Inercia: la desaceleración del IPC CABA fue menor a la esperada

Economistas hablan de un estancamiento en la desaceleración de la inflación. Aunque no es determinante ni permite hacer proyecciones, el 4% del IPC CABA, que se dio pese a la baja del impuesto PAIS, moderó las ilusiones respecto al IPC Nacional, que se publicará el jueves. La núcleo perforó el 4% pero se mantuvo firme en 3,9%

mcortiz

El IPC CABA desaceleró menos de lo esperado en septiembre y marcó una suba del 4% mensual. Aunque el dato no permite proyectar lo que reflejará el IPC Nacional el próximo jueves, las simulaciones aplicándole los ponderadores del Indec al relevamiento porteño arrojan un número entre el 3,7% y el 4% para el mes, es decir por debajo del 3,5% que esperan los bancos y consultoras de la city para el dato oficial de septiembre, lo que moderó el optimismo que había generado la baja del impuesto PAIS. Los economistas hablan de un cierto estancamiento en la desinflación y del evidente efecto de la inercia inflacionaria.

El socio gerente de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, explicó: “La inflación en CABA desaceleró menos de lo esperado, aunque hay que destacar que es CABA y que el IPC puede dar otra cosa. La diferencia no solo es que en CABA ponderan más los servicios, especialmente Vivienda, y en el Indec más los bienes, en particular alimentos, sino que además se miden otros precios. La simulación de cómo daría el IPC Nacional tomando la variación de precios de CABA con los ponderadores del Indec da 4% en septiembre para el IPC Nacional. El mes pasado la simulación daba 3,9% y el IPC Nacional terminó dando 4,2%. No se trata de una predicción sino que es indicativo”.

Y agregó: “Dio una inflación estable. Todos esperábamos que dé más abajo, por el tema de la baja del impuesto PAÍS, pero dio una inflación estable. No dio en línea con lo que venía descontando el mercado. El IPC CABA desaceleró desde el 4,2% del mes anterior al 4% pero porque bajan mucho los estacionales. Se ve más una baja de servicios que en bienes y en realidad el impuesto PAÍS debería haber impactado más en bienes”.

El jefe de Research del Romano Group, Salvador Vitelli, coincidió: “La desaceleración del IPC CABA no necesariamente dejó un buen augurio. La núcleo dio 3,9% y estacionales jugó a favor. Sin esa ayuda el número del mes habría sido peor. Parecería que la inercia comienza a mostrar su presencia, algo que yo ya había comentado en junio. Dependiendo de qué simulación se haga, por ejemplo según bienes y servicios si se extrapola a IPC GBA del Indec da un 3,6%o 3,7%. Si se extrapola según las categorías da un 4% similar al del IPC CABA”.

En esa misma línea, el exministro de Economía, Domingo Cavallo, se refirió a un estancamiento de la desinflación: “Los dos factores que explican la drástica caída de la inflación entre diciembre de 2023 y mayo de 2024 son el fuerte impacto recesivo del ajuste fiscal y el muy limitado ajuste cambiario posterior a la fuerte devaluación de diciembre. La política monetaria fue más bien pasiva hasta mayo, acompañando la desinflación impulsada por el ajuste fiscal y el manejo cambiario, y se tornó expansiva a partir de junio”.

Y agregó: “Este comportamiento de la política monetaria explica que la recesión haya tocado fondo en el segundo trimestre y en el tercero haya comenzado la reactivación de la economía. Pero al mismo tiempo explica que el proceso de desinflación se haya estancado y comience a aparecer un conflicto entre el objetivo de seguir bajando la inflación y el de apuntalar la recuperación de la demanda interna y de la producción”.

El IPC CABA arrojó un incremento del 2,9% en los estacionales, que estuvieron por debajo del 4% promedio y por ende ayudaron a moderar la dinámica de precios del mes. Los regulados sumaron un 4,8%. La núcleo, por su parte, el indicador que al dejar de lado a los otros dos da una señal de la dinámica subyacente de la inflación más allá de los ajustes de precios relativos y de los factores meramente pasajeros, dio 3,9% y, aunque por un lado logró perforar el ansiado 4%, también dejó la lectura de que la inflación sigue siendo un hueso duro de roer.

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