Casa Rosada

Con las exportaciones cayendo 11%, hoy se reúne el Gabinete de Comercio exterior

Con la mirada puesta en los problemas estructurales que generan desbalances externos, el equipo de gobierno discutirá políticas que incentiven las exportaciones y protejan a la producción local. Si bien hay un importante superávit comercial, las preocupaciones están puestas en lo que ocurrirá cuando avance la recuperación económica

BAE Negocios

Tras las declaraciones del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, referidas a que el principal problema económico en Argentina no es fiscal sino externo, el Gabinete de Comercio Exterior celebrará hoy a las 16 su segunda reunión. Ocurrirá un día antes de que el Indec publique el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), con los números de exportaciones e importaciones de julio. La idea del nuevo gabinete temático será darle forma a un plan de incentivo e incremento de exportaciones, con la idea de que la Argentina supere los USD90.000 millones al año.

De la reunión, que ocurrirá a las 16 en el Salón de los Científicos de la Casa Rosada, participarán Kulfas, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá; el de Economía, Martín Guzmán; el de Agricultura, Luis Basterra; el de Ciencia, Roberto Salvarezza; el de Ambiente, Juan Cabandié; y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce.

Un Gabinete  formadopor dirigentes que, en la discusión entre ortodoxos, que tienden a señalar al problema fiscal como el origen de los males de la economía local; y los heterodoxos, que explican al subibaja productivo argentino por sus recurrentes desbalances externos ocurridos al calor del desequilibrio estructural entre las capacidades del campo y la industria, se ubican entre los segundos. Un problema estructural que, sostienen, hay que solucionar desde las políticas públicas.

 

Tras la primera reunión, ocurrida el 10 de agosto, Solá señaló: "Se realizó un repaso de todas las opciones de aumentos de exportaciones que tiene la Argentina y en los próximos encuentros cada ministro planteará las necesidades particulares y que sean trabajadas en este ámbito. Hay que aumentar las exportaciones para que la Argentina no vuelva a tener el clásico problema de angustia o estrechamiento en la balanza de pagos de manera que crece, necesita más dólares y no los tiene, entonces o se escapa el tipo de cambio o empieza el endeudamiento".


Para el canciller el país debe incrementar las ventas externas en USD25.000 millones al año.  En 2010, las exportaciones fueron de USD68.174 millones; en 2011 saltaron a USD82.981 millones; en 2012 bajaron a USD79.982 millones; en 2013 se redujeron a USD75.963; en 2014 cayeron a USD68.404 millones; en 2015, se ubicaron en USD56.784 millones; en 2016, USD57.909 millones; en 2017, USD58.644; en 2018, USD61.781; y en 2019, USD65.116 millones de dólares.

Pero, además, por el lado importador, se discutieron cupos y la posibilidad de una estrategia inteligente de regulación de las compras externas que considere la protección de recursos e industrias locales.

La posición del grueso del Gabinete fue expresada durante la semana pasada por Kulfas durante la tercera conferencia anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en la Evidencia de la Universidad Torcuato Di Tella (CEPE-UTDT): "Nuestra visión es que el principal problema no es el fiscal. El problema de Argentina es que deja de crecer cuando se queda sin dólares. Me parece que ahí está el quid de la cuestión. Este problema se va a resolver de manera estructural en la medida que la Argentina logre efectivamente aumentar la oferta de dólares, porque acá no hay atajos. Son condiciones de confianza que se van a estructurar generando nuevas condiciones para el mercado de cambios: más oferta, más reactivación, nuevos negocios productivos y otros que vuelquen su liquidez a la producción".

Con las exportaciones cayendo 11%, hoy se reúne el Gabinete de Comercio exterior

Las declaraciones no fueron leídas una obviedad y levantaron algo de polvareda entre economistas. Se enmarcan en uno de los dos lados de la discusión histórica. La posición pone el eje en la necesidad de generar una industria exportadora, que incremente los dólares que logra ingresar el agro y así evitar las recurrentes crisis de balanza de pagos que aparecen cuando el ciclo económico logra algunos años de crecimiento consecutivo, impulsando las importaciones.

En la actualidad, la realidad es la contraria. De la mano de la megarecesión global y el Covid-19, en los primeros seis meses del año la balanza comercial logró un superávit de USD8.097 millones y se especula con que llegará a los USD18.000 millones al finalizar el 2020. Las importaciones cayeron 23% y las exportaciones 11%. También la balanza de servicios vio desaparecer su déficit, de la mano del turismo bloqueado. La renegociación de la deuda quitó nubarrones del horizonte en cuanto a los pagos de intereses, por lo cual el frente externo luce despejado.

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Aun así, los problemas persisten porque las expectativas de devaluación generan una menor liquidación de exportaciones y mayores pagos de importaciones. Ahí están las principales fuentes de incertidumbre hoy. Pero la segunda pregunta es estructural, de largo plazo y apunta a qué ocurrirá a partir del 2021, cuando, como se espera, la economía comience a rebotar. Y ese es el problema que buscará atacar el Gabinete en su segunda reunión.

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