Adiós al escarabajo

El “Beetle”, heredero del emblemático modelo de Volkswagen, dejó ayer de fabricarse en el mundo. Siete décadas de producción y tres generaciones de vehículos

BAE Negocios

Volkswagen dio por terminada ayer la producción del icónico "Beetle" tras concluir el ensamblaje, en su planta mexicana de Puebla, de la última unidad de este vehículo heredero del legendario sedán conocido como "Escarabajo", "Fusca", "Coccinelle" o "Vocho".

El último "Beetle", de un reluciente azul metálico, encendió motores y entre música de mariachis, vivas y aplausos, salió de la línea de ensamblaje para rodar unos metros hasta una plataforma de exhibición, bajo una lluvia de papelitos y pirotecnia.

Las unidades que quedan serán vendidas en México por Internet a un precio de US$21.000

"Gracias Beetle", decía un arco colocado encima de la plataforma, rodeada por empleados que participaron en la producción de este vehículo. El modelo sumó más de 1,7 millones de unidades desde que en 1997 empezó a ser ensamblado en la planta de Puebla, en el centro de México, una de las mayores de VW en el mundo.

"La pérdida del Escarabajo luego de tres generaciones y cerca de siete decenios, debe provocar una variada gama de emociones", dijo durante la presentación Steffen Reiche, CEO de Volkswagen México

Los últimos 65 modelos del "Beetle Final Edition" serán vendidos en México sólo por internet a un precio de 21.000 dólares para el modelo de base y podrán ser apartados previo pago de unos 1.000 dólares. Cada vehículo tiene del lado izquierdo una placa conmemorativa seriada del 1 al 65. El auto estará disponible en colores azul metálico, negro, blanco y beige.

Un auto con historia
El Beetle fue heredero del legendario VW sedán, concebido en 1938 en Alemania en pleno auge del nazismo y que fue producido hasta 2003, saliendo el último modelo también de esa planta en México, donde fue el auténtico auto del pueblo al ser "bueno, bonito y barato", como lo definen sus aficionados.

Pero a diferencia del escarabajo, uno de los autos más económicos del mercado, el "Beetle" es considerado un auto de lujo. Su precio duplica el de otros modelos sedán, por lo que popularidad fue mucho menor y son poco visibles en las calles de la caótica Ciudad de México.

Otros países de América Latina, como Brasil, también son verdaderos devotos del modesto sedán, al que llaman "Fusca" los brasileños, mientras que el expresidente uruguayo José Mujica convirtió a su escarabajo celeste de 1987 en símbolo de su austeridad.

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