La industria textil de la región buscará disputarle mercados a los asiáticos

Sin competitividad, Argentina está afuera del radar

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MEDELLÍN, COLOMBIA - ENVIADA ESPECIAL. En un mapa de la industria textil de América, los puntos grandes son pocos y específicos. En términos de competitividad, Brasil, México y Colombia ganan terreno y buscan hacerle frente a las industrias asiáticas. Pero la búsqueda no está enfocada en nuevas rutas o renovados senderos sino en reforzar la producción de materias primas. Y, en este contexto, aunque se sigue reconociendo a Argentina como un país industrial fuerte, la recesión en el sector no la deja seguir a sus continentales.

En Colombia como en Argentina el tipo de cambio alto favorece a los empresarios para hacer negocios. En 2018, el sector textil representó el 8,5% de la industria manufacturera y sus exportaciones crecieron en un 2% luego de cinco años de números negativos, según datos del Dane (Departamento Administrativo Nacional de Estadística). Durante años se centraron en el mercado interno y su competitividad está en productos terminados, de lujo y de nichos específico, pero la apuesta ahora es aprovechar los tratados de libre comercio que gozan, mientras que su adhesión al Mercosur es un tema no tan visible en el horizonte.

El presente y futuro del sector es analizado por Carlos Eduardo Botero Hoyos, presidente de Inexmoda, Colombia: "La industria textil está pasando por tres temas importantes. Los retos que tiene en materias primas; el valor agregado que deben sumar los confeccionistas; y los retos propios del consumidor, que con las nuevas tecnologías las experiencias de compra están cambiando. A estos desafíos se le agrega el reto de las exportaciones que sucede en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que puede resultar una oportunidad para Colombia y los demás países latinoamericanos que tienen tratado de libre comercio con EE.UU."

Acá es donde Brasil y México entran en escena: el país del flamante presidente Jair Bolsonaro se mantiene fuerte en toda la cadena de producción, mientras que el de Manuel López Obrador sigue firme para los confeccionistas. "Ambos sostienen las relaciones comerciales con Colombia y con el resto de América latina por sus políticas más orientadas al mercado externo que al interno", dice Botero Hoyos. Pero el caso de Argentina es distante para la industria textil.

En esta línea, el director de Transformación y Conocimiento de la fundación colombiana, Lorenzo Velásquez Vélez, consideró que "Argentina en un momento tuvo una política de mercado externo muy proteccionista y ahora se encuentra en un letargo que hace muy difícil la comercialización en este sector". "Son buenos en diseño, en el producto terminado de un estilo en particular". Es que en nuestro país, esta industria viene cayendo mes a mes: a noviembre de 2018 la producción se desaceleró 13,8% y sufrió la pérdida de 17 mil puestos de trabajo desde 2015. Además, al estar enfocado al consumo interno, la producción depende de lo que compre la población y no de lo que compren sus socios exteriores.

Pero los empresarios de América latina piensan en el mercado externo. Para Botero Hoyos, "la competitividad es la mejor oportunidad para darse cuenta lo que está pasando en el mundo" e integrarse en la región latinoamericana en el inicio de la cadena de producción es una batalla a dar. Algo que para Argentina requiere un cambio de esquema, y lo deja fuera del mapa.

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