REFORMAS ESTRUCTURALES

Cuáles son las claves para que 2025 sea el "año del despegue", según ex funcionario de Javier Milei

Mayor “velocidad” y “eliminación de burocracia”, cuáles son las pautas para avanzar hacia un crecimiento sostenido de la economía, según un exfuncionario del Gobierno

BAE Negocios

El Gobierno nacional debe “darle integralidad y velocidad al proceso de reformas estructurales” y pasar de un 2024 de ajuste en las cuentas públicas a un 2025 de “ordenamiento del Estado” para lo que se requiere, más allá de la reducción del gasto, “mejorar la calidad de los servicios que ofrece el Estado, eliminar burocracia y malos impuestos y revisar regulaciones”.

Así lo sostuvo el presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, quien fuera por poco más de dos meses director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) en el inicio de la Presidencia de Javier Milei.


Reformas estructurales

En un editorial de la revista Novedades Económicas, Giordano se pregunta si 2025 “será el año del despegue” y planteó que “para lograrlo, es fundamental continuar con la estricta austeridad fiscal y una delicada administración de la política cambiaria y monetaria”.

“Pero también es imprescindible simultáneamente darle integralidad y velocidad al proceso de reformas estructurales. Se trata de una tarea titánica, ya que es enorme la cantidad de malas decisiones que se tomaron en las últimas décadas y que hay que rectificar para construir mejores instituciones”, puntualizó.

En ese sentido, remarco que “hay que pasar del ajuste al ordenamiento del Estado”, ya que “los logros del 2024 son consecuencia principalmente de una sustancial y generalizada reducción del gasto público y, gracias a ello, una ruptura de los déficits crónicos”, pero advirtió que “para que esto sea la base del despegue es necesario agregar factores cualitativos”.

Planteó que se debe “mejorar la calidad de los servicios que ofrece el Estado, eliminar burocracia y malos impuestos y revisar regulaciones”.


Qué hacer en un año electoral

Giordano admitió que este año “la política económica estará fuertemente condicionada por las elecciones de medio término”. “Seguramente las negociaciones en el Congreso serán aún más complejas que las del año pasado”, indicó. 

Para él, el Gobierno “tiene que encontrar la manera de sostener el proceso de reformas en condiciones de amplia minoría en el Congreso y con sectores de la oposición que seguramente tendrá menos predisposición a colaborar”.

En ese contexto, Giordano identificó “dos tipos de riesgos”: por un lado, caer en el inmovilismo y “esperar a que pasen las elecciones para recién después abordar las reformas que necesita Argentina” y por el otro “caer en el simplismo de minimizar las dificultades adicionales que plantean las elecciones”.

“Se necesitará mucha pericia para darle continuidad al programa que viene impulsando el gobierno en el marco de las limitaciones políticas que agregan las elecciones de medio término”, consideró.


Competitividad, impuestos y provincias

El economista identificó como “problema más urgente” el de “dar respuestas, aunque sean parciales, a los problemas de competitividad que enfrentan muchos sectores de la producción nacional”, mucho más cuando “seguirá aumentado la presión por el lado de la apreciación cambiaria y se presenta un contexto internacional plagado de incertidumbres, donde no se descarta que se sumen factores adversos”.

Para eso, insistió en la necesidad de ir “eliminando malos impuestos y burocracia y mejorando la calidad del gasto público y las regulaciones”.

Sobre ese aspecto, resaltó que los “malos impuestos” y una calidad de servicios “deficiente”, en la mayoría de los casos “está asociado a la caótica superposición entre Nación, provincias y municipios”.


Coordinación

“No es exagerado afirmar que una de las principales fuentes de distorsiones que erosionan la competitividad de la producción nacional es la desconfiguracion del federalismo”, planteó, por lo que subrayó que las soluciones “no podrán ser llevadas adelante si no media un ordenamiento en la distribución de funciones y potestades tributarias entre los tres niveles”.

Giordano sostuvo en ese sentido que “los avances en un nivel de gobierno” pueden no ser acompañados e incluso “anulados por empeoramientos en otros niveles”, como los aumentos en tasas e impuestos por parte de municipios y provincias, por lo que es “inconducente tomar decisiones como si la Argentina tuviera una organización unitaria”.

Puso como ejemplo la reciente reducción de derechos de exportación, que representó para las provincias “un incremento en sus ingresos no programado, por la mayor recaudación de impuestos coparticipables e impuestos provinciales que genera la reducción de las retenciones”.

“La experiencia muestra que una acción coordinada entre niveles de gobierno permitiría ser más consistente y audaz frente al desafío de eliminar los impuestos más distorsivos”, señaló.

 

Nueva distribución del poder
 

Giordano resaltó que para que 2025 sea “el año del despegue” será clave “sostener el proceso de reformas aun en un contexto político más complejo”.

“Pero incluso más importante es que las elecciones den como resultado una distribución del poder más proclive a las reformas y particularmente a un escenario político más favorable que el actual a la suscripción de un acuerdo de coordinación fiscal entre la Nación y las provincias que ordene el federalismo”, completó. 

Giordano fue separado de su cargo en la Anses luego de que su pareja, la diputada Alejandra Torres, votara en contra del proyecto original de ley de Bases (por entonces denominado “ley Ómnibus”) presentado por el Poder Ejecutivo.

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