropología, confirmando que los humanos se originaron en África y consolidando al Australopithecus afarensis como una especie clave en el árbol genealógico humano.

Lucy simboliza un momento crucial en la evolución: una especie que equilibraba el tiempo en los árboles con el caminar erguido en tierra firme. Aunque no se considera un ancestro directo del Homo sapiens, su fósil ilustra cómo la humanidad comenzó a adaptarse a un entorno diverso, experimentando cambios en la locomoción y la dieta.

Cincuenta años después de su descubrimiento, Lucy sigue siendo un emblema de nuestra evolución, inspirando investigaciones que buscan comprender mejor el complejo camino que nos llevó a convertirnos en humanos.

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