La casa del futuro: muebles robóticos para monoambientes
Las nuevas tecnologías buscan solucionar la escasez de metros cuadrados en las viviendas, sin perder funcionalidad en el hogar
El avance de Internet de las Cosas avecina un futuro de viviendas inteligentes. Ese espacio interconectado y adaptado a nuestras necesidades no es la única novedad en el horizonte en términos habitacionales. La robótica plantea también soluciones para la falta de metros.
Imaginemos un ambiente dividido en dos por un modular. Ese armario ancho guarda la cama por un lado y el equipamiento del living por el otro. Si estamos viendo TV, el lado que da a la cama se pliega y cuando nos acostamos el mueble se desplaza arrinconando al televisor y abriendo la cama.
La compañía sueca Ikea presentó una nueva línea de muebles robóticos pensados para departamentos pequeños. Según anunció, se asociará con Ori, una empresa estadounidense que desarrolla muebles robóticos para enfrentar los desafíos de la vida en apartamentos pequeños. La nueva línea de muebles robóticos se llamará Rognan y saldrá al mercado en 2020. Este anticipo del gigante del rubro, que no está en Argentina, hace prever una proliferación de opciones de estas características.
Este tipo de mobiliario comenzó a trabajarse en el MIT hace años y ahora se lanza en IKEA
Según informó La Vanguardia, el prototipo de mueble robótico que se presentó es ese armario gigante. Con solo pulsar un botón, la cama se desliza debajo del armario y la cama y permite ampliar el espacio. Toda la unidad se mueve hacia adelante y hacia atrás sobre unas pistas. Además, incluye un escritorio retráctil, con lo que se gana un espacio de trabajo.
La idea de Ikea es que esta unidad pueda llegar a incluir la mayoría de elementos esenciales de una vivienda, incluyendo la cama, un sofá, un escritorio y un lugar de almacenamiento en aproximadamente 10 metros cuadrados.
Detrás de la empresa Ori hay años de desarrollo, aceitados en el MIT Lab. Ya había presentado un prototipo hace algunos años. Desde mediados de 2017, un modular similar empezó a comercializarse a pedido en algunas ciudades de los Estados Unidos, por un valor de US$10.000
Ikea y Ori creen que con esta línea de muebles pueden contribuir a hacer un mejor uso de las viviendas, cada vez más pequeñas.
"El espacio urbano es demasiado valioso y escaso para ser estático y no adaptable", afirman desde Ori en su sitio web.