Sólo con una buena cosecha no alcanza para mejorar la economía

Adrián Makuc*

Las perspectivas del comercio exterior argentino esteen el nuevo año que se inicia dependen de la visión optimista o pesimista que se utilice para presentar la evolución de las exportaciones. En lo concerniente a importaciones, existe relativa coincidencia en que, tanto por el nivel de tipo de cambio peso-dólar EE.UU., como por la recesión de una buena parte de sectores industriales, las compras estarán por debajo de los registros de 2018, tal como viene sucediendo mensualmente desde setiembre.

La visión optimista que surge de las autoridades nacionales y de algunos analistas privados, se fundamenta en la recuperación de las ventas de productos primarios (la buena cosecha futura) y en las mayores colocaciones de MOA y MOI en Asia y ciertos países de América Central; en este último caso y en Brasil, especialmente de vehículos automotores. Esa visión se apoya sobre un supuesto de "aumento de la competitividad" que se ha logrado, en principio por el aumento de la relación peso-dólar EEUU, pero también por la reducción de costos de producción (caída del salario en dólares), transporte, logística, procedimientos aduaneros y trámites (ventanilla Única).

La visión pesimista sobre las ventas externas se apoya en la continuidad de problemas no resueltos de "falta de competitividad" de los bienes industriales, tanto agrícolas como manufacturados y, en algunos países de destino, la dificultad de competir en igualdad de condiciones con bienes originarios de países que cuentan con acuerdos comerciales de preferencias arancelarias. No se descarta que haya crecimiento de las ventas de productos primarios gracias a una "buena cosecha", pero se considera relativo que esto "nos salve".

Además, el mercado más importante para la venta de vehículos automóviles sigue siendo Brasil y la demanda dependerá de que se concrete la recuperación de la actividad económica y de los efectos del nuevo plan "Rota 2030" de apoyo a los productores brasileños.

En cuanto al resultado de la balanza comercial de bienes, lo más probable es que se logre un saldo positivo, más por la caída de las importaciones que por el gran aumento de las exportaciones.

En materia de negociaciones comerciales externas, la gran incógnita es el futuro del Mercosur con el inicio del gobierno de Bolsonaro en Brasil. Es probable que se mantengan algunas negociaciones ya iniciadas por el bloque, como la Unión Europea, EFTA, Canadá, Singapur e India, y cada estado parte comience negociaciones individuales con terceros países.

*Profesor de Negociaciones Comerciales Internacionales - Untref

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