Reunión de Kicillof con productores dividió al campo y al kirchnerismo
El diálogo generó diferencia en Carbap y entre dirigentes políticos
La presencia del ex ministro de economía, Axel Kicillof, en la Sociedad Rural de Bragado produjo un cimbronazo en la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). La entidad decidió el jueves pasado que a partir de ahora sus filiales sólo recibirán a referentes locales. La medida no cayó del todo bien en un sector de los productores, que prefiere el diálogo incluso con aquellos con los que no tengan nada en común, como el diputado por Unidad Ciudadana.
La visita tampoco fue tomada como algo positivo entre los dirigentes políticos del kirchnerismo, que buscan tender redes con el sector productivo y que vieron cómo, en pocos minutos, se derrumbaba lo que habían construido con mucho esfuerzo.
Para una parte de Carbap, sentarse a dialogar con el kirchnerismo "no tiene sentido" puesto que "no van a decir nada distinto" de lo que impulsaron cuando eran Gobierno. Otros prefieren "tener la oportunidad de cantarle la justa" y debatir cara a cara "la mala política que tuvieron hacia el campo".
Para una parte de Carbap, dialogar con el kirchnerismo “no tiene sentido”
"Parece que las sociedades rurales no tienen la capacidad suficiente para analizar algunas cuestiones de la política nacional. Además el presidente (de la filial rural) no sabe todo lo que conocemos los dirigentes del trabajo de todos los días", subrayaron desde una parte de la entidad madre.
Una encuesta elaborada por la consultora Dicen ubicó a Kicillof cuatro puntos por arriba de María Eugenia Vidal en la lucha por la gobernación. Estos números no parecen importarle a la dirigencia rural, que prefiere "recomendar" evitar el diálogo con integrantes de la oposición a pesar de que en un futuros puedan ser necesarios sus votos en el caso de querer impulsar leyes para el campo.
Pero el enojo de Carbap también se vio en dirigentes bonaerenses de Unidad Ciudadana, que no dudaron en marcar el "error". El punto que molestó es que hay referentes que están tratando de hacer un trabajo real de acercamiento y no en ir en busca de una foto para decir que ahora nos estamos reconciliando, según indicaron.
Fuentes cercanas a Kicillof manifestaron desconocer la irritación de sus propios pares y aclararon que el encuentro con los productores de Bragado estuvo muy lejos de buscar un rédito político, y que por el contrario, responde a las "críticas" que se recibían por la "falta de diálogo" para con el campo. "No creemos que la posición sea ahora la de no hablar", manifestaron.
Más allá de las retenciones, que funcionaron en todos los gobiernos, el enojo de Carbap pasa por la visión que tuvo el kirchnerismo para con el sector. Esto se traduce en las agresiones que el productor recibió por parte del ex gobierno y principalmente en la transferencia de recursos, por ejemplo se pasó del trigo a la molinería, entre otros temas como los permisos de exportación.
Es más, distintas fuentes de la entidad resaltaron que, al ser cuestionado por los dirigentes de la Sociedad Rural de Bragado sobre las retenciones, Kicillof no dejaba de insistir en aplicar aún más el tributo a la oleaginosa como una forma de lograr la desojización.
Desde el entorno del diputado aclararon que lo que quiso decir el ex ministro es que el crecimiento de la siembra de soja durante la gestión anterior tenía que ver más con una cuestión de "rentabilidad relativa" del productor, el cual señalaron, se podría haber solucionado "modificando" el régimen de retenciones, ya sea "subiéndolas más o bajando la de los demás cultivos".
Quizás el campo buscaba que el precandidato a gobernador muestre un cambio en sus pensamientos para con el sector y por qué no, hablar sobre la posible eliminación de las retenciones en vez de seguir aumentándolas.