Atrincherado en la CGE
Comentario editorial
Oscar Gentili asumió en abril del 2016 la presidencia de la Confederación General Económica (CGE) con el propósito de quitarle el sesgo kirchnerista que había dejado el empresario agropecuario Ider Peretti. La entidad había quedado en el centro de las críticas no sólo por su orientación política sino también por acusaciones de mal uso de fondos de origen público. Ayer se conoció que la gestión pensada para lograr el cambio de la imagen terminó de la peor manera: la Comisión Directiva de la entidad apartó a Gentili del cargo, lo denunció por contravenciones y lo acusó de haber sumido a la CGE en una gran crisis política. A cambio, el presidente denunciado realizó presentaciones penales contra sus vicepresidentes y se quedó con las llaves de la sede de la entidad, luego de haber cambiado las cerraduras del cuarto piso de Rivadavia 1115, en donde no pueden ingresar ni los empleados. “Te manejás como un patrón de estancia”, le reclamaron sus pares en el último encuentro. Más bien, como amo de casa.