La escena sexual

Sexo, pornografía y consumo durante 2019

En el mundo, las mujeres vieron un 3% más de porno que en 2018. En Argentina, su participación creció un 7%

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Como todos los diciembre, el sitio de internet PornHub (el mayor agregador de videos y contenidos pornográficos del mundo) publicó su reporte anual sobre el comportamiento pícaro de los seres humanos en prácticamente todo el globo. Lo interesante de PornHub es que sus encuestas y sus métricas se realizan sobre un (récord este año) total de 43.000 millones (cuarenta y tres mil millones, no nos olvidamos ningún cero, e implican 115 millones de visitas por día), y que la cantidad de búsquedas específicas en el sitio fue 9.000 millones mayor que el año pasado (es decir, unos treinta y nueve mil millones: en letras se ve tan impresionante como es). Es decir: la mayoría de quienes entran al sitio van a buscar alguna categoría específica dentro del video porno, y unos pocos solo revisan aleatoriamente a partir de lo que muestra su página de inicio. Sobre esas búsquedas se realizan las métricas. Pero también PornHub realiza una encuesta personal; cuando se responde, se correlacionan con las búsquedas que se hicieron desde esa IP. Por cierto, dado que una computadora puede ser utilizada por más de una persona, hay un error estadístico. Pero un dato importante reduce ese error: el 76,6% promedio del tráfico proviene de celulares; el 7,1, de tablets y el 16,3, de computadoras de escritorio y portátiles. Es decir: es mucho más probable que quienes responden la encuesta sean los mismos que quienes buscan en el celular, dado lo íntimo y personal que es la relación con nuestros teléfonos. Eso reduce el error.

¿Y qué nos dice esta encuesta? Varias cosas que, probablemente, desgranemos en futuras columnas. Pero por empezar, la participación de las mujeres en el visionado de pornografía sigue creciendo. Este año, esa participación se incrementó en promedio, en todo el mundo, un 3% respecto de 2018. Pero hay países en los que ese crecimiento fue mucho mayor. Si bien la Argentina bajó un puesto en ingresos a PornHub de 2018 a 2019 (parece que parte de nuestro tiempo de ocio salvaje derivó a la política), fue también el país donde más creció el porcentaje de mujeres mirando porno respecto del año anterior: 7%, lo que lleva la participación femenina al 36%, segundo puesto mundial tras Filipinas y Brasil (ambos con el 39%), y compartido con México (36%, también). Ahora bien: ¿cuál es la categoría más buscada por las mujeres? Como todos los años, "Lesbian"; mientras la categoría que buscan más los hombres cambió: fue "MILF" en 2018 y ahora es "Japanese". Las mujeres tienden a buscar siempre sexo con mujeres y representaciones del placer femenino, de allí que siempre "Lesbian" sea la categoría más popular entre ellas. Lo de "Japanese" es raro salvo por un detalle: el crecimiento del ingreso en Asia, sobre todo en Filipinas. En todo China (aunque, claro, es ilegal ingresar pero igual se logra), Corea del Sur, Vietnam, y la zona insular del Pacífico, PornHub creció mucho y los grandes productores de porno de la zona son los japoneses. Lo que nos lleva a otra curiosidad, o no tanto.

En los países anglosajones, la búsqueda por contenido del propio país es más bien escasa, o nula. Pero en Europa, Asia y América del Sur, entre las principales palabras de búsqueda (primer o segundo lugar) está la denominación nacional. "Italiana" en Italia, "German" o "Deutsch" en Alemania, "Francaise" en Francia, "Mexicana" en México y, claro, "Argentina" en la Argentina. La razón: el porno habla inglés, en general. Por lo tanto, buscar contenidos donde se escuchen las palabras del sexo en el propio idioma no requiere búsqueda específica para estadounidenses, británicos, australianos o canadienses. Pero sí para el resto, lo que lleva a otra curiosidad: la categoría que más creció fue "amateur". ¿Qué es lo que busca entonces el aficionado a la pornografía? Ya no representaciones del sexo, ya no ficciones con contenido explícito, sino sexo real entre personas reales, alejado todo de la "industria". Eso implica rostros cotidianos y voces que hablen como uno mismo. El público del porno busca una verdad máxima en lo que ve. Y es cierto que es el cine más "verdadero": una penetración es una penetración y no puede fingirse. Pero lo que estas tendencias muestran es que el aficionado quiere que desaparezca todo artificio. El porno pasa de ser un arte a ser, así, otra cosa.

Por ejemplo, ASMR. Quizás no tenga idea (este escriba tampoco la tenía) de qué significa esa sigla. Significa "Respuesta sensorial meridiana autónoma", y es una sensación física, como de cosquillas (algo así, no necesariamente) que provocan en las personas ciertos sonidos y ciertas situaciones, una sensación como de corriente eléctrica que suele comenzar en la cabeza y seguir por la espina dorsal, y causada por algunos sonidos y voces. Bien, ya hay porno ASMR (los videos suelen ser señoritas vestidas provocativamente y susurrando o rumiando o finigiendo sonidos a un micrófono ultrasensible). Esa categoría tuvo un crecimiento gigantesco, lo que la llevó a ser la novena más buscada en PornHub. Quizás desarrollemos (antes ínecesita el autor entenderlo mejor!) en el futuro algo más al respecto. Pero si combinamos esto con que POV ("Point of view", punto de vista en inglés, videos realizados con cámara totalmente subjetiva) es de lo más visitado por los más jovenes, entendemos que la tendencia es ir hacia la interactividad absoluta. A que la experiencia trascienda lo que "era" el "cine porno" (donde el espectador no podía interactuar con lo que veía en la pantalla) y se convierta en algo cada vez más inmersivo, físicamente. No es poco importante: sabemos que lo que pasa en el porno pasa, indefectiblemente, fuera de él, tarde o temprano. Y casi todos los avances tecnológicos del arte de las imágenes van hacia esa interacción e inclusión absoluta del espectador en el espectáculo, algo que no tiene poco de erótico, además. Los números de la encuesta de PornHub, con el dominio del "amateur" y el "homemade" en casi todos los países, parece indicar que ya no podemos definir el porno como un arte menor, porque simplemente deja de ser un arte -que incluye el artificio, lo falso consensuado y la invención- para convertirse en el sustituto, cada vez menos alejado de los sentidos, de una experiencia real. O, quién sabe, la experiencia misma. Continuará.

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